Cómo trabaja la UNSJ en el histórico pozo negro hallado en las obras en una plaza capitalina
El Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo “Prof. Mariano Gambier” ya completó las primeras tareas de campo y ahora trabaja en laboratorio con los materiales recuperados. La mayoría de los hallazgos son fragmentos de vidrio que podrían aportar datos clave sobre el uso y la época del sitio. Qué puede pasar con el pozo encontrado.
La intervención del equipo especializado comenzó formalmente a principios de marzo, una vez cumplidos los pasos administrativos y legales que exige este tipo de situaciones. Según explicó a este diario la directora del Instituto, Claudia Mallea, la arqueología histórica requiere tiempos propios y una metodología rigurosa que no permite conclusiones apresuradas.
En una primera etapa, los profesionales realizaron un relevamiento completo del área. Trabajaron con registros gráficos, documentación digital y ejecutaron labores de prospección. Luego avanzaron con la extracción y análisis inicial de los sedimentos y materiales hallados en un sector delimitado, antes de intervenir directamente sobre el pozo.
Embed - Los sorprendentes e históricos hallazgos en una plaza sanjuanina
Ese trabajo de campo se desarrolló durante dos días intensivos, en los que se logró recuperar una importante cantidad de elementos. A partir de allí, la investigación entró en la fase del procesamiento en laboratorio.
Botellas, fragmentos y pistas del pasado
Actualmente, el equipo se encuentra abocado al lavado, acondicionamiento, clasificación y registro de los materiales recuperados. Este proceso incluye la toma de fotografías, mediciones y catalogación de cada pieza. De acuerdo a lo detallado por Mallea, cerca del 80% de los hallazgos corresponden a fragmentos de vidrio, en su mayoría botellas. Este dato no es menor: este tipo de objetos suele ser fundamental para datar contextos históricos y entender hábitos de consumo de otras épocas.
Para resguardar la zona y permitir el trabajo técnico, el sector fue cercado. Para resguardar la zona y permitir el trabajo técnico, el sector fue cercado.
En las próximas semanas, el trabajo avanzará hacia una etapa más compleja, con el posible ensamblaje de algunos envases y, posteriormente, la identificación de su procedencia. Recién cuando esos datos se crucen con fuentes documentales, los especialistas podrán establecer con mayor precisión la antigüedad y la función del pozo.
Mientras tanto, desde el equipo evitan con cautela confirmar versiones que circularon con fuerza en los últimos días, como la posible vinculación con el antiguo Hospital San Roque. “Es una hipótesis que no se descarta, pero tampoco se puede afirmar ni negar en esta instancia”, aclaró la especialista.
De hospital histórico a plaza urbana
El hallazgo no resulta aislado si se tiene en cuenta la historia del lugar. En ese mismo predio funcionó durante décadas el Hospital San Roque, una institución clave en la historia sanitaria de San Juan, fundada en el siglo XIX por Gertrudis Funes.
Tras el terremoto de 1944, que devastó gran parte de la ciudad, el edificio quedó seriamente dañado y fue demolido. Con el paso del tiempo, el terreno fue rellenado y transformado en un espacio verde que hoy es utilizado cotidianamente por vecinos para actividades recreativas, deportivas y sociales.
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El posteo en redes sociales sobre el hallazgo del pozo.
Especialistas e historiadores ya habían advertido que bajo esa superficie podrían permanecer estructuras, pozos o restos materiales vinculados a aquel pasado. El descubrimiento reciente, en ese sentido, vuelve a poner en primer plano la memoria enterrada de la ciudad.
Qué puede pasar con el pozo
Una de las preguntas centrales gira en torno al futuro del sitio. Sin embargo, desde el equipo arqueológico insisten en que cualquier decisión dependerá de los resultados finales de la investigación y de las autoridades provinciales competentes.
En principio, Mallea explicó que si se confirma que se trata de un pozo negro -posiblemente reutilizado como basural- no necesariamente se justifica su preservación como estructura visible. Entre otros motivos, por el riesgo que implica mantenerlo abierto en un espacio público.
No obstante, eso no significa que el hallazgo pierda valor. Existen alternativas de puesta en valor más seguras y accesibles, como la realización de muestras o exposiciones con los objetos recuperados, acompañadas de información histórica que permita a la comunidad comprender su significado.
Además, el equipo no descarta continuar con tareas de monitoreo en la obra e incluso realizar nuevos sondeos en sectores cercanos, siempre que las condiciones lo permitan. La intención es determinar si existen otros vestigios que ayuden a reconstruir, pieza por pieza, la historia profunda de ese rincón de la Capital.