Sin el buzo de entrenador pero sí con ese necesario instinto
de seleccionador, Sergio Uñac debió trabajar horas extra para parir a su primer
equipo, los que estarán a sol y a sombra con las botas puestas para llevarle soluciones
a la montaña de eventos cotidianos que un gobernador debe enfrentar en la
diaria. Y para definir una estrategia de más largo plazo en los tiempos libres
que les deje la agenda de todos los días. Casi nada, las condiciones que
debieron tener de manera excluyente los designados.
Hay entre las fuentes que aportaron al nuevo equipo muchos
dirigentes de los "de toda la vida”, señal inequívoca de confianza de tanto
camino compartido. Los hay siempre en estos casos, desde Gioja a Macri, también
lógicamente en el nuevo gobernador. Pero hay una usina de dirigentes que
claramente Sergio decidió priorizar en especial: la de los intendentes.
Colegas en muchos casos de cuando él andaba en la misma,
fatigando escritorios provinciales para llevarse algo para su pueblo. No todos,
hay otros que recién aparecieron en los últimos 4 años, justo cuando él partió
a la Legislatura como vice de Gioja: por caso, Ana María López de Herrera,
derrotada en Rivadavia y reciclada para la Casa de San Juan en Buenos Aires,
sobre quien luego se ampliará.
Por proximidad y comprensión, fueron los intendentes los
principales soportes de Uñac en los últimos tiempos, tanto políticos como
espirituales. Incluso en los tiempos más turbulentos, los jefes comunales
bancaron en silencio al vice y se ganaron el respeto y el reconocimiento del
nuevo gobernador. Quedó claro en la administración de los nuevos ministerios
que Sergio encontró en sus ex colegas esa dosis de confianza, lealtad y también
la capacidad de haberse fajado contra la miles de adversidades de la gestión
ejecutiva.
Encima esta vez quedaron varios jefes comunales de perfiles
parecidos, sacados de carrera por precepto constitucional y relegados a cargos
legislativos en los que no se sienten cómodos. Doble motivo para aprovecharlos en
escritorios que conocen de memoria.
Uno es el caso de Alberto Hensel, dos veces intendente de
Sarmiento que esta vez debió dejar su lugar porque la constitución provincial
no permite nuevos períodos, pero igual fue su gestión avalada con su sucesor
Cacho Martín. Hensel y Uñac tiraron juntos para el mismo lado como intendentes
del Sur provincial, y allí hicieron buenas migas. No le tocó fácil al ahora
electo diputado por Sarmiento: irá a Minería, un ministerio sacudido por el
último evento ambiental en Veladero, pero también por el poco margen operativo
que les queda a las empresas. No sólo Barrick, sino Gualcamayo y en especial
Casposo.
Deberá arreglárselas en aguas turbulentas y por eso Uñac
buscó la pericia de Hensel. Que aporta no sólo capacidad de comunicación, sino
gestión. Y con un condimento para el análisis: Hensel viene de un departamento
minero pero de la cal, cambio de palo a la lógica de que cuando se habla de
minería la sensación es estar refiriéndose sólo a los metales. Se trata de una
distancia interesante, para tener en cuenta.
Otro intendente de buena relación con Uñac desde los tiempos
de colegas es Walberto Allende. También de retiro forzoso por motivos
constitucionales, aunque en su caso no le fue muy bien en las urnas (fue electo
diputado, pero su postulante a sucederlo como intendente perdió). Ya de
experiencia previa en Desarrollo Humano, Allende fue aprovechado para encabezar
el que funciona como un pulmón para la gestión diaria: asistir a los que más
necesitan. Esa doble experiencia fue decisiva: no sólo haber reportado en la
misma cartera, sino conocer todos los rincones y los pasadizos secretos para
llegar al despacho indicado por el hecho de ser intendente y cansarse de
golpear la puerta. Como Uñac.
Quedan otros intendentes que no pudieron repetir y llegaron
a Diputados. El caso del jachallero Barifusa, quien quedó en el banco de
suplentes para algún recambio: por las mismas razones dispone de buen vínculo
con Uñac. O el calingastino Garcés, a quien utilizará en algún lugar. Está el
chimbero Mario Tello, también electo diputado provincial y que suena para
Vialidad. O la citada Ana María, derrotada sin atenuantes en Rivadavia por Fabián
Martín pero a quien Uñac decidió convalidar con un cargo importante. Que no
será un ministerio, como probablemente habrá preferido, pero sí será un cargo
donde podrá brillar por su espíritu inquieto si se lo propone.
Para Sergio, una decisión jugada la de ubicar a gente en
lugares importantes a pocos días de una derrota en las urnas. Que habla bien de
su espíritu de no dejar a nadie afuera del paraguas, y menos aún si fue gente
que puso en cuerpo por el proyecto independientemente del resultado. "No habrá
una Ferrari, pero por ahí hay un Passat”, fue la imagen metafórica que utilizó
la gente del gobernador para explicar la decisión.
Del lado de la extrema confianza aparece con nitidez el
círculo más íntimo que ocupará los cargos centrales, muchos de ellos designados
de arranque: el ministro de Hacienda, Roberto Gattoni; el de Gobierno, Emilio
Baistrocchi; el de Infraestructura, Julio Ortiz Andino; el de Producción,
Andrés Días Cano; y el secretario General de la Gobernación, Juan Flores.
Cada uno con sus razones, comenzando por el propio Gattoni.
La forma que utilizó Uñac para presentarlo el martes exime de toda explicación:
"secretario de Hacienda de Joaquín Uñac”, recordó. Joaquín es su padre, también
intendente, amigo en especial de su hermano Rubén, experiencia evidente y algo
así como de trato familiar con todos. Irá a donde más duele: el bolsillo. La
custodia más sagrada de los recursos y los gastos, lógicamente con las
atribuciones de alguien a quien escuchan mucho más allá de los asientos
contables que son su especialidad.
Emilio Baistrocchi proviene de las filas de Juan Carlos
Gioja, pero de a poco se afirmó en la confianza del nuevo gobernador desde su
trabajo en la Legislatura. Hasta convertirse en un hombre de su extrema
confianza, al punto de haberlo designado en otro ministerio que funciona como
una glándula del propio cuerpo: el de Gobierno, que concentra toda la seguridad
desde la policía hasta el servicio penitenciario. Allí no va cualquiera.
Tampoco va cualquiera a la Secretaría General, que como su
nombre lo indica es de amplias atribuciones y manejos delicados. Por eso no
sorprendió la designación de un hombre de inquebrantable lealtad con el jefe,
además de la suficiente capacidad como para poner en marcha la estructura. Es
Juan Flores, desconocido en general y de bajo perfil, pero perteneciente al
círculo de los afectos de Uñac desde los tiempos de jóvenes, junto al
intendente pocitano Fabio Aballay.
Con Andrés Díaz Cano se conocen desde hace años, cuando el
flamante ministro de la Producción aterrizó con un proyecto de planificación a
largo plazo en Pocito y eso significó estrechar un férreo lazo, además de
cierto lanzamiento internacional de quien era entonces un intendente pocitano
con proyección. Tanta proyección que finalmente llegó, y contó con Díaz Cano
para otra área sensible: un sector productivo que tampoco pasa sus mejores días
y requiere creatividad para salir. Además, también tendrá a su cargo el manejo
de la industria, con algunas urgencias de estos días como el caso de la EMA.
Esa gente que
contribuyó en la formación del flamante gobernador, proveniente en especial de
la española Granada, poblará alguna tribuna junto a Díaz Cano el día de la
asunción.
Con Julio Ortiz Andino también la relación es de extrema
confianza. Ese conocimiento mutuo, la experiencia del nuevo funcionario en
escritorios nacionales (proviene de Vialidad y maneja todas las gestiones
pendientes, en especial por Agua Negra) y la delicadeza de la negociación con
la Nación (ahora en manos de Macri), hacen de esta designación otro punto
central.
El resto de los nuevos ministros designados dispone, cada
uno, de su propio argumento para haber llegado donde están. Felipe de los Ríos
es desde hace años el rector de uno de los colegios más populares de San Juan,
la Boero, y quienes lo conocen lo definen como una persona especialmente
emprendedora. Castor Sánchez es un médico de especialidad otorrinolaringólogo
de reconocimiento amplio por sus galardones profesionales, y de buen humor
según cuentan quienes lo frecuentan. Tendrá a su cargo la delicada relación con
los profesionales de la salud. En Turismo, Claudia Grinszpan fue designada por
su carácter ordenado, porque es especialista en la actividad y porque implica
una continuidad de Dante Elizondo, a quien hoy secunda y quien seguramente el
gobernador electo preservará en otra función. Y Jorge Chica es un joven
emprendedor que tiene a su padre en el área, pero bajo el organigrama de
Desarrollo Humano, y ahora sube de jerarquía y de presupuesto.
Hay dos que siguen. Raúl Tello, a quien Uñac decidió
renovarle la confianza en Ambiente, y Tulio Del Bono, en Ciencia y Tecnología.
No hubo cambios jerárquicos en estructuras más allá de Deportes: se hablaba de
Seguridad, o de un ministerio del agua, por caso.
Serán asuntos pendientes del paso del tiempo. Al fin y al
cabo, esto recién está empezando.