La sola mención de la posibilidad generó la réplica coordinada. Cuando el gobernador Sergio Uñac admitió que podía analizar el desdoblamiento de las elecciones en 2019, desde el senador Roberto Basualdo hasta el diputado Eduardo Cáceres y los intendentes Marcelo Orrego y Fabián Martín salieron al unísono a subrayar las inconveniencias. Desde la obligación para la ciudadanía de ir cuatro o cinco veces a votar en el año, hasta el gasto que genera para el Estado Provincial salirse de sincronía con Nación. El shock aumentó con el anticipo de Tiempo de San Juan hace una semana: no es solo adelantar los comicios, sino traerlos al primer semestre del año próximo. En torno de esa idea está trabajando el oficialismo.
Apenas faltan horas para que se sepa con exactitud si el Poder Ejecutivo irá en esa dirección, porque el gobernador abrirá las sesiones ordinarias de la Legislatura el próximo martes 3 de abril y entonces se sabrá a ciencia cierta y con detalles si, como anticipamos, habrá una reforma del Código Electoral. Esa modificación dejará a tiro de decreto la convocatoria para el primer semestre del año que viene, algo que hoy la legislación, como está, no permite.
La reforma en cuestión está al filo de los plazos, porque tomando como referencia los comicios generales de octubre del año próximo, cualquier cambio en el Código Electoral debería practicarse con 18 meses de anticipación para que pueda estar en vigencia al momento de llamar a votación. Esa cláusula catapulta el debate hasta abril de 2018. A nadie le resulta oportuno zambullirse en la discusión con tanta anticipación, pero los tiempos están regulados por ley. No queda otra alternativa.
Debajo de esta hipótesis hay una cascada de efectos políticos. Los intendentes de Cambiemos de municipios de primera categoría –tienen su propia carta orgánica- tienen la posibilidad de convocar a elecciones en la misma fecha que defina Uñac o ir en simultáneo con Nación. Incluso elegir otro domingo diferente, aunque esta última está fuera de análisis.
El gobernador pone en un verdadero dilema a los jefes comunales del basualdismo-macrismo. Lo reconoció una alta fuente del espacio, días atrás, consultada por este medio al respecto. Por supuesto, su análisis fue íntegramente off the record, por razones obvias. Primero, porque la decisión de Uñac todavía no se cristalizó. Segundo, porque hablar de cuestiones electorales a esta altura del año resulta antipático. O sea, hablar en público. En privado, arden las mesas de café hace rato.
Ir a votar junto con la provincia, en el primer semestre de 2019, les genera el problema de la transición eterna. Más de seis meses entre la elección del sucesor y la entrega del poder termina desgastando al que se va mucho antes de tiempo. Y aunque nadie se considera perdedor, es una carta que corresponde poner sobre el paño.
Orrego está bien posicionado en las encuestas pero está impedido de repetir en Santa Lucía, tendrá que buscar un heredero y tal vez sea su hermano Juan José. Sin embargo, será una elección nueva con resultado abierto, como todas.
Martín quiere segundo mandato en Rivadavia, un municipio esquivo que no le permitió repetir a Elías Álvarez en 2011 ni a Ana María López de Herrera en 2015. ¿Podrá el basualdista quebrar ese maleficio? Caso contrario, debería transitar los larguísimos seis meses con un electo que quiere desembarcar antes de tiempo y un deteriorado poder político para finalizar medio año de gestión.
La misma fuente recordó lo ocurrido en 1999, cuando el entonces gobernador Jorge Escobar llamó a elecciones en mayo y fue derrotado por Alfredo Avelín. Fueron siete meses de difícil transición. No debería sorprender que desde Cambiemos usen este antecedente para rebatir el desdoblamiento tan anticipado.
Sin embargo, el uñaquismo también empezó a deslizar su argumentación. El propio gobernador dijo que nadie podría quejarse de tener la posibilidad de votar. Por el contrario, lo negativo sería no poder elegir. Además, el tema es de tamaña importancia institucional para los sanjuaninos que separarlo de lo nacional permitiría focalizarse estrictamente en lo que aquí ocurra.
Además, si todo continúa como hasta ahora, Uñac podría ser reelegido con un amplio margen sobre la oposición. El pocitano nuevamente quedará en el concierto nacional de gobernadores peronistas mejor rankeados, con anchas espaldas para tallar en la interna justicialista que parece tener muchos y ningún candidato presidencial. Él dijo que su objetivo estará puesto en San Juan, pero siempre dispuesto a colaborar…
Analizado desde este punto de vista, para los intendentes basualdistas separarse de las elecciones provinciales significaría dejar huérfano al candidato a gobernador que elija su espacio para disputarle el poder a Uñac. Hay un concierto de pedidos dentro de Cambiemos para que Orrego sea el hombre. ¿Cómo podrían dejarlo sin el apoyo de los municipios donde se supone que Cambiemos puede descontar la diferencia?
Por otra parte, temen en Cambiemos que, si votan en sus municipios después de que se haya liquidado la compulsa provincial, el PJ estará mucho más liberado para focalizar todo su poder de fuego electoral en las comunas que decidieron despegarse. Por zafar del efecto arrastre de la elección conjunta, podrían pagar el costo más tarde.
Apuntalar al candidato a gobernador del macrismo es uno de los argumentos para no despegarse de la fecha que defina Uñac. Pero también cabría preguntarse qué postura asumirá Nación, que bien ha colaborado financiera y políticamente con los municipios basualdistas, si no le quedara ninguna figura local fuerte para reforzar la campaña presidencial.
Está claro que todo el arco de dirigentes del espacio saldrá a pedir el voto por Mauricio Macri. Pero en el cuarto oscuro, el sanjuanino se encontrará únicamente con la boleta presidencial y la de legisladores nacionales. Candidato a gobernador, ya no. Intendente, menos. El arrastre inverso, de abajo hacia arriba, ni hablar.
Porque en definitiva, seguirá en vigencia el sistema de la papeleta larga, donde siempre una de las categorías tracciona para arriba o para abajo al resto. El efecto es mitigado en un porcentaje mínimo por el corte de boleta.
Es apenas la punta del análisis que empezaron a desarrollar los intendentes de Cambiemos y que este fin de semana extendido era el tema central de un encuentro con Basualdo, antes de que el senador viajara fuera de la provincia. El siguiente paso será esperar que llegue el anuncio oficial. Hasta entonces, todo ocurrirá debajo de la superficie.