Si quisiera escribir un libro, el protagonista de la nota tiene material de sobra para ello ya que desde 6 meses su vida es una aventura constante, plagada de anécdotas y de experiencias únicas. Es que Gustavo Peña, un barbero oriundo de San Martín, restauró su Renoleta, la transformó en una pequeña casa rodante y partió desde la provincia hasta el Fin del Mundo: Ushuaia.
En el medio de su viaje por la Patagonia, quien fuera noticia por recorrer los sitios más recónditos de San Juan en el Renault 4, frenó a un costado de la ruta para hablar con Tiempo de San Juan y contar cómo fueron y cómo son sus días de travesía en el viaje más largo de su vida (por ahora).
"Es un sueño y yo lo que hice fue ir por él. Lo más difícil fue soltar el trabajo, los afectos, tengo tres hijas y dos nietos. La incertidumbre está acá también, no se qué va a pasar mañana; enseguida. Y lo cierto es que hay que dejar que pase lo que tenga que pasar y dejar de lado el miedo", expresa quien lejos del calor convive con la soledad y las bellezas naturales.
Hace unos años atrás, el peluquero que tomó la decisión de dejar todo de lado para recorrer el mundo compró la R4 que se hallaba abandonada en una finca y, aunque no tenía demasiados conocimientos de mecánica, la dejó como nueva. Su meta era empezar a viajar y, por eso, su primer objetivo estuvo dentro de los límites de la provincia, por "un San Juan bien profundo", tal y como él lo describe.
Tras ese debut de 3.500 kilómetros que resultó exitoso y que duró unos 3 meses, fue por más y de todos los puntos que hay en el mapa marcó el sur argentino como escenario y Ushuaia, en Tierra del Fuego, como destino final. Luego de afinar detalles en lo mecánico y en la pintura de su mini motorhome, Gustavo -cual capitán de embarcación- zarpó el 20 de julio de 2023 en su fiel compañera a la que denominó Zonda.
A partir de ese momento, el viajero que todo lo registra en sus redes sociales (Zondayoporamerica) comenzó a disfrutar y a ser protagonista de un periplo muy particular. Por la tradicional Ruta 40, emprendió camino y, a lo largo del mismo, descubrió paisajes impactantes, conoció aventureros como él, se topó con la solidaridad de muchos y aprendió a valorar lo que tiene.
Más allá de las cuestiones materiales, de llegar a fin de mes y de cumplir con las responsabilidades propias que tanto nos agobian a los sanjuaninos y argentinos por estas épocas, el trotamundos confiesa que todos los días confirma su decisión y le encuentra más sentido.
Es que si bien siempre tuvo la idea de concretar un viaje así, lo que lo motivó a ejecutarlo fue abrazarse a la vida y perseguir los sueños. Su hermana atravesó una dura situación con su salud y, luego de que ella saliera adelante, optó por no quedarse con las ganas de nada y directamente dio el paso al vacío.
El influencer que tenía previsto regresar por Ruta 3 para después cruzar a Chile no pudo con su ansiedad y, antes de llegar a destino, se desvió hacia tierra chilena. De Trevelin, situado en Chubut, pasó a la Carretera Austral y cumplió el sueño de conducir entre bosques, lagos y glaciares. "Hice la mitad de la ruta y fue hermoso", sostiene sobre su experiencia en la ruta calificada como una de las más bellas y salvajes.
Aunque no todo es color de rosa, dado que los problemas no se anuncian antes de presentarse, Gustavo reconoce que hay que tener temple para afrontar las situaciones difíciles, tal como fue para él recorrer los últimos y "malditos" 73 kilómetros de la Ruta 40. "Es bastante complicado ese tramo, es puro ripio, varios motociclistas se caen. Costó pero salió todo bien", admite.
En ese sentido señala: "He estado en lugares que se me ha puesto difícil la cosa. Cuando está todo bien, está todo perfecto. Pero cuando el auto empieza con problemas, es pesado. Lo bueno es que siempre surge la ayuda de algún lugareño y se soluciona el problema".
En un auto de la década del '70, con la ilusión a cuestas y apenas con algunas pertenencias de supervivencia, el sanjuanino que tiene pensado volver en abril a San Juan, para el cumpleaños de su hija, se convirtió en historia pura y tanto así que planea hacer un museo con todos los objetos que adquirió durante el viaje.
"Uno va aprendiendo en el camino" reconoce el sanmartiniano que anima a otros a dar el caso, quien literalmente puede dar fe de ello.