Coronavirus

Los desvelos municipales en cuarentena

Mucho contacto con los vecinos en medio de la incertidumbre, para enviar un mensaje de cercanía. Y varias preguntas sobre el futuro.
domingo, 5 de abril de 2020 · 10:45

Con matices, los 19 intendentes están sometidos por estas horas al mismo escenario de cautela que impone la cuarentena preventiva obligatoria. El panorama puede dividirse claramente en dos: por un lado, un notable mayor contacto con los vecinos para enviar un mensaje de cercanía; y por el otro, un manojo de preguntas todavía sin respuestas acerca de cómo seguirá la gestión el lunes 13 de abril. Todos los planes originales, valga la obvia observación, tendrán que pasar por el filtro de lo factible durante la pandemia.

A otra escala, es el desafío del propio gobernador Sergio Uñac. Conocida la extensión de la cuarentena hasta el domingo 12 de abril inclusive, el pocitano citó a los 19 intendentes a una reunión exclusiva para ellos en la Sala Rogelio Cerdera. El encuentro fue el miércoles 1 de abril, a puertas cerradas, pero realizado en esa locación para garantizar el distanciamiento interpersonal. 

Junto a Uñac y silla por medio, tomó su lugar el ministro de Desarrollo Humano, Fabián Aballay. En las butacas del público, muy separados unos de otros, estuvieron los jefes comunales. Fue una postal típica de este momento histórico.

En ese encuentro quedó un parámetro claro: la prioridad ahora es atender y contener a la gente. Luego de la cuarentena se retomará gradualmente el ritmo de la gestión de acuerdo a los planes originales. Y en la medida de las posibilidades, porque los recursos del Estado también se verán resentidos por la emergencia.

Señalado por los operadores del oficialismo como el más cercano, el capitalino Emilio Baistrocchi mantiene contacto permanente con Libertador y Paula. Sus acciones están sincronizadas e inscriptas en la estrategia provincial. Sus preocupaciones son también compartidas.

Para Baistrocchi, el mensaje de Uñac no admitió dobles interpretaciones. Lo primero es hacerles llegar los alimentos a las familias que no tienen qué comer. El martes comenzará finalmente el operativo para más de 20.000 hogares en toda la provincia, con reparto a domicilio para evitar que haya aglomeraciones. 
 
Pero no será todo. Cada municipio ha encarado además una serie de acciones de proximidad con los vecinos. En el caso de Baistrocchi, una fumigación barrio por barrio a la que él asistió personalmente. Una fuente de su entorno confesó que esa limpieza siempre será positiva, aunque no necesariamente contribuirá a la lucha contra el Coronavirus específicamente. Sin embargo, se trata de una medida política para hacerles sentir a las familias que hay presencia del Estado.

Ejemplos como el de Capital se repiten en todos los distritos. En San Martín, el intendente Cristian Andino distribuyó lavandina en cada hogar, sin distinción de familias de escasos recursos o no. Explicó la medida en que se dificulta el abastecimiento con las restricciones de la cuarentena. Pero se pudo percibir de fondo el mismo motivo político: enviar un mensaje de cercanía.

Veterano en la política, el sanmartiniano bajó línea a su equipo de colaboradores con ejemplos de 2001, cuando aún era concejal y el país colapsaba, al borde de la acefalía permanente. Recordó en esa charla que llegaban camiones con soja y que idearon un programa para repartir el grano entre las amas de casa, previa capacitación para realizar desde leche hasta milanesas. Pura creatividad en contexto de emergencia. El Covid-19 los puso a precalentar para afinar las estrategias, inspirados en eventos como aquel.

Sabe Andino que el costo económico de la cuarentena tendrá efecto retardado en las arcas municipales. Igual que en las finanzas provinciales y nacionales. Al fin y al cabo, es un efecto cascada, a través de la coparticipación. Los fondos que recibieron hasta el cierre de esta nota, quedaron un 12 por ciento por debajo de la inflación, debido a una menor actividad. Y fue una liquidación previa a la parálisis preventiva obligatoria.  Los ingresos de abril serán peores, coincidieron las fuentes.

La recaudación municipal también se derrumbó. Uno de los intendentes consultados admitió: “es lógico”. Con esa afirmación, en tono de resignación, aceptó también que esa será una realidad más o menos permanente para el corto y mediano plazo. A nadie se le ocurriría presionar a los vecinos para que se pongan al día con las tasas. No al menos durante un tiempo, hasta que decante el escenario económico post-cuarentena.

Anteponiendo los alimentos para los sectores más vulnerables y la proximidad de cada intendente con su comunidad, aparecen entonces las otras preocupaciones. También son comunes. El plan de obras públicas de cada municipio quedó parado incluso cuando ya había contratos firmados. En Capital puntualmente, Baistrocchi debió aplazar su campaña de pavimentación del 100% de calles de tierra o ripio que aún tiene la ciudad. Hacia adentro entendieron que no sería oportuno realizar esa tarea con personal en la vía pública, no siendo un servicio esencial.

Aunque San Juan continuaba con 1 solo caso confirmado de Coronavirus, importado y sin señales de circulación viral comunitaria, todos los especialistas indicaban a los funcionarios de Gobierno que la curva epidemiológica en algún momento comenzará a trazarse. Entonces, bajar la guardia sería cometer un error. Los intendentes están debidamente informados acerca de estos parámetros.

Mandar a un equipo de pavimentación a trabajar sería desafiar estas recomendaciones. Baistrocchi no está dispuesto a hacerlo, a pesar de que ve el impacto de la inflación en el presupuesto originalmente presupuestado para esa costosa obra pública. El asfalto es uno de los trabajos más caros que puede encarar un intendente.

Por otra parte, genera preocupación en los municipios el tiempo que dure la cuarentena y la emergencia sanitaria en general. Y cómo afectará las reservas que cada uno tiene, independientemente del Fondo de Emergencia que adelantó la provincia recientemente.

En el caso de Capital, la reducción del 30% de los salarios de los funcionarios fue un gesto simbólico que no resuelve el problema de fondo.  La planta de personal llega a los 3.600 empleados de los cuales hay  1.200 operativos. El pago de haberes será un verdadero desafío para los próximos meses, para Baistrocchi y para el resto de los jefes comunales también. Negociar con los sindicatos una reducción no está ni siquiera en carpeta. Lo dijo uno de los jefes comunales consultados, explícitamente.

En el fondo, hay una incertidumbre que les quita el sueño y excede a las administraciones municipales, incluso a la provincial. Es durante cuánto tiempo las familias en situación límite aceptarán la ayuda alimentaria como sustituto de la normalidad. “Es una preocupación que tenemos todos”, admitió uno de los intendentes. La reacción de la gente seguirá siendo la brújula en las próximas semanas.
 

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