Ballotage

Los asombrosos vuelcos de votos en los departamentos

En menos de un mes, hubo varios que cambiaron de manera terminante: Ullum, Zonda a la cabeza. La sorpresa de Santa Lucía y Rivadavia, también la Capital, Caucete o 9 de Julio. Por Sebastián Saharrea.
domingo, 29 de noviembre de 2015 · 10:00
Por Sebastián Saharrea

Nadie tiene nada de antemano, siempre depende de los candidatos y casi nada de los sellos partidarios. Esa sentencia que revela que los viejos electorados cautivos han literalmente desaparecido lo acaba de demostrar de manera tajante el resultado del ballotage discriminado por departamento, con muchos de ellos presentando un dibujo absolutamente distinto del que tuvieron el 25 de octubre en la votación para presidente, gobernador e intendentes.

Ejemplos sobran, habrá que comenzar por los más bruscos. Están los de Ullum y Zonda, dos municipios que en octubre mostraron fenomenales sorpresas por la irrupción de nuevos intendentes opositores desplazando a los oficialistas, en los que ahora se volvió a dar vuelta la taba y arrasó Daniel Scioli.

Varias vueltas dio la taba, en realidad. En la Paso, el nuevo intendente Soler obtuvo apenas 247 votos, contra 1.092 de saliente Albarracín, a quien se sumaban otros 1.700 de los restantes postulantes en la Paso. Pero en la general, Soler produjo un vuelco de campana fenomenal hasta llegar a los 1.490 votos contra 1.373 de Albarracín.

Soler es basualdista, agrupación que en el ballotaje se volcó claramente en favor de Macri. Pero en este último turno, la cosa se dio vuelta de modo rotundo. Porque el candidato del flamante intendente electo, Macri, sacó sólo 649 votos, mientras que el del actual intendente derrotado obtuvo 2.718 (80% de los votos). Increíble.

En Zonda pasó algo parecido. Porque el actual intendente Monla iba por la reelección con la boleta de Scioli y sacó gran diferencia en la Paso al opositor Atampiz. Fueron 1.178 para él, más los 1.000 adicionales del ciclista Villalobo, contra 399 de Atampiz. Pero resulta que en la general Atampiz se recuperó hasta llegar a los 1.886 votos, contra 1.368 de Monla. Ahora en el balotaje, la cosa volvió a cambiar drásticamente: Scioli, que llevaba a Monla como intendente, cosechó 2.418 votos (el 73%), más de 1.000 de su postulante a intendente, mientras Macri, a quien apoyaba Atampiz incluso en la fiscalización, se quedó con 860 votos.

En Santa Lucía también se produjo un vuelco importante. Porque allí el intendente Orrego obtuvo la reelección el 25 de octubre con el 57% de los votos, y ahora el jefe comunal que apoyaba a Massa se terminó inclinando por Macri. Incluso fiscalizó en algunas escuelas, como todo el basualdismo. Pero el resultado se revirtió. Esta vez ganó Scioli de manera contundente con 17.958 votos (el 55%) contra 14.477 (el 44%) de Macri.

Algo similar ocurrió en Rivadavia, donde el vencedor de manera inapelable fue Fabián Martín en la elección para intendente de hace menos de un mes, desplazando con el 57% de los votos y más de 30.000 sufragios a la actual intendenta que iba por la reelección, Ana María López. Ahora, Scioli, el candidato que llevaba López en la boleta, sacó 29.000 votos (el 53%) y Macri, el postulante que impulsaba Martín, se quedó con el 46%.

Caso similar el de 9 de Julio, donde el 25 de octubre el massista Gustavo Núñez desplazó de la intendencia al candidato de Walberto Allende, del FpV, por apenas un puñado de votos, y ahora el presidencial del oficialismo Daniel Scioli revirtió abruptamente pasando al 66% de los votos contra 33% de Macri, respaldo por el intendente basualdista.

Caucete es parecido, pero con la diferencia que Julián Gil derrotó por una amplia diferencia a la justicialista Mariela Ginestar: le sacó 15 puntos. Pocos días después, el ballotaje dio vuelta las cosas: Scioli, que iba en la boleta de Ginestar, sacó 62% y Macri, respaldado por Gil, cosechó el 37%.

Del mismo modo pero al revés se dio en Capital. Porque allí ganó Franco Aranda la intendencia el 25 de octubre con el 44% de los votos, y ahora la cosa se revirtió en la segunda vuelta porque Macri pasó adelante con el 57% y a Scioli le quedó menos aún que a Aranda, el 42%. Lo que demuestra que la teoría de que si se hubiesen juntado los candidatos Colombo y Cáceres con la boleta de Macri –o la de Macri y la de Massa juntas- podrían haber ganado el municipio, estaba bien rumbeada.

Lo más asombroso de semejantes cambios es que la fluctuación se dio en menos de un mes, entre el 25 de octubre y el 22 de noviembre. El mensaje de tal volatilidad es contundente: los aparatos están dejando de pesar, el ciudadano prefiere depositar su atención en los candidatos.

Galería de fotos

Comentarios