jueves 26 de marzo 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Historias de vida

Gabriela Hernández, sanjuanina que convirtió su cáncer de mama en un mensaje de vida

En el mes rosa, Gabriela Hernández comparte su historia de lucha, fe y esperanza. Madre de dos hijos, encontró en su diagnóstico una misión: acompañar a otras mujeres y demostrar que el cáncer no es sinónimo de muerte.

Por Cecilia Corradetti

Gabriela Hernández nació en San Juan el 16 de enero de 1980. Es licenciada en Trabajo Social y se desempeña en el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, en el área de equidad. Pero, además de su vida profesional y familiar, Gabriela lleva consigo una experiencia que cambió su destino para siempre: en abril de 2022 fue diagnosticada con cáncer de mama.

Lejos de derrumbarse, eligió transformar ese momento en un motor de vida. Desde entonces, se convirtió en una voz de aliento para otras mujeres y familias que atraviesan lo mismo.

Gabriela Hernández

Yo le pedí a Dios que si Él quería que yo siguiera con vida, que fuera para dar testimonio, para acompañar a otras mujeres”, recuerda. Esa promesa personal se fue cumpliendo día a día. Gabriela hoy es referente de charlas, campañas de concientización y proyectos vinculados al acompañamiento de pacientes oncológicos.

El diagnóstico de cáncer de mama que cambió todo

Gabriela Hernández en una de las tantas charlas donde cuenta su historia

Gabriela venía realizándose controles frecuentes desde hacía varios años. “Yo ya venía años previos con controles, punciones, de manera reiterada. En el 2021 me habían hecho una ecopunción guiada y me dejaron un clip como para seguir monitoreando. Según los médicos, después se vio que había sido como un falso negativo. Entonces la lesión se extendió rápidamente”, cuenta.

Los primeros signos fueron dolores en la espalda y una dureza extraña. “Empecé a notar ese bulto grande y cuando me miré al espejo vi una retracción en la areola de la mama derecha. Ahí me dije: tengo cáncer”.

La confirmación llegó tras una ecografía. “Entré al consultorio y cuando me dijeron que sí, que era cáncer, me quedé en shock. Empecé a llorar, estaba con mi expareja, y él también lloró conmigo. Pero en ese mismo instante sentí a Dios decirme: ¿por qué a mí no? Y eso me dio una humildad enorme. Desde el primer momento pude aceptar la enfermedad”, relata con serenidad.

Desde ese momento comenzó un camino duro pero lleno de aprendizajes. “Pasé por quimioterapia, radioterapia y, como el tumor era hormonodependiente, me hicieron una oforectomía: me extirparon ovarios y trompas como medida preventiva”, detalla.

Actualmente, Gabriela continúa bajo tratamiento. “Estoy con anastrozol, una droga de mantenimiento. También pasé por la B.M.A. Ciclip, que es otra droga experimental que gracias a Dios pude tolerar bien. Ahora estoy con controles cada seis meses, y gracias a Dios los últimos han salido bien”.

La fe fue su sostén más grande. “El mensaje más fuerte que puedo dar es que sola no se puede. Mi sostén principal ha sido Cristo, Dios. También mi familia, mis hijos, mis amigos y toda una comunidad de fe que me abrazó”, afirma.

Una mujer, una madre y una luchadora

Gabriela Hernández charla

Gabriela es mamá de dos hijos, que al momento del diagnóstico tenían 5 y 10 años. Ellos fueron su motor más grande.

Siempre les hablé con la verdad. Les dije a mis hijos que mamá tenía cáncer, que se le iba a caer el cabello, que el tratamiento era fuerte, pero que después me iba a crecer hermoso y más fuerte. Ellos fueron parte de mi proceso y me ayudaron a seguir adelante”, relata.

La enfermedad modificó no solo su rutina familiar, sino también su forma de mirar la vida. “El cáncer repercute en toda la familia, en los amigos, en el entorno. Pero también genera sensibilidad, lazos de solidaridad, vínculos que sostienen. Yo creo que si Dios nos escogió para atravesar esto, es para transformarlo en algo que ayude a otros”.

Del dolor a la acción

Gabriela Hernández charla

Lejos de aislarse, Gabriela encontró en la acción comunitaria un espacio de sanación. Desde el Ministerio de Familia de San Juan impulsó actividades y proyectos relacionados con la prevención y acompañamiento.

Después de atravesar la enfermedad cambié de área en mi trabajo. Desde el Observatorio Social empezamos a articular con el Sanatorio Argentino y a dar charlas sobre prevención de cáncer de mama, junto a una nutricionista del ministerio”, cuenta.

Así nació el Proyecto Onco San Juan, que organizó una feria en el Parque de Mayo con todos los recursos institucionales disponibles en la provincia. “De ahí armamos una guía integral de recursos. Hoy estamos trabajando en un programa Onco San Juan móvil y en una red de voluntariado”, explica.

También participó de actividades recreativas y de concientización, como la remada en el Dique Punta Negra, organizada por la Clínica COE, en la que se sumaron asociaciones civiles y movimientos solidarios.

Encuentro provincial de pacientes oncológicos

Una de las iniciativas más destacadas fue el Primer Encuentro Provincial de Pacientes Oncológicos y sus Familias, realizado el año pasado.

Fue un éxito rotundo. Más de 50 instituciones, pacientes y familias se reunieron en una jornada llena de actividades recreativas y de bienestar. Hubo bailoterapia, arteterapia, maquillaje, y sobre todo un espíritu de esperanza y comunidad”, recuerda Gabriela.

El evento contó con la presencia del gobernador Marcelo Orrego, el ministro de Familia y Desarrollo Humano, Carlos Platero, el ministro de Salud, Amílcar Dobladez, secretarios y directores.

Onco San Juan sigue firme en su compromiso de construir espacios que cuiden y acompañen de manera integral. Es un orgullo haber sido parte de eso”, subraya.

El mensaje de Gabriela en el mes rosa

En octubre, mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, Gabriela no duda en alzar la voz.

Primero hay que desmitificar la enfermedad. El cáncer no siempre es sinónimo de muerte. Hay que entender que es un proceso que se puede transitar, que hay tratamientos y que se puede salir adelante”, afirma con fuerza.

También hace hincapié en la importancia de la actitud. “La gratitud influye muchísimo. Yo siempre digo que a mí me ayudó Dios, pero también la actitud con la que enfrenté todo. Los tratamientos son temporales: la caída del cabello, la medicación, la quimio. Todo pasa. Lo importante es desarrollar resiliencia, aferrarse a la fe y a los vínculos sanos”.

Su mensaje es claro: “Sean valientes, esfuércense, hagan todo lo humanamente posible y sean obedientes con los tratamientos. Cambien lo que haya que cambiar, ya sea en los trabajos, vínculos o decisiones que les hagan mal. La enfermedad puede ser un punto de partida para una vida nueva”.

A lo largo de su relato, Gabriela repite una y otra vez la palabra fe. Para ella, ese fue el eje que la sostuvo y que le dio un propósito a su historia.

Nunca perdí la fe. Nunca bajé los brazos. Sola no hubiera podido, pero con Dios sí. Mi testimonio es un alimento para otras mujeres que creen que recibir un diagnóstico es sinónimo de muerte inmediata. Yo les digo que no, que se puede vivir, que se puede tener esperanza”.

Hoy, Gabriela sigue adelante con sus proyectos, su familia y su vocación de servicio. Y en cada palabra que comparte, su historia deja un mensaje imborrable: el cáncer de mama no fue el final, sino el inicio de una misión.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
destrozos en la difunta correa, apenas inauguradas las historicas obras: pondran camaras antivandalos

Las Más Leídas

La General Acha se prevé repavimentar en el tramo desde Santa Fe a 25 de Mayo.
Glober, el equipo sanjuanino de hockey sobre patines que hizo historia en Chile
Imagen ilustrativa.   
Créditos ANSES: cómo saber cuántas cuotas te quedan por pagar y de cuánto
Después del fuerte viento Sur, se espera una mejora del tiempo este miércoles en San Juan.

Te Puede Interesar