La Confederación General del Trabajo (CGT), en cuya conducción cohabitan dos referentes que accedieron a cargos legislativos por el Frente Renovador, le planteó un problema, ¿o una solución?, a Sergio Massa.
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SUSCRIBITELa Confederación General del Trabajo (CGT), en cuya conducción cohabitan dos referentes que accedieron a cargos legislativos por el Frente Renovador, le planteó un problema, ¿o una solución?, a Sergio Massa.
A través de Carlos Acuña, que fue diputado provincial en Buenos Aires por el Frente Renovador en 2015, la CGT le hizo saber a Massa que “nosotros representamos a los trabajadores formales y el tema salarial se resuelve en las paritarias negociando con el empleador”, al tiempo que le pidieron que no implemente una suma fija para aumentar los salarios, una idea de Cristina Kirchner, ya que “achata las categorías salariales”.
La suma fija tampoco sería la panacea, ya que, si bien sería permanente, sería a cuenta de futuras paritarias. Sin embargo empujaría los salarios más bajos para achicar, rápidamente, las brecha con los más altos.
En cambio, los gremialistas sí se manifestaron a favor de “un bono antiinflacionario de emergencia”.
La mirada política hace caer de madura una conclusión: si los trabajadores consiguen por decreto oficial el aumento de salarios que no se procuraron en las paritarias, la capacidad de representación de los sindicalistas, ya muy menguada, se acercaría al valor 0.
El pedido de los gremialistas le quitaría algo de presión a Sergio Massa, quien nunca se manifestó muy convencido de otorgar la “suma fija”.
Con la mayoría de los trabajadores registrados bajo la línea de pobreza, los popes sindicales estudian como posibilidad para estirar los magros ingresos universalizar las asignaciones familiares.
Pablo Moyano, el otro triunviro junto a Acuña y Héctor Daer (diputado nacional por el Frente Renovador, espacio legislativo que abandonó en mayo de 2017 para seguir los pasos de Florencio Randazzo), ya había adelantado en mayo que “hay alrededor de 6 millones de trabajadores registrados, pero solamente 2 millones cobran asignaciones familiares. Por eso, vamos a pedir que ese pago se universalice”.
Junto a estas exigencias, la CGT ratificó una medida que se suponía que iba a suspender, la marcha del 17 de agosto.
Para justificarla, esta vez sí nominaron, de manera muy vaga, a un destinatario. Carlos Acuña, el más cercano a Massa de los triunviros aseguró que “el mensaje de la movilización del 17 de agosto es contra los sectores económicos que frenan el desarrollo del país”.
De todas formas, conscientes de que desde los medios opositores será presentada como una marcha contra el Gobierno, los organizadores coincidieron en que no habrá oradores, y la columna no pasará frente a la Casa Rosada.
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