Ignacio “Turco” Achem se define como abogado y artista. Aunque su labor en el Ministerio Público Fiscal de San Juan ocupa gran parte de su tiempo, la música siempre lo llama. Este jueves 20, en el quinto aniversario del inicio del confinamiento en Argentina, dialogó con Tiempo de San Juan sobre un tema especial que compuso en pleno encierro: “Abrazo sin tiempo”, dedicado a Solange Musse, la joven que falleció en Córdoba sin poder despedirse de su padre debido a la negativa del sistema sanitario para permitirle viajar desde Neuquén.
Curiosamente, Ignacio y Pablo Musse no se conocen en persona, pero entre ambos existe un afecto especial. “Un tipazo que no pudo abrazar a su hija”, lo define el abogado sanjuanino. Musse, por su parte, suele escuchar la canción una y otra vez, especialmente en los momentos de mayor tristeza. De vez en cuando, intercambian algunas palabras por WhatsApp.
“La historia de Solange me sacudió. Su caso estaba en todos los medios. Como ella, muchos no pudieron abrazar en tiempos de Covid, y esa situación me inspiró”, recuerda Ignacio.
El mundo cambió por completo: los esenciales y los otros, los contagiados y los otros. Miedo e incertidumbre.
“De repente, imaginé un diálogo entre padre e hija, una vivencia. Me fui al fondo y me puse a componer. Hablé con amigos que me apoyaron y decidimos que el tema debía contar con una voz femenina. Así invité a mi amiga Melisa Quiroga. Un día, en el estudio, con alguna lágrima, grabamos la canción”, rememora. En la producción participaron Emiliano Sánchez y Luciano Gutiérrez.
Fue exactamente un mes después de aquel desgarrador 21 de agosto de 2020, cuando la imagen de Pablo Musse, roto por el dolor, quedó grabada en la memoria colectiva de los argentinos. Su lucha por despedir a su hija chocó contra un protocolo inflexible, que antepuso normas a la humanidad e ignoró ruegos y razones. La prohibición de seguir viaje por un test sospechoso de Covid y un padre impedido de abrazar a su hija en sus últimas horas generaron la indignación de un país entero.
En YouTube, el tema comenzó a sonar tímidamente. Pero Ignacio no tenía fuerzas para enviárselo al padre de Solange. Sin saberlo, una amiga lo hizo por él.
“No quise ser invasivo. Preferí el silencio y el respeto. Sin embargo, una noche, cerca de la medianoche, me llegó un mensaje por Facebook. Era Pablo Musse, agradeciéndome. Me pareció increíble. Conversamos un poco y sentí que, sin conocernos, estábamos en la misma sintonía”, relata.
Ignacio volcó en la canción todos sus sentimientos: impotencia, temor y, sobre todo, la tristeza de ver el encierro y el dolor de abuelos, jóvenes y niños. “La frase de Solange me impactó: ‘Hasta el último suspiro tengo mis derechos’. Me pareció increíble la manera en que decidió enviar ese mensaje al mundo, de puño y letra”, dice. “Intenté encontrar una estrofa que encajara con esas palabras”.
Hoy, cinco años después, Ignacio reflexiona: “La pandemia frenó al mundo y no hubo humanización frente a casos como el de Solange. Creo que debemos aprender de eso”.
Embed - Ignacio Achem - Abrazo sin tiempo
Un funcionario que fue telonero de Joaquín Sabina
En 2021, Tiempo de San Juan entrevistó a Achem, quien, sin abandonar su pasión musical, había pasado por Flagrancia y luego por la UFI CAVIG (Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género).
Desde niño, la música fue parte de su vida. A los 9 años, comenzó a sentir el llamado de la música y, a los 11, su padre le regaló su primera guitarra. “Tengo que reconocer que mis padres son escuchadores seriales. Les gustaba oírme y soportaban mis ensayos, repitiendo una y otra vez la misma canción hasta que saliera bien. Me incentivaron comprándome la guitarra y buscando un profesor de canto que iba a casa”, recordaba en esa nota.
Cuando su profesor le enseñó todo lo que sabía, la Escuela de los Puneños se convirtió en su segundo hogar. Allí conoció a quienes serían sus compañeros de vida musical: Eduardo Varela y Pepe Criado. Juntos, formaron “Canto Cuyano” cuando Ignacio tenía 15 años. La banda duró algunos años, hasta que decidieron adaptar el nombre a su repertorio, ya que “de cuyano tenía muy poco”, según él mismo admitía en la entrevista.
Así nació “Alas y Raíces”, con un repertorio que iba desde folclore y rock nacional hasta baladas y cumbia, cerrando cada show con un ritmo festivo. “Lo que hacíamos en una juntada lo llevamos a un escenario. Nuestro objetivo era que la gente terminara de cenar y quedara bailando”, contaba.
Durante más de 20 años, Alas y Raíces fue parte de la vida de Ignacio, Eduardo y Pepe. En 2014, decidieron seguir caminos separados, pero sin perder la amistad ni el contacto.
Sin embargo, el “Turco” continuó como solista. “Nunca fue una carga esa dualidad entre la abogacía y la música. Hay mucha gente que hace doble tarea y nadie lo cuestiona. Nosotros le asignábamos mucho tiempo y responsabilidad. Lo elegíamos, y terminábamos felices”, señala.
En 2017, recibió el llamado que le cambiaría la vida: le proponían ser telonero de Joaquín Sabina. El cantautor español se presentaría en el Teatro del Bicentenario el 1 de noviembre y Achem tenía la oportunidad de compartir escenario con él. Los únicos requisitos: tocar solo 20 minutos, en versión acústica, y sin interpretar temas de Sabina.
Sin dudarlo, Ignacio convocó a Lucio Flores y Luciano Gutiérrez. En formato de trío, se presentaron en el imponente teatro sanjuanino y prepararon al público para una noche inolvidable.