Ayer se llevó adelante un acto de homenaje a “los doce de Santa Cruz”, quienes fueron secuestrados entre el 8 y 10 de diciembre de 1977 por la dictadura cívico-militar y 44 años después continúan desaparecidos.
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SUSCRIBITEAyer se llevó adelante un acto de homenaje a “los doce de Santa Cruz”, quienes fueron secuestrados entre el 8 y 10 de diciembre de 1977 por la dictadura cívico-militar y 44 años después continúan desaparecidos.
En ese acto se distinguió por su labor en defensa de los derechos humanos a milagro sala, que participó virtualmente del homenaje por encontrarse en Jujuy, cumpliendo prisión domiciliaria.
Al tomar la palabra Alberto Fernández, su discurso que hablaba de reclamar “que en la Argentina haya justicia, seguimos reclamando una justicia mejor” fue interrumpido por un grito que salió del público: ““¡Libertad a Milagro!”.
El caso de Milagro Sala es una piedra en el zapato de Fernández, que no termina de responder a la exigencia, especialmente de sectores del kirchnerismo y de los DDHH, que le piden una acción más vehemente para que la dirigente social jujeña sea liberada, incluida la intervención al poder judicial de esa provincia.
Alberto recogió el guante y señaló su preocupación por “lo que le pasa a Milagro”. A la vez, pidió que “sepan que hablo con Milagro (Sala)”.
Entrevistada hoy en una radio porteña, la dirigente social desmintió al mandatario: “Dice que habla seguido conmigo, pero la única vez que le mandé un mensaje a otros que están cerca de él, fue diciéndole que por favor que no lo saquen a Dylan, cuando cambiaban los ministros”, respondió, irónica.
“Pero hablar continuamente con él, como dijo que hablaba seguido conmigo, eh… no. Yo hablo con algunos que están alrededor que por ahí me dicen que pregunta por mi marido, porque mi marido está enfermo”, concluyó.

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