Frente Todos

Un reencuentro bloquista que todavía no apagó las desconfianzas

El acuerdo del calendario electoral interno fue un alto al fuego. El ruedismo retomó envión para seducir a Caselles.
domingo, 20 de septiembre de 2020 · 09:25

Fue notable la cordialidad. Mucho más teniendo en cuenta el antecedente ríspido, histórico, entre ambos. Por eso valió doble el diálogo entablado entre Graciela Caselles y Alejandro Bravo, para acordar el calendario electoral interno del Partido Bloquista antes de entrar a la audiencia de conciliación en la Justicia Federal el pasado martes. Hubo gestos de inusitada cercanía, cuando parecía que la ruptura no tenía vuelta atrás.

"Hoy hay tres personas y dos ideas fuertes que son distintas. Pero todos venimos de las mismas entrañas", dijo Caselles un par de días después en Canal 13. Se refirió a los tres candidatos en carrera para presidir el partido: el secretario privado del gobernador Luis Rueda, el ex ministro de Salud Pedro Medina y el concejal capitalino Jorge Godoy. Y las dos ideas aludidas giran en torno a desprender o no el bloquismo del Frente Todos y su alianza con el PJ que data de 2003 a la actualidad.

Desde ese punto de vista, la diputada nacional no cedió. Sigue impulsando la autonomía del partido de la estrella para que compita con listas propias en las legislativas de mitad de mandato en 2021 y en las generales de 2023. Quiere confrontar con el PJ y convertirse en alternativa. “A todos nos gustaría levantar la copa y dar la vuelta olímpica”, reiteró días atrás en jerga futbolera.

Aunque no se ha identificado oficialmente con ninguno de los candidatos en carrera, Godoy es quien encarna su espacio.  Con los micrófonos y cámaras encendidos, Caselles sostiene que ella no jugará en la interna y que su rol será garantizar la participación democrática. Es decir, por ahora no abona ni imagina un acuerdo de unidad.

El enfriamiento de su relación con Rueda, otrora heredero nato de la dirigente caucetera para la conducción del partido, es el signo del enfrentamiento. Bravo ofició de intermediario para acercar posiciones. Junto a Humberto Conti Pico llevaron el tema de la interna congelada a la Justicia Federal, acusando a Caselles de dilatar la convocatoria con la justificación de la pandemia, pero al mismo tiempo incumpliendo la carta orgánica.

Fue una presentación agresiva. Los mandatos partidarios actuales vencerán el 27 de octubre y hasta el martes pasado no había un horizonte claro acerca del futuro. Todo parecía encaminado a una extensión sin fecha, a ejemplo de lo sucedido en la UNSJ. Pero antes de la audiencia de conciliación ocurrió el acercamiento. Fue una reunión que se extendió durante una hora y media. Cuando llegaron a tribunales ambas partes, llevaban un calendario de consenso.

Según ese cronograma, el 5 de noviembre será la inscripción de listas y el 29 las elecciones, si la provincia está en condiciones sanitarias apropiadas para movilizar a los afiliados al cuarto oscuro en los 19 departamentos. La primera fecha será clave porque hasta ese día el ruedismo intentará tejer la unidad que necesita para consagrar a su candidato como el nuevo presidente, directamente por aclamación y sin necesidad de pasar por las urnas.

"Hay que tratar de armar una sola lista", dijo Bravo en Canal 13 el día después del humo blanco con Graciela.  Fue la confesión de una estrategia que vuelve a apostar por la inclusión de Caselles, más que por la ruptura con ella y su tropa. El menor de los hijos de don Leopoldo incluso le pidió en privado a la diputada que esté. Que no se haga a un lado, como viene anunciando reiteradamente.

Para lograr esa unidad, el ruedismo tiene un obstáculo. Al haberse anticipado la discusión sobre la continuidad o no dentro del Frente Todos, se genera una divisoria de aguas. Por eso le reclaman a Graciela que retire ese factor de discordia y que lo reserve para la conformación de alianzas de 2021 y 2023. Pero ella no parece dispuesta a ceder.

Queda por delante alrededor de un mes y medio para encauzar las conversaciones. No será tarea sencilla porque hay desconfianzas mutuas, más allá del alto al fuego que se sublimó con el acuerdo del calendario electoral. En el ruedismo genera malestar que el casellismo esté impulsando a Godoy, captando adhesiones en el interior de la provincia. Por eso la apuesta es convencerla a ella directamente, incorporándola a la nueva conducción si es necesario.

El mismo Bravo, que tiene un recorrido de desencuentros con Graciela, anunció internamente que está dispuesto a ceder su lugar si esa fuera la condición. E incluso hizo un ofrecimiento en nombre de su padre: que se coordine una reunión en la casa de calle Mitre para acercar posiciones, porque ese era el deseo de Don Leopoldo, que su propiedad fuera puesta al servicio de la construcción bloquista.

La rivalidad de los Bravo con los Caselles tiene arrastre desde hace décadas. Desde el alejamiento de Javier en los ’90 hasta la actualidad. Alejandro Quinto fue separado del cargo de tesorero en 2010 en la gestión de la nueva presidenta partidaria. Cada vez que Graciela mencionó en un discurso que le ganó “a los apellidos” para darle lugar a los militantes de base, impactó en los hijos de don Leopoldo e Ivelise. Igualmente, son cuestiones que deberían quedar en segundo plano si quieren prosperar en el plan de unificación.

Precisamente anclada en aquella historia de los Bravo y los Caselles, está la posibilidad latente de que Graciela resolviera abrirse del partido como hizo su hermano con Alternativa Federal. No es algo que ella haya sugerido siquiera, pero en el ruedismo no descartan la posibilidad. De hecho, la diputada nacional ha trasladado su centro de actividades a la Fundación Caselles donde realiza tareas de carácter social y también opera políticamente.

La dirigente se está moviendo. Ha mantenido contactos con hombres históricos que llevan algún tiempo apartados, como Eduardo Bazán Agrás y Juan Domingo Bravo. Si pudieran o no prosperar esas tratativas, por ahora es un misterio. Son referentes que estuvieron siempre opuestos al acuerdo con el justicialismo y Graciela, que busca tomar distancia del PJ, acudió a ellos con una invitación de sumarse.

En el ruedismo descuentan que ninguno de los históricos integrará la lista del casellismo porque le reprochan a la diputada nacional que hasta 2019 fue candidata dentro del Frente Todos. Dicen incluso que le pedirían una actitud más confrontativa en el Congreso Nacional como prueba de su nueva vocación por la autonomía bloquista. Pero ella ha manifestado que su voto estará siempre “del lado de San Juan”, haciendo un guiño a la relación que todavía conserva con Uñac a pesar de que llevan un tiempo prolongado sin hablar.

Los seguidores de Rueda dejan la puerta abierta a un entendimiento con Graciela porque hay un recorrido común. El joven secretario del gobernador creció políticamente al amparo de la diputada nacional. Y luego él mismo defendió la postulación de Caselles ante los bloquistas que se oponían a la reiteración por cuarto mandato consecutivo. Hubo roces, pero la negociación todavía tiene chances. Debería quedar circunscripta a la coyuntura, por la extrema necesidad de no desmembrar el partido. Sería un pacto capaz de cohesionar toda la diversidad. Y en ese planteo, ella es una parte necesaria.

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