Anticoncepción en hospitales públicos

En 5 años, aumentó un 55 % la operación de ligadura de trompas

En 5 años, aumentó un 55 % la operación de ligadura de trompas Las cifras arrancan en el 2007, cuando se comenzó a aplicar la ley nacional en la provincia. La norma establece que puede operarse cualquier mujer mayor de 18 años que esté en su sano juicio y no es requisito que haya tenido hijos. También incluye la vasectomía para hombres. Por Viviana Pastor.
lunes, 23 de enero de 2012 · 10:03

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

En los últimos 5 años, la operación de ligadura de trompas en hospitales públicos de San Juan aumentó un 55 %, según cifras del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, dependiente del Ministerio de Salud Pública de la Provincia. La operación, como método elegido para la anticoncepción, pasó de las 450 en el 2007, a las 700 2011 (cifra provisoria) en el 2011.
Los números arrancan en el 2007, cuando el Ministerio empieza a aplicar la Ley Nacional Nº 26.130 de Anticoncepción Quirúrgica, que establece que todas las personas mayores de 18 años pueden acceder a esta cirugía, las mujeres para la ligadura y los varones para la vasectomía. Ser legalmente capaz y firmar un consentimiento son los únicos requisitos, es un derecho garantizado por el Estado.
“Antes era problemático porque había muchas barreras, se hacía bajo cuerda, había muchos requisitos. Se pedía autorización a la pareja, luego una autorización legal al juzgado y encima había que encontrar una guardia médica que tuviera la voluntad de hacerlo. Ahora es ley y nadie puede negarse a hacerla. Las obras sociales deberían cubrir esta práctica y a la mujer no debería salirle plata hacerse una ligadura”, explicó la doctora Claudia Noriega, del área Materno Infancia de Salud Pública. 
La ley otorga el derecho a todas las personas a acceder a esta operación ya que se reconoce como método anticonceptivo. Gracias a ella, hoy no es necesario tener el consentimiento de los padres o la pareja,  no es necesaria la autorización judicial y tampoco que la mujer haya tenido hijos.
La norma no requiere adhesión de las provincias, es decir que todas ellas tienen la obligación de garantizar el acceso al programa. Además, establece que los hospitales que no cuenten con los medios necesarios para hacer las operaciones, deberán derivar a la persona a un centro donde sea posible realizarlas.
Las cirugías se realizan actualmente en los hospitales Guillermo Rawson, Marcial Quiroga, César Aguilar (Caucete), Rizzo Esparza (Angaco) y San Roque (Jáchal).

¿Y los varones?
También los hombres se están animando a la vasectomía, aunque muy tímidamente: en el 2010 se hicieron 6 operaciones y en el 2011 fueron 7. 
“En esta diferencia se ve reflejada la cuestión cultural, el miedo, el mito que tiene el varón y la mujer también, porque muchas veces me encontré con mujeres que ante la duda de su pareja deciden hacerse ellas la ligadura, cuando es menos traumático para el varón; para la mujer es un acto quirúrgico”, cuenta Noriega.
La profesional admitió que no está bien cargar sólo sobre la espalda de las mujeres el cuidado de la sexualidad: “Se sigue recargando la salud sexual en la mujer y eso es un error, en la medida que el varón no se sienta parte de la salud sexual, estamos fallando”, dijo.
Plan total
La meta del programa de Salud Sexual es incluir cada vez más mujeres y varones. Se trabajó para aumentar los indicadores de métodos anticonceptivos con intervenciones en ambos sexos. A partir de 2007 empezaron a distribuir la Anticoncepción Hormonal de Emergencia (pastilla del día después) y pusieron dispensers de preservativos en las salas de espera de los hospitales y centros de salud. En el 2011 se compraron 10.600 test rápidos de embarazo, que se repartieron en los centros sanitarios.
“Para disfrutar de la sexualidad hace falta planificar, hacer controles, elegir métodos anticonceptivos, por eso el programa de Salud Sexual provee métodos que están en todos los centros de salud, que son reversibles, no abortivos y no invasivos. Pastillas, inyectables, preservativos, DIU y pastilla de emergencia del día después, que es el último recurso para evitar embarazado no deseado”, explicó Noriega.

¿Qué es la ligadura?
Es una cirugía para cerrar las trompas de Falopio de una mujer. Estos conductos conectan los ovarios con el útero. Una mujer que se somete a esta cirugía ya no puede quedar embarazada, aunque hay sistemas por los que la operación puede revertirse.
La operación, con anestesia local, dura unos 30 minutos. El cirujano hace una o dos pequeñas incisiones quirúrgicas en el abdomen, generalmente alrededor del ombligo. Luego introduce un laparoscopio -un tubo angosto con una cámara diminuta en un extremo- en el abdomen; también los instrumentos para bloquear las trompas a través del laparoscopio o a través de una incisión muy pequeña y separada. Las trompas se cauterizan, se queman, o se sellan con un pequeño gancho o un anillo (banda).
Otro método consiste en pasar a través del cuello uterino y colocar espirales o tapones en las trompas donde éstas se conectan con el útero, este es el procedimiento histeroscópico de oclusión de las trompas (Fuente: Medline Plus).


“Desde que me hice la ligadura estoy feliz”
Elsa Narváez es de esas mujeres más parecidas a Mafalda que a Susanita. Con 36 años era señorita y ya advertía que ella iba a ser la tía Elsa, “pero conocí a un señorito, en 6 meses estaba conviviendo y al mes me quedé embarazada de Joaquín que ya tiene 7 años. Cuando nació, la situación económica no era la mejor y dije ‘con uno es suficiente, cumplí con Dios, con la Patria y los abuelos. No quiero tener más hijos’”, cuenta Elsa.
Elsa se cuidaba con preservativos y cuando tenía algún “susto” recurría a la pastilla del día después. Entonces empezó a gestar la idea de hacerse una ligadura para mayor tranquilidad, “porque soy de la vieja usanza, o sea, si vas a tener hijos tenés que tenerlos los bien y el dinero es primordial”, dice.
A los cinco años de Joaquín, se volvió a quedar embarazada.  “Con Claudia –la doctora- tenemos como anécdota que tengo un hijo de forro pinchado y pastilla del día después, o sea que abortiva no es la pastilla, porque mi hijo Julián ya tiene 2 años”, bromea Elsa.
Con este embarazo, Elsa y su pareja empezaron a hablar seriamente de la ligadura. Decidieron investigar, fueron a consultar al hospital porque en esa época no tenían obra social.
  “Así no enteramos de muchas cosas sobre la ligadura de trompas, que es un derecho, que se puede hacer aunque no esté de acuerdo la pareja, y otras cosas. Pero en mi caso fue una decisión en familia”, asegura.
La mujer llegó al Hospital Rawson para tener a su segundo hijo con la idea de que sea por cesárea y aprovechar para la ligadura, pero el médico de guardia le dijo que era mejor que tuviera parto normal y después volviera para la operación. Tenía dilatación pero el chico no bajaba, eso jugó a su favor y todo terminó como ella lo había planeado: cesárea más ligadura, todo en uno.
“Vas a salirte con la tuya, me dijo el médico. Firmé el consentimiento y al día de la fecha ¡estoy feliz! Mi pareja me decía ‘qué bueno no usar preservativos’, creo que los dos disfrutamos más ahora, sin miedo. Me dijeron que hay un 1 % de posibilidad de que falle la ligadura, pero roguemos que no me toque a mí, porque ya tengo 43 años”, confiesa Elsa.

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