Análisis

Arde el PRO sanjuanino tras la revelación de los controles de Bs. As.

El diputado Cáceres puso el grito en el cielo ante Dietrich y Marcos Peña. Dice que al enviado, el sanjuanino Orfila, lo reemplazaron. Pero hay otra versión. Por Sebastián Saharrea
lunes, 23 de septiembre de 2019 · 21:25

Cuando el fin de semana se conoció por una publicación de Tiempo de San Juan que la cúpula nacional de Cambiemos envió a San Juan a un funcionario con la intención de controlar la llegada de fondos para fiscalizar la próxima elección y hablar con los enojados con Cáceres-Cornejo, las internas del macrismo sanjuanino se prendieron fuego.

Eduardo Cáceres, diputado nacional y mandamás del partido en la provincia, se apresuró a sostener que no hubo ninguna auditoría del PRO nacional y ninguna duda con la conducción política de la provincia. Pero las fuentes porteñas y sanjuaninas que contaron a Tiempo de San Juan la llegada de un delegado personal de los hombres de confianza de Macri reafirmaron la información y agregaron detalles sobre las disputas internas.

Por ejemplo, las diferencias entre Cáceres y Marcelo Orfila, notorias en la forma de presentar el posible alejamiento de este último del rol asignado desde la Nación, como en anécdotas anteriores.

Tiempo de San Juan informó el fin de semana -en una nota titulada Danger! A Cáceres y Cornejo les cayó auditoría política y financiera- que el viernes 13 de setiembre llegó a la provincia Orfila a tomar contacto con las autoridades del partido en San Juan y con todos los dirigentes que alguna vez coquetearon en la estructura y que dieron el portazo enemistados con el círculo íntimo del diputado nacional (Cáceres-Martinazzo-Cornejo).

En la lista figuran dirigentes aún anteriores a Cáceres en el macrismo (Hugo Ramírez, Wbaldino Acosta, Eugenia Raverta, Federica Mariconda, Martín Turcumán, entre otros) o radicales también enojados con los jefes del PRO locales (Hugo Domínguez). Con algunos de ellos, Orfila hizo contacto ese mismo viernes y quedó en reencontrarse.

El argumento formal de la llegada de Orfila fue supervisar la fiscalización, lo que consideran una falla en algunos distritos donde hubo mesas con 0 votos a Macri. No se trató de una auditoría formal ni de un interventor designado como ocurrió en 2012 con Eugenio Burzaco. Si bien en la nota se emplean esos términos, se entiende que se trata de una síntesis periodística para hacer referencia el control decidido unilateralmente desde Buenos Aires sin pedir permiso a San Juan, tanto en los fondos como en las acciones políticas.

Concretamente, las fuentes indicaron a Tiempo de San Juan que querían tener “certeza de que bajaran los fondos” para la fiscalización. Lo que indica de manera implícita que tienen dudas sobre los fondos aplicados para fiscalizar la Paso en agosto pasado. Y que además, el enviado revisaría la aplicación de otros fondos de la Nación en San Juan, además de buscar atraer a los dirigentes enojados con Cáceres.

El mismo sábado, Cáceres salió a decir que no es verdad que llegara un interventor y que no había dudas ni sobre los fondos ni sobre los manejos políticos. Pero confirmó que estuvo con Orfila en San Juan, que se reunió y que se lleva muy bien con él. Esa confirmación de la presencia de Orfila no hace otra cosa que reafirmar las dudas de la Nación, porque en la ocasión anterior en agosto no hubo supervisión nacional sobre los fondos de la fiscalización, como sí la hay ahora.

Lo que hizo Cáceres ese mismo sábado fue quejarse vía watsapp con los sindicados de haber enviado a Orfila a San Juan, en señal de desconfianza hacia Cáceres: Guillermo Dietrich, jefe de Orfila en el Ministerio de Transporte, y el jefe de Gabinete Marcos Peña.

Dietrich le respondió que habló con Orfila y éste le aseguró que no habló con ningún periodista en San Juan por la filtración, y que lo cambiará por otro enviado. Aunque sea Orfila o no, igual llegará un enviado según se desprende de lo dicho por el ministro de Transporte. Y Marcos Peña le respondió que hablaría con Orfila.

El propio Cáceres se ilusionó con que el propio Orfila saliera a hablar con este medio sobre el tema. Incluso, anunció que enviaría un mail a este periodista, y hasta fue invitado a explayarse en vivo. Ninguna de las dos cosas ocurrió.

Con éste panorama, no queda claro -porque no fue informado- si Orfila volverá a San Juan en sus funciones de enviado de la Nación, si será reemplazado como adelantó Dietrich a Cáceres. En el entorno de Orfila, consultado sobre si será reemplazado, dijeron que no fue así y que la decisión de apartarse del control nacional para el Pro sanjuanino fue del propio involucrado.

Orfila es sanjuanino y dirige la empresa Trenes Argentinos, bajo la órbita de Dietrich. Su entorno dejó claro que la relación con Cáceres no es precisamente de amistad. Recuerdan, entre otros, el caso de Fabricio Faccinetti, un sanjuanino al que Orfila ubicó como coordinador de Trabajo en Cuyo. Dicen que el diputado Cáceres “lo hizo correr” y que el lugar fue ocupado por un dirigente del gobernador mendocino Alfredo Cornejo. Con lo que el Pro de San Juan, aseguran, perdió un valioso lugar ante estas pulseadas internas.

 

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