Juan Pablo Ortega, el funcionario judicial que está siendo investigado por tráfico de influencias y otros delitos, renunció a su cargo dentro del Poder Judicial y la noticia cayó como un bombazo, a pesar de que la Corte de Justicia lo había puesto bajo la lupa con un sumario administrativo.
Quien ya había sido separado de su cargo en la Unidad de Asistencia Jurídica y trasladado a la Segunda Circunscripción Judicial, con asiento en Jáchal, esta vez presentó su dimisión al Poder Judicial.
La semana pasada había presentado una licencia por problemas psiquiátricos, luego de que la Corte abriera la investigación interna y lo volviera a trasladar de la justicia de Jáchal e Iglesia, donde colaboraba para poner las causas al día, hasta un puesto donde no tenía contacto con los expedientes judiciales.
En el último tiempo, Ortega pasó de ser el funcionario “estrella” del Poder Judicial de San Juan a ocupar el centro de los escándalos. Es que primero se vio involucrado en la causa Parisí, en la que estuvo en la mira por presunto encubrimiento. Sin embargo y después de varias audiencias, fue sobreseído; no porque no se comprobara el delito en cuestión, sino porque quedó exento de la acción penal en su contra por ser amigo íntimo del principal acusado.
Ahora, la causa que lo puso contra las cuerdas le atribuyen haber armado y direccionado una causa penal contra un hombre denunciado por abuso sexual, así como en otros dos expedientes para beneficiar a otras dos personas, por lo que su situación procesal cada vez se complica un poco más.
Los fiscales Francisco Micheltorena y Adrián Riveros, de la Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos Especiales, lo señalaron como el cabecilla de una asociación ilícita en la que también participaba su esposa María Belén Ceferina Rodríguez y su supuesta amiga Claudia Elizondo -la prosecretaria y la secretaria, respectivamente, de esa juzgado residual- y la abogada Sandra Cozzi.
A lo largo de su carrera, Ortega pasó por diversos escalafones dentro del Poder Judicial hasta alcanzar la consideración de las autoridades y ocupar cargos de preponderancia. Es que el hombre que presentó la renuncia llegó a ser juez interino, coordinador en la Fiscalía General, director de la Escuela Judicial y asistente jurídico del Colegio de Jueces.
Tras presentar su renuncia, lo que está estipulado es que la Corte en pleno, es decir con sus 5 integrantes, reciba la renuncia y la acepte; algo que -según apuntaron fuentes allegadas- sucederá. Es que también podría ocurrir que la rechace y continúe con el sumario administrativo, para luego tomar una decisión.