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análisis

Los intendentes sanjuas, a lo Néstor pero con Mauri

Fueron varios al encuentro del presidente en Tecnópolis. Revive un clásico: los hijos y entenados. O con más o menos "suerte". Por Sebastián Saharrea.

Por Redacción Tiempo de San Juan

"A lo mejor no tengo tanta suerte”, fue la frase sugerente con la que Franco Aranda respondió a la pregunta sobre cómo es posible que su departamento no haya tenido proyectos financiados por la Nación, como sí los tuvieron inicialmente Santa Lucía y Rivadavia.

Revive el asunto una vieja discusión que ha ya escrito miles de capítulos, y seguramente los seguirá escribiendo: cómo las mejores o peores vibraciones entre las jerarquías redundan en beneficios selectivos, sean esas buenas ondas del tipo personal, político, familiar u otras yerbas.

El capítulo de esta semana fija el ancla en los fondos que bajan de la Nación directamente en los municipios, sin hacer escala en la estación intermedia de las provincias. Viejo vicio kirchnerista que en el caso Mauricio parece haberse reencarnado en proyectos municipales financiados por la Nación, y la misma pregunta dando vueltas: ¿vuelven a ganar los del mismo palo?

Eso es lo que sugiere la frase de Aranda, pronunciada algunas semanas después de que otros colegas dijeran en el mismo lugar que no consideran haber sido beneficiarios preferenciales por encima de nadie de los favores de Macri, sino que se trata de una mera presentación de proyectos que a la postre resultaron aprobados en la Rosada. Tudo ben, tudo legal, por usar fraseo de estos días.

Pero resulta que los ganadores terminaron siendo los más allegados, hete aquí el origen de la suspicacia ajena. Al menos en una franja inicial, que fue cuando dos municipios sanjuaninos recibieron fondos de libre disponibilidades –los viejos ATN, aportes del tesoro nacional- para compensar algún desequilibrio. O directamente para aplicar a lo que disponga el paladar si es que no existían esos desequilibrios.

Cabe la acotación porque no es un caso precisamente de urgencias el de Santa Lucía, como sí lo es el de Rivadavia. Ambos levantaron polvareda hace unos meses cuando corrió la información de que había recibido fondos directos de la Nación. Nación es Macri, los jefes comunales Orrego y Martín son del palo basualdista, se comprende la proximidad.

No hicieron mención a eso estos intendentes cuando fueron consultados por una supuesta preferencia. Dijeron que se trató de una cuestión de trámites de expedientes con proyectos aprobados en las oficinas nacionales. Luego está la fortuna de cada uno en que cada carpeta avance casilleros a no en esos despachos, y allí estuvo la devolución del capitalino Franco Aranda sobre su poca "suerte”.

Una nueva oportunidad para mensurar la actitud nacional hacia propios y extraños fue la convocatoria de la semana pasada a Tecnópolis, donde la gestión Macri convocó a todos los intendentes del país, vengan del palo que vengan. Más allá de la saludable gestualidad de la proximidad y la civilización en el trato –siempre bienvenida, no el fondo de la cuestión-, hubo una real demostración de fuerzas en términos políticos. Medido, lógico, en lo que es capaz de juntar no sólo en el espacio propio sino también en el ajeno.

Todos los intendentes de San Juan que acudieron a la cita lo hicieron sin desoír consejos en la provincia, sino por el contrario: desde San Juan se los alentó a que dieran el presente, al menos para semblantear el panorama. Fueron los más alineados con el macrismo: todos los basualdistas (Marcelo Orrego y Fabián Martín, más el nuevejulino Nuñez, el ullunero Soler y el caucetero Gil). Pero también dieron el presente peronistas de la talla del mandatario de Capital Franco Aranda, del chimbero Gramajo o el albardonero Abarca, además de Cristian Andino, también inscripto en el oficialismo provincial pese a no reportar en el PJ.

Todos ellos hicieron su gira alrededor de los stands que cada ministerio nacional había montado en el predio de Tecnópolis con sus planes disponibles para los municipios. Pero el cotillón estaba preparado para celebrar un gesto de proximidad en línea directa de la Nación hacia los gestores de la primera línea de fuego, que son los intendentes.

Misma disposición y distinto tiempo de la percepción de Kirchner hacia los mandatarios de las comunidades. A Néstor le gustaba disponer de línea directa con los intendentes porque le permitía saltear la línea de los gobernadores y afianzar la gobernabilidad. No está claro que el propósito de Mauricio sea el mismo, sí lo son las acciones. En principio, el presidente dispone de una evidente debilidad en ese casillero de jefes comunales, producto de sus resultados en la última elección. Pocos en el tablero nacional, ninguno en San Juan.

Por eso necesita afianzarse en los territorios, mediante acciones concretas. Por caso, no fastidiar a los líderes comunales ajenos con manejos impropios que ellos mismos cuestionaron desde hace años. Mal harían si aparecen ejercitando el mismo músculo, ahora que los tiempos han cambiado en el nivel de tolerancia social hacia el desvío de recursos según la cara del cliente.

Más allá del paso en falso inicial de los ATN distribuidos discrecionalmente, ahora el manejo de proyectos parece haber encontrado un curso más acorde. Lo subraya el hecho de que en el reparto de éxitos en las ventanillas de los proyectos financiados por fondos nacionales, el primer lugar recayó en San Martín. El municipio liderado por Cristian Andino consiguió que realicen obras integrales en su departamento –desde plazas y espacios públicos hasta un estadio techado- por $160 millones de pesos. Una verdadera fortuna que está a punto de concretarse mediante el primer desembolso a fin de año, que sería lo que haría pasar el asunto de las palabras a los hechos.

Que no fueron pocas, las palabras. El último desembarco del funcionariado nacional a San Juan encontró a la vicepresidenta Gabriela Michetti llegando hasta el departamento, para encontrar allí caras de amigos entre dirigentes provenientes de otro palo. Una operación win-win, en la que todos ganan: los de arriba si es que son capaces de no discriminar en los manejos de fondos, y los de abajo si es que pueden recibirlo y compartir los réditos políticos.

Ese día en San Martín ocurrió todo, bajo la atenta mirada del gobernador Sergio Uñac en clara señal de aprobación. Que ha demostrado, como auténtico producto municipal que es personalmente desde sus gestiones en Pocito, que el flanco de los intendentes es un aspecto que no descuidará de ningún modo.

El propio gobernador sanjuanino apareció en la foto junto a Verónica Magario -jefa comunal de la Matanza con gran proyección política y muchos significados en la interna del PJ- en la elección de la FAM, acompañado de Fabio Aballay, Juan Carlos Gioja, Franco Aranda o Fabián Gramajo. Cuatro intendentes del palo para hacer punta de lanza en un terreno que le sienta familiar.

 

 

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