En medio de un clima tenso, con manifestaciones y enfrentamientos fuera del Congreso, los senadores finalmente aprobaron la Ley Bases y el Paquete Fiscal con modificaciones, por lo cual el proyecto regresa a Diputados. A simple vista podría parecer que queda poco para poner fin al largo peregrinar de los libertarios que comenzó en diciembre del año pasado con una propuesta que superaba los 600 artículos y que fue modificándose, pero no todo es lo que parece.
El documento sufrió modificaciones durante su tratamiento en la Cámara Alta, por lo que ahora debe volver a la cámara de origen (Diputados). Quedará en mano de los legisladores nacionales si le dan el visto bueno como viene o realizan alguna observación. Pero el trámite parlamentario podría estirarse un poco más si Javier Milei, como presidente, hace uso de las atribuciones constitucionales para vetar algún artículo de la norma.
De esta manera, los distintos caminos que podría tomar la Ley Bases son:
Aceptación sin cambios
Si la Cámara de Diputados aprueba el proyecto como viene del Senado, con sus modificaciones incorporadas, la ley queda sancionada, pasando al Ejecutivo para su promulgación.
Sostener la redacción original
Cabe recordar que el proyecto de la Ley Bases y el Paquete Fiscal aprobado en Diputados no fue el mismo que se terminó aprobando en el Senado. En este caso, si los legisladores de la Cámara Baja insisten en la redacción original, se necesitará de la mayoría absoluta (la mitad más una de los presentes en el recinto). Esto dejaría sin efecto las nuevas modificaciones.
Pero puede pasar que no se reúna la mayoría absoluta para insistir en la redacción original votada en mayo, quedando sancionado el texto que tuvo el aval del Senado.
Aceptar algunas modificaciones, rechazar otras
Se puede dar el escenario en el que Diputados decida darle aval a los cambios, pero no a la totalidad de los mismos. En caso de darse esto, la Cámara De Diputados puede aprobar las correcciones, adiciones o supresiones que haya hecho el Senado y descartar otras.
Sea cual sea el escenario elegido, una vez sancionado el proyecto, quedará en manos de Javier Milei la decisión de aprobar y promulgar la ley, es decir, aceptarla como viene, sin modificaciones ni alteraciones. Esto puede hacerse por medio de un decreto o por una “promulgación de hecho” (sucede cuando no hay pronunciación en un plazo superior a 10 días hábiles desde comunicada la norma). En ambos casos, se publica en el Boletín Oficial y oficialmente entra en vigencia.
Pero puede suceder que, con tantas idas y vueltas, Milei decida vetar de manera total o parcial la ley. En ese caso, si es total, no hay nada más que decir. Si es parcial, se promulga la parte no vetada.
Si hay veto, el proyecto regresa al Congreso. En ese escenario, siempre y cuando en ambas cámaras se cuente con dos tercios de los votos de los presentes, se puede insistir en la sanción y promulgar la ley, aunque el Presidente no esté de acuerdo. En caso de no conseguirse los números, se mantiene el veto y el proyecto duerme en un cajón durante un año hasta que pueda volver a insistirse en su tratamiento.
Todos estos escenarios podrían darse conforme a lo que habilita la Constitución y los procedimientos legislativos. Pese a ello, hay expectativas del oficialismo de lograr los acuerdos para darle un punto final a la Ley Bases.
De acuerdo con lo que precisó una fuente legislativa a Infobae, el oficialismo pretende obtener dictamen el 25 de junio para pasar a votar el 27 de este mismo mes, aunque todavía las fechas no están definidas y primero se buscará llegar a los consensos necesarios para poder insistir con el texto original.