"No percibo resistencia en los sectores populares"

El candidato presidencial de Cambiemos Mauricio Macri aceptó una entrevista con Tiempo Argentino.
domingo, 18 de octubre de 2015 · 11:50
A siete días de las elecciones presidenciales que definirán su futuro político, Mauricio Macri decidió aceptar una entrevista con Tiempo Argentino para romper el silencio que mantuvo con este diario por más de cinco años.

"Es una decisión de mi equipo de comunicación,  cuando ellos me lo aconsejen, lo haré”, fue la contestación que repitió el alcalde porteño saliente ante la decena de propuestas periodísticas que le formuló este diario desde su nacimiento para reflejar sus opiniones. La negativa se extendió por un quinquenio pero cambió durante la semana pasada, aunque la mitad del mismo equipo de campaña le desaconsejó acceder al reportaje.

Macri laudó el debate, y se inclinó por aceptar la entrevista, pero bajo una condición: contestar por escrito. A pesar de ese obstáculo narrativo, que hasta ahora no fue impuesto por el PRO a ningún otro matutino de alcance nacional, aceptamos el desafío con el objetivo de garantizarles a los lectores del diario la posibilidad de conocer los puntos de vista del alcalde porteño saliente, con el fin de profundizar el debate de ideas ante este momento crucial de la historia nacional.

"No hubo ningún impacto a partir de la renuncia de Fernando Niembro a su candidatura”, aclaró Macri ante las consultas formuladas sobre las consecuencias del escándalo que reveló este diario a principios de septiembre y provocó la caída del primer candidato a diputado nacional del Frente Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.

No fue el único, el caso Niembro también provocó la renuncia del onceavo candidato: Atilio Alberto Meza, socio del periodista deportivo en La Usina Producciones, una de las empresas que embolsaron casi 30 millones de pesos en un caso que, en opinión de Macri, no reviste gravedad.

"Los contratos en la Ciudad son transparentes y públicos a niveles muy superiores que los que presenta el gobierno nacional y muchos gobiernos provinciales. Si hubo errores o no, corresponde a la justicia determinarlo”, se defendió el dos veces alcalde porteño para sortear el caso que desató una crisis que el PRO, en sus ocho años al frente del gobierno porteño, nunca había experimentado.

-¿La Argentina que viene necesita un gobernante con liderazgo fuerte o un presidente de consenso?

-El liderazgo ejercido a partir del consenso es un liderazgo fuerte. Es mucho más fuerte que la representatividad que logran aquellos que representan a un único segmento de la sociedad.

-Uno de los temas que más preocupó a todas las fuerzas políticas durante la campaña fue la saturación del calendario electoral nacional. Más allá de lo que marca la ley porteña, ¿está satisfecho con la decisión de haber desdoblado las elecciones porteñas? ¿Por qué?

-Fue una decisión mayoritaria de la Legislatura de la Ciudad. Estoy satisfecho con el modo en que se llevaron a cabo las elecciones en la ciudad, en particular a partir de la incorporación de la Boleta Única Electrónica. Imagínese cuántos problemas se hubieran evitado en Santa Fe o en Tucumán con un sistema similar.

-Por lo que marcan las encuestas, ni Daniel Scioli, ni Sergio Massa ni usted lograron acercarse hasta ahora a los porcentajes que el kirchnerismo tuvo en las dos últimas elecciones. ¿A qué adjudica ese nuevo escenario?

-Cada experiencia electoral es un proceso nuevo sobre el que se reflejan los consensos y el clima de ideas y propuestas de cada momento. Comparar momentos históricos es siempre riesgoso. También lo es creer que la opinión surge de las encuestas. Pero aun tomando por válidas esas estimaciones, lo que se percibe claramente es que el kirchnerismo ya no es lo que fue. Las causas de ese desgaste hay que preguntárselas a los votantes.

-Algunos analistas consideran que su valoración del peronismo es tardía y que su figura sigue generando resistencia en sectores populares. ¿Qué cambiaría de su estrategia de acercamiento con el peronismo no kirchnerista?

-No sé qué analistas consideran eso. Del peronismo valoro su lucha histórica por la justicia social. Mi propuesta de Pobreza Cero apunta en esa dirección. Pobreza Cero es justicia social. No percibo ninguna resistencia en los sectores populares hacia Cambiemos ni hacia mi persona. Todo lo contrario. Detrás de esa idea hay sólo prejuicios no tanto sobre mí como sobre los propios sectores populares.

-Los encuestadores también marcaron el impacto del caso Niembro en su campaña. ¿Cree que marcó un punto de inflexión en la valoración de la sociedad hacia el PRO?

-No hubo ningún impacto a partir de la renuncia de Fernando Niembro a su candidatura. Al contrario, ante una situación que podía dañar nuestro proyecto, Fernando dio un paso al costado. Su actitud dista mucho de las de tantos dirigentes del oficialismo, que permanecen atrincherados en sus cargos ante situaciones muchísimo más graves.

-El esquema de contrataciones de la Ciudad quedó observado. ¿Cree que se cometieron errores? ¿Cuánto se erosionó la imagen "ética” del PRO?

-La ética no es una cuestión de imagen sino de hechos concretos. No se trata de parecer ético sino de mostrarlo con actitudes y políticas públicas y así lo hemos hecho desde siempre. Los contratos en la Ciudad de Buenos Aires son transparentes y públicos a niveles muy superiores que los que presenta el gobierno nacional y muchos gobiernos provinciales. Si hubo errores o no, corresponde a la justicia determinarlo. Yo entiendo que no. Desde el gobierno nacional impondremos el Gobierno Abierto como lo hicimos en la ciudad. Ojalá el gobierno nacional lo hubiera llevado a cabo. ¿Por qué no lo hizo? Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Voto peronista y las boinas blancas 

Uno de los principales objetivos de la campaña presidencial del PRO fue construir una polarización con el kirchnerismo que le permitiera sumar chances para forzar una segunda vuelta en noviembre. El cara o cruz no ocurrió y luego de las primarias nacionales del 8 de agosto, Macri se lanzó a la caza del voto peronista, con una estrategia de desperfilamiento de la que no se arrepiente, mientras niega que su futuro esté condicionado por la UCR y la Coalición Cívica, las dos fuerzas donde reposan las fuerzas radicales de orientación conservadora del partido centenario.

-En una eventual segunda vuelta, ¿hacia dónde irán los votos de Sergio Massa y cómo piensa seducir a esos electores?

-Los argentinos aprendimos que los votos no son propiedad de nadie. Los votantes harán su evaluación ante el balotaje y tomarán su decisión: si seguir con más de lo mismo o si avanzar en la dirección del cambio y de la inclusión de todos en la manera de gobernar.

-El Frente Cambiemos suma una fortaleza en el interior del país a partir de los acuerdos provinciales con la UCR. ¿Cómo será su relación con el radicalismo en un eventual gobierno? ¿Teme que condicione un eventual gobierno suyo? ¿Y cuál será el rol de Elisa Carrió?

-Somos fuertes porque estamos muy unidos desde el PRO con los radicales de todo el país y con la Coalición Cívica. Nos unen valores e ideas. Nos unen nuestras propuestas. Y nos une el mensaje que nos transmite la gente en cada lugar por el que pasamos. Vamos a mostrar un gobierno basado en la diversidad después de 12 años de pensamiento único.

-Si resulta electo presidente, cómo será su relación con el Congreso? ¿Mantendrá el mismo vínculo que ha mantenido con la Legislatura porteña?

-Mi relación con el Congreso será de respeto por su independencia y autonomía. Como con la Legislatura porteña a lo largo de ocho años. La idea del Parlamento como "escribanía” de la Casa Rosada se termina en la Argentina a partir del 10 de diciembre. Queremos diálogo, consenso y propuestas para sacar el país adelante. Respeto a nuestros legisladores pero también a aquellos a los que les toque estar en la oposición. Y estoy convencido que tanto unos como otros van a estar a la altura de sus responsabilidades.

-Usted habla de un equipo económico, pero todavía no define al futuro ministro de Economía. ¿Se juega por Melconian, Prat Gay o Frigerio?

-Hace unos días me reuní con más de 25 economistas que integran los equipos técnicos de Cambiemos. Incluyen una enorme diversidad de pensamientos, escuelas, formaciones y tendencias. Cualquiera de ellos reúne las condiciones para ser ministro de Economía. Les pedí a todos ellos que pongan lo mejor de sí y sus mejores ideas para lograr el objetivo principal de Pobreza Cero. En la pluralidad de enfoques reside nuestra mayor fortaleza. En la mirada única del kirchnerismo y en los malos resultados obtenidos después de 12 años está su mayor debilidad.

-¿Cuáles serán los ejes de su potencial política económica? ¿Qué hará con el dólar y la política cambiaria? ¿Qué posición adoptará sobre el pago a los holdouts? Y en relación a las políticas sociales de la última década: ¿Cuáles mantendrá? ¿Cuáles serán revisadas?

-El eje ya ha sido definido: es Pobreza Cero. Todo lo demás es secundario. Mantendremos la Asignación Universal por Hijo pero la haremos realmente universal, algo que el gobierno saliente omitió del proyecto original de la doctora Carrió. Desarrollaremos más y mejores políticas de transferencia de recursos a quienes más los necesitan evitando todas las distorsiones del clientelismo. Eso delo por hecho.

-¿Cuáles son las primeras cinco medidas que adoptaría en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico en caso de llegar a la Presidencia?

-Las medidas principales ya han sido anunciadas. La creación de la Agencia Nacional de Lucha contra el Crimen Organizado para que el Estado concentre sus esfuerzos en perseguir el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y el lavado de dinero. La radarización 3D de nuestro espacio aéreo, para poder frenar los embarques que llegan y salen del país con precursores químicos y drogas ilegales. La modernización de todas las fuerzas de seguridad de nuestro país para que cuenten con la capacitación y los recursos necesarios para sus tareas. Y vamos a concentrarnos en una tarea específica: la erradicación del paco. El paco está causando daños irreparables entre nuestros jóvenes, en particular en los provenientes de los sectores populares. La lucha contra el narcotráfico va en serio. Hasta ahora la política fue mirar para otro lado. Eso no va más.

Fuente: Infonews

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