GOBIERNO

Uñac volvió a las fuentes

Hubo una reunión reservada el pasado lunes exclusivamente con los intendentes de su espacio. Y un pedido explícito.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 09:00

El gobierno de Sergio Uñac busca por estas horas dar por superadas las tensiones. Para ello intentará evitar las confrontaciones, pero especialmente reforzará el contacto cara a cara con la gente. De eso se habló, de política, el pasado lunes en una reunión de la que poco trascendió, convocada en Libertador y Paula. Los invitados fueron específicamente los intendentes del peronismo. Y esa particularidad fue la marca del encuentro: la apelación a los jefes territoriales en una necesaria construcción piramidal.

Para Uñac, acudir a los jefes comunales fue un regreso a las fuentes.  El pocitano tiene una larga tradición municipalista desde su cuna y siempre que puede reivindica la tarea de los caciques departamentales. Nunca se olvidó de ellos, pero el encuentro del lunes funcionó como un refuerzo de ese vínculo estratégico. La táctica también podría equipararse a la del mismísimo presidente Alberto Fernández, que retomó la proximidad con los gobernadores  haciendo pie en las provincias del interior después de una larga ausencia forzada por la pandemia. 

A San Juan le tocó el turno el martes 15 de septiembre y el saldo se contó en un abanico de obras y programas por casi 9.000 millones de pesos. Hubo euforia, a la medida de la impactante cifra. Pero apenas ocho días más tarde, el miércoles 23, una publicación periodística reveló que San Juan había sufrido una reducción del 15 por ciento en los fondos contemplados en el proyecto de Ley de Presupuesto 2021.

Uñac partió rumbo a Buenos Aires y fue recibido por Fernández en la Quinta de Olivos. El resultado fue un salto positivo del 41 por ciento en la previsión presupuestaria para más obras. Hubo factibilidad financiera seguramente, pero voluntad política sobre todo para acceder a la petición sanjuanina.

Fernández trazó su campaña presidencial apoyado en los gobernadores peronistas. Y en tiempos delicados ese contrato de reciprocidad cobró especial vigencia. En espejo, Uñac hizo el llamado a los intendentes para analizar el escenario luego de una serie de sucesos que impactaron en la opinión pública, con especial énfasis en las marchas opositoras con escraches incluidos.

Los intendentes peronistas escucharon del gobernador una consigna de todos los tiempos: hay que recuperar la calle. Pero con una salvedad importantísima: debe ser a la vieja usanza. Es decir, acelerar la gestión y activar los canales de diálogo con cada sector por separado. Desde los vecinos, hasta las organizaciones intermedias, los industriales y los comerciantes. Los jefes comunales renovaron su compromiso de escuchar mucho y de dar respuestas. Poner la cara.

Estuvieron varios en la reunión aunque una ausencia fue notoria. El rawsino Rubén García no asistió. Sea porque no lo convocaron o porque simplemente no pudo o no quiso estar, el intendente giojista quedó momentáneamente fuera de la partida. Pero sí acompañaron los otros dos caciques peronistas del Gran San Juan que administran los distritos más populosos, Emilio Baistrocchi por Capital y Fabián Gramajo por Chimbas.

Según dijo una fuente calificada e informada del encuentro, dentro de esas cuatro paredes se definió con mucha claridad el concepto de salir a ganar la calle. Gobierno está muy lejos de alentar las manifestaciones con banderas y bombos. No piden juntar gente en ninguna plaza. Tomaron debida nota de que la muchedumbre de los movimientos sociales genera rechazo en amplios sectores de la sociedad, sobre todo cuando se pide insistentemente cuidar el distanciamiento social. La concentración de bienvenida para Fernández en las puertas del Centro Cívico repercutió negativamente, por la contradicción visible. Sería necio reincidir en el error. El propio Uñac admitió en una rueda de prensa que tanto oficialismo como oposición quedaron en deuda con la sociedad desde ese punto de vista.

La modalidad en adelante será muy diferente y ya empezó a exhibirse. Esta semana se pudo ver a Baistrocchi tomando posición al lado de los vecinos de la zona más exclusiva de Capital, el Barrio Del Bono, en contra de la construcción de una torre de siete pisos. Incluso se activó el Concejo Deliberante y se logró una resolución unánime en respaldo de ese grupo de personas disconformes con el proyecto inmobiliario.  Fue una acción política rápida y contundente en favor de la mayoría.

En paralelo, Gramajo se mostró junto a los inversores que están construyendo un paseo de compras en Chimbas. Y luego junto a un histórico pequeño comerciante del departamento, con un sugestivo posteo: “con trabajo y esfuerzo saldremos adelante”. Este tipo de acciones, de contactos cara a cara, será cada vez más frecuente. Y se mostrará con prolijidad en redes sociales. Tendrá repercusión en lo individual y también en lo colectivo, de acuerdo a los cálculos internos.

Pero hay un eje que sigue generando preocupación y es el corredor Este-Oeste, que va de Santa Lucía a Rivadavia. Los municipios gestionados por los basualdistas Juan José Orrego y Fabián Martín se han mostrado esquivos al peronismo. Entonces, recomponer los vínculos con los sectores independientes aparece con nitidez como uno de los objetivos para el corto y mediano plazo. Por eso es clave la mano de los intendentes y su llegada natural al territorio. 

El desafío es doble, además, por el Coronavirus omnipresente. Como nunca, el distanciamiento social no debe ser menor al metro y medio, pero tampoco debe ser excusa para quedarse a resguardo en los despachos.

En el contacto cara a cara –o barbijo a barbijo-  los intendentes esperan dos alternativas posibles: recibir pedidos de toda índole o directamente receptar el malestar. Calculan que habrá pocos aplausos o gestos de aliento, porque los seis meses de cuarentena, aislamiento, distanciamiento y cambio de fases han hecho mella en el humor social en todo el país. San Juan no es la excepción. Pero cuando de contener malestares se trata, los intendentes saben bastante. Están curtidos. Uñac lo sabe porque le tocó estar en ese lugar.

Uno de los caciques departamentales confesó días atrás su premura por inaugurar obras y acometer tareas en lo inmediato, este año, acelerar a fondo la gestión que al comienzo de la pandemia quedó monopolizada por lo sanitario. El apuro parte de una lectura política: “todo lo que hagamos a partir del 2 de enero será tildado de electoralista”, reflexionó el dirigente departamental. No se equivocó. El 2021 empezará marcado por los comicios legislativos nacionales y es previsible una mirada mucho más recelosa de parte de la sociedad. Eso, más una grieta que promete seguir funcionando a pleno, alimentada desde Buenos Aires para todo el país. Contra eso no hay vacuna, pero sí un paliativo efectivo. Y es volver a las fuentes.

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