LA OPOSICIÓN

Crónica de la intervención que no fue y el divorcio que asoma

Patricia Bullrich ratificó la conducción de Enzo Cornejo y designó a un ‘facilitador’ que vendrá de Buenos Aires. Le pidió apartarse de Cáceres.
domingo, 7 de marzo de 2021 · 11:31

La semana que terminó dejó un par de sentencias en el PRO. La primera de ellas es que Enzo Cornejo consolidó su conducción con el aval de la mismísima Patricia Bullrich, a pesar de las operaciones concretas que existieron para que desembarque un interventor. Y la segunda es que su vínculo político con Eduardo Cáceres quedó en el punto más frágil desde que empezaron a militar en el partido amarillo.

Para comprender los hechos que decantaron esta semana habrá que remontarse al 11 de febrero, cuando Bullrich presentó su libro ‘Guerra sin cuartel’ en Mendoza. Hubo una procesión de macristas sanjuaninos al más alto nivel desde San Juan, para tener una charla cara a cara con la presidenta del partido. Viajó Cornejo por su lado. Pero también lo hizo el histórico Hugo Ramírez, por su cuenta, enfrentado al cacerismo de manera irreconciliable.

Cada quien llevó sus argumentos y Bullrich tuvo tiempo para escucharlos. Con Ramírez viajó también Fernando Patinella, otrora apoderado legal del PRO, rival interno de Cornejo en las últimas elecciones partidarias aunque finalmente no haya podido competir por cuestiones de forma.

Paradójicamente, cada sector salió de su respectivo encuentro con Patricia con impresiones distintas. Cornejo obtuvo una reunión agendada en Buenos Aires para encauzar las cosas y sostenerse en el temporal. Ramírez y Patinella terminaron con la certeza del fastidio porteño por el escandaloso trance del partido en San Juan.

Por supuesto, en todas las reuniones se abordó el conflicto judicial y mediático entre el diputado nacional Eduardo Cáceres y la ex delegada del Ministerio de Desarrollo Social de Nación, Gimena Martinazzo. Ella lo denunció ante la Comisaría de la Mujer el 25 de noviembre, por violencia de género. Ese mismo día publicó la constancia de la presentación en sus redes sociales. Él salió al cruce también públicamente, terminó procesado y con un pedido de suspensión en su banca por parte de diputadas, a instancias de la bloquista Graciela Caselles.

Cáceres contraatacó también con un proyecto de ley para penalizar las falsas denuncias por violencia de género que terminan en la muerte de los varones acusados, lo cual atizó todavía más la escalada mediática. Martinazzo fue consultada por canales, radios y diarios nacionales. El PRO sanjuanino se volvió incómodo para los líderes de Buenos Aires.

Martinazzo se reunió con Bullrich en la Ciudad Autónoma y volvió con la cuasi-certeza de que el partido terminaría intervenido en San Juan. El fundamento era la parcialidad y la lentitud con que se movía el tribunal de disciplina que debía resolver las responsabilidades de ambos afiliados. Por supuesto, la acusación le pegaba de lleno al actual presidente de la fuerza, Cornejo, quien quedó al mando el 4 de diciembre del año pasado.

De ahí surgió la chance de que interviniera Bullrich con mano de hierro y enviara un referente para normalizar la situación. Martinazzo dio por hecho también que el elegido ya no sería un porteño –como Eugenio Burzaco en 2012- sino un sanjuanino con suficiente reputación como para devolverle la serenidad perdida al espacio: Ramírez.

El médico es amigo personal de Mauricio Macri y cuenta con su total confianza. Si no está enemistado con Cáceres, su relación es directamente inexistente. De hecho, en la medida en que el abogado penalista ascendía, Ramírez quedaba marginado por no compartir las decisiones. Su eventual designación como interventor del partido era una restitución luego del desplazamiento, además de un mensaje durísimo para Cáceres. Pero no sucedió.

Eduardo Macchiavelli, secretario general del PRO a nivel nacional, fue el encargado de transmitirle a Ramírez que habían resuelto no intervenir el partido. Esa comunicación sucedió el miércoles. Un par de días antes, el lunes, Cornejo se había entrevistado con Bullrich en CABA y habían acordado una salida intermedia.

Acuerdo. El lunes 1 de marzo, Patricia Bullrich recibió en Buenos Aires a Enzo Cornejo.

La ex ministra de Seguridad grabó un audio breve pero muy significativo al concluir el encuentro. ‘En la reunión con Enzo Cornejo, presidente del partido de San Juan, hemos decidido que el partido pueda tomar distancia institucional de este caso que tanto conmueve a nuestro partido pero que no deja de ser un problema entre dos personas afiliadas al mismo’, comenzó. Tomar distancia institucional podría entenderse como apagar los teléfonos. Dejar hacer. Abrirse de los compromisos personales.

‘Nosotros no vamos a dejar que el PRO sea teñido por conductas inadecuadas y con el presidente hemos hablado de ir realmente a fondo. Esperaremos a la Justicia pero también con nuestro tribunal (de disciplina) porque nuestro partido debe recuperar esa credibilidad, esa confianza que la gente ha depositado siempre en el PRO en San Juan’, concluyó el audio de Bullrich. Recuperar la credibilidad es explícitamente admitir el daño provocado por el episodio.

Cornejo quedó comprometido -¿como condición para continuar al frente del partido?- a distanciarse de los protagonistas. Especialmente de su amigo, teniendo en cuenta que con Gimena también se conocen pero no tienen el mismo grado de cercanía. Para el presidente del PRO en San Juan, haber resistido y logrado la ratificación fue una victoria.

Ramírez declinó reunirse con Patricia el jueves. Había sido convocado para dialogar personalmente sobre la situación partidaria en San Juan. Las idas y vueltas, el uso de su nombre en vano, impactó en su humor. Igualmente, el médico y exlegislador ya se había reunido días atrás con Macri en persona.

Martinazzo contaba con la nominación de Ramírez como interventor porque entendía que desplazar a Cornejo de la presidencia del partido era equivalente a una derrota para Cáceres. Es sabido que ambos crecieron políticamente a la par. De hecho, cuando Cáceres tuvo que dejar la conducción su heredero natural fue Cornejo. Pero esa situación puede haberse resquebrajado.

Cornejo se esmeró en decir que tiene en la más alta consideración tanto a Ramírez como a Patinella. Fue una manera de enviar una señal de acercamiento, posiblemente por sugerencia de Buenos Aires. En cambio, se distanció de Cáceres al fomentar la llegada de un ‘facilitador’ que se ocupará de monitorear la marcha de la investigación interna que está llevando adelante el tribunal de disciplina.  El elegido se llama Esteban Garrido, un legislador de la CABA.

A él reportará directamente el órgano investigador que preside la concejal rawsina María Verónica Benedetto, peleada con Martinazzo y visiblemente afín a Cáceres. Ese factor alimenta los temores de Gimena, acerca de la parcialidad del tribunal de disciplina. Ahora habrá un ojo externo para mirar más de cerca el conflicto.

El enviado. Esteban Garrido, el legislador porteño designado como ‘facilitador’ para resolver el escándalo del PRO San Juan.

Garrido será la única persona autorizada para hablar con los medios de comunicación sobre el escándalo del macrismo sanjuanino. Benedetto quedará también subordinada a esta regla, habiendo aportado su cuota de pirotecnia recientemente cuando confrontó públicamente con Gimena.

Martinazzo también quedará inhibida de seguir hablando públicamente de su causa, como vicepresidenta del PRO en San Juan, porque el único autorizado a referirse al asunto será Garrido, el ‘facilitador’. También la denunciante y Cáceres, el denunciado, no podrán utilizar las herramientas del partido para accionar a favor suyo. Por ejemplo, las redes sociales oficiales del PRO Mujeres y de Jóvenes PRO de Rawson en Facebook.

Cornejo se tuvo que comprometer con Bullrich a no interferir en la investigación. Según dijo una fuente muy cercana al macrista: ‘Patricia le pidió que se despegue’. Inmediatamente se lo hizo saber a Cáceres. Pero esta sería apenas la punta del ovillo de una incipiente mayor autonomía de parte del presidente partidario.

Es cierto que con el diputado nacional se conocen desde la infancia y que militaron juntos en el PRO desde el origen. Pero hacia adentro, Cornejo también recuerda que fue compañero de colegio primario y secundario con Marcelo Orrego, el ‘líder natural’ del frente en San Juan. Dicho de esa manera, el jefe macrista estaría buscando desmarcarse del padrinazgo de Cáceres y forjando su propio lugar en la mesa política de Juntos por el Cambio.

Cáceres es amigo personal de Orrego. Pero su situación judicial prácticamente le arrebató las chances de ir por un nuevo mandato en el Congreso Nacional. Más temprano que tarde, esa imposibilidad hará mella en su cuota de poder. Cornejo podría emerger, no como candidato pero sí como interlocutor necesario. Visto así, podría ocurrir un desplazamiento de referencia. Uno que se va y otro que ocupa su lugar.

Alineamiento. El 10 de febrero Enzo  Cornejo fue recibido por Horacio Rodríguez Larreta, otra de las cabezas del macrismo a nivel nacional.

En este sentido, Cornejo aceleró sus apariciones públicas junto no solo a Bullrich sino a otros líderes de peso como el jefe de Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Todo, en apenas un par de meses.


 

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