Noche final

Fiesta Nacional del Sol: Los accidentados que vuelven a bailar

En febrero volverán al escenario mayor 8 de los 21 bailarines que, durante uno de los ensayos generales para la noche de cierre de la Fiesta Nacional del Sol del año pasado, cayeron desde una altura de más de 4 metros. Todos son profesionales y tuvieron que permanecer inmovilizados durante varios meses. Se repusieron y volverán a bailar, pese lo ocurrido.
lunes, 16 de enero de 2012 · 09:39
Lo que empezó como uno de los últimos ensayos generales antes del gran cierre de la Fiesta Nacional del Sol 2011, terminó con corridas y ambulancias trasladando heridos: una parte del escenario central, que debía ocultarse bajo la estructura para dar lugar a un sistema levadizo, colapsó dejando abierto un pozo de más de 4 metros de profundidad. Por allí cayeron 21 de los 390 bailarines que ensayaban en ese momento, mientras otros pudieron salvarse de la caída al ser sujetados por sus propios compañeros. De los 21, hubo 18 que fueron atendidos y dados de alta, porque si bien las lesiones eran importantes, podían continuar la recuperación en sus casas. Los otros 3 tuvieron que quedarse internados porque debían ser operados o porque movilizarlos podía ser contraproducente para las lesiones que tenían.

A un año de ese episodio, que incluso hizo pensar en algún momento que el espectáculo final podría sufrir modificaciones (el accidente fue justo un día antes de la inauguración de la fiesta), 8 de aquellos 21 que tuvieron que asistir al cierre como espectadores y no como protagonistas, volverán a bailar en el Autódromo de Zonda. Ellos son Fernando Muñoz, Giselle Slavutzky, Francisco Bustos, Héctor Bustos, Gonzalo Burgoa, Martín Auger, Juan Gallardo, Maico Milla y Gastón Carrizo, quienes primero tuvieron que obtener el alta médica de sus lesiones para volver a pararse sobre el escenario de la Fiesta Nacional del Sol. Un año que para todos ellos significó dejar cosas de lado (todos son bailarines profesionales), pero que ahora les da la revancha de volver a ser parte de la fiesta popular más importante de la provincia y una de las más importantes del país.

“Lo de estos chicos es para celebrar. Tuvieron la mala suerte de accidentarse, pero no bajaron los brazos ni se desanimaron por lo que les pasó. Y aunque tuvieron que hacer rehabilitación y tener paciencia, obtuvieron el alta médica y en lo primero que pensaron fue en volver a presentarse para bailar en la Fiesta Nacional del Sol. Estamos muy orgullosos y muy contentos, porque esa es la actitud que hay que tener”, dijo Dante Elizondo sobre los 8 bailarines.

El accidente les dejó varias cosas, además de las lesiones. Cuando pudieron volver a movilizarse, en forma espontánea armaron un grupo de contención y cada vez que podían, se reunían para darse apoyo unos a otros. Así fueron compartiendo experiencias y finalmente, se decidieron a volver a participar. Se inscribieron, pasaron por el casting y fueron seleccionados. Hoy, mientras se preparan para el tramo final de los ensayos generales para la gran noche de cierre, esperan el momento en que tengan que volver al Autódromo de Zonda, para hacer lo que más les gusta, que es bailar.

“Tengo un nudo en la garganta por volver”

Con 29 años cumplidos y un título de licenciada en Ciencias Políticas obtenido hace poco, Giselle Slavutzky se ha parado sobre sus zapatillas de punta casi desde la escuela primaria. Algo que no podrá volver a hacer, porque el esguince de tobillo de 3er. grado que sufrió con la caída del año pasado le dejó una incapacidad del 16%. “La recuperación de un bailarín, después de una lesión, no es como la de cualquier persona. Con caminar no alcanza, hay que volver a bailar”, dijo como síntesis de lo que vivió durante el último año.

Giselle integra el grupo de los 8 bailarines que, luego del accidente de 2010, decidieron volver a presentarse para el espectáculo final de la Fiesta Nacional del Sol. “La decisión no fue sencilla, pero tuvo mucho que ver que se trata de una fiesta que refleja la identidad de los sanjuaninos y es un orgullo ser parte de ella. Y también fue una motivación el hecho de que esto que nos pasó pueda servir para mejorar las condiciones laborales y de seguridad de los artistas”, contó la bailarina, que actualmente preside la Asociación de Bailarines de San Juan.

Cuando vio por primera vez la maqueta del escenario sobre el que deberá bailar, dice que sintió mucha emoción. “A la fiesta del año pasado fui como espectadora y con muletas, y con muchas ganas de llorar. No sé que me va a pasar cuando tenga que volver este año al autódromo. Tengo un nudo en la garganta por volver. Pero también sé que esto es parte un compromiso con la danza que yo asumí como parte de mi vida”, afirmó Giselle.

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