CORONAVIRUS

La UOCRA, en vilo por el impacto de la cuarentena

Pasaron de la expectativa por la reactivación anunciada a principios de mes, a la angustia. Igualmente hay apoyo total a las medidas oficiales.
domingo, 29 de marzo de 2020 · 09:38

Por Daniel Tejada

Canal 13 San Juan

Para la UOCRA, el mes de marzo fue una suerte de montaña rusa. Como para la mayoría de los argentinos, sin dudas, pero para el ámbito de la construcción más todavía. Porque el jueves 5 el ministro de Obras Públicas de Nación, Gabriel Katopodis, pasó por San Juan y dejó el compromiso de reactivar todos los trabajos paralizados durante la gestión macrista. Apenas 15 días más tarde, el presidente Alberto Fernández tuvo que decretar la cuarentena obligatoria y nunca nada volvió a ser lo que era.

El titular del sindicato de la construcción y líder de la CGT, Eduardo Cabello, acordó con el gobernador Sergio Uñac que lo primero es la seguridad, conservar la cuarentena y los protocolos sanitarios. Y acompañar desde el gremio en todo lo que se precise para la coyuntura, especialmente en la obra pública que es una de las actividades exceptuadas de la parálisis. Hoy sigue siendo el gran salvavidas para un amplio sector de la economía.

Cabello, que acaba de comenzar un nuevo mandato como diputado provincial, también mantuvo contactos con la ministra de Salud Pública, Alejandra Venerando. La funcionaria le solicitó colaboración para salir adelante, en términos generales. El sindicalista le garantizó acompañamiento pero también le hizo un pedido: que cierren la menor cantidad de fuentes de trabajo como sea posible.

El jueves 5 de marzo, la visita del ministro Katopodis significó solo buenas noticias para San Juan y en particular para la construcción. Para la UOCRA, fue una bocanada de aire luego de haber finalizado el año 2019 con grandes concentraciones de trabajadores desocupados en las puertas del gremio, esperando que los convoquen para ganarse el sustento. Por eso el compromiso del funcionario albertista generó euforia.

Sin embargo, el respiro duró muy poco. El Coronavirus se encargó de romper los planes. “Estábamos todos felices y nos cayó esto. Se pararon las cosas que parecía que se iban a poner en funcionamiento desde Nación”, reconoció una fuente sindical.

Katopodis vino a comprometer recursos y esfuerzos para reactivar proyectos viales, acueductos y cloacas, según sus propias palabras. “El 60% de la obra a nivel nacional estuvo y está paralizada”, dijo el ministro apuntando a la administración de Cambiemos. Ese era el estado de situación que había logrado amortiguar la provincia con recursos propios, pero sin mucho margen para seguir financiando la mora.

Apenas dos jueves más tarde, el 19 de marzo, pasadas las 21, el presidente de la Nación finalizaba un encuentro en Olivos con todos los gobernadores para anunciar en conferencia de prensa que a las cero horas del viernes 20 el país entraba en cuarentena obligatoria, frente a la pandemia que ya hacía estragos en Asia, en Europa y en buena parte del América del Norte e incluso en Latinoamérica.

Las promesas de Katopodis, lógicamente, quedaron en suspenso. La afectación de fondos adquirió otras prioridades. La sanitaria en primer término. Por eso, desde la UOCRA celebraron que en San Juan no cayera en desgracia una obra emblemática como el dique Tambolar. No se detuvo y esto es bien valorado por el sindicato, porque en algún momento se temió que esa represa también fuera postergada como costo de la crisis.

A eso se le sumó la necesidad de infraestructura como hospitales e incluso escuelas. “Algunas obras tienen que continuar porque tampoco podemos dejar a 7.500 personas en la calle”, reflexionó una fuente sindical. El número es una estimación de la cantidad de trabajadores que hoy dependen en San Juan de la obra pública. Si se extiende el panorama y se considera la obra privada también, la UOCRA cuenta alrededor de 10.000 obreros en la provincia. A nivel nacional, el número asciende a unos 100.000.

La obra privada quedó parada totalmente. No quedó exceptuada por el decreto presidencial del 20 de marzo, pero tampoco venía bien, castigada por la crisis económica. La construcción de viviendas sigue activa, según fuentes gremiales, pero temen que algunos barrios terminen ralentizando su ritmo, por la necesidad de reencauzar fondos públicos.

“No se puede seguir pagando lo que no se tiene”, advirtió la fuente. La expresión apuntó específicamente al financiamiento de las empresas constructoras. Estiman que puede haber “en algunos casos” despidos transitorios que durarían entre 30 y 60 días. Pero eso no les preocupa, porque en ese par de meses se cobrará el fondo de desempleo, que contiene bastante a esas familias en la cuarentena.

Luego, nuevamente quedará la esperanza por delante. “Se calcula que en 40 días esto tiene que cambiar”, sostuvo el dirigente. Todos saben que la pandemia tiene una curva por trazar y que su pico estará aproximadamente en mayo, de acuerdo al cálculo del propio ministro de Salud de Nación, Ginés González García. De ahí en adelante debe comenzar el declive de contagios e internaciones. Nunca más oportuno aquel refrán que dice: “siempre que llovió, paró”.

Después de la cuarentena, prevén que debería empezar a llegar el flujo de dinero prometido por Nación para poner la economía de pie con la receta neokeynesiana. Será el momento para salir de la forzosa elección entre salud o trabajo.

En  la UOCRA San Juan mantienen además contacto frecuente con el líder del sindicato a nivel nacional, Gerardo Martínez. Desde aquella conducción central han transmitido a las provincias que los colaboradores del presidente “han puesto mucha pila”, en particular en el Conurbano Bonaerense. El temor, más allá de la pandemia, es por el impacto económico que tendrá la cuarentena en los sectores más populares del conglomerado urbano más grande del país.

La unión obrera argentina puso en consideración un tablero mucho más abarcativo que la pérdida de fuentes laborales. Una serie de despidos en masa, pondría a empresas al borde de la quiebra y especialmente a las obras sociales. Este último punto genera particular preocupación en el ámbito sindical. La distribución de módulos alimentarios contribuye a paliar la coyuntura, pero no resuelve la cadena de pagos de bienes y servicios.

Hay actividades asociadas a las prestaciones sindicales que también están atravesando por una situación dramática. En San Juan, un odontólogo que trabaja con obras sociales sindicales, tuvo que resignar el alquiler de su consultorio por imposibilidad de pago. Es tan solo un caso. Pero alcanza para entender la magnitud.

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