perlitas imperdibles

La Fiesta del Sol en las "Charlas de Quincho" de Ámbito Financiero

En el horno, y que se entienda bien: «horno», en sanjuanino, es quincho, y estuvimos justamente en esa provincia, junto al fogón del gobernador Gioja, acompañado por el vicepresidente y otros funcionarios.
miércoles, 29 de febrero de 2012 · 11:12

En el horno, la última parte de los quinchos de este fin de semana largo; que se entienda bien: «horno», en sanjuanino, es quincho, y estuvimos justamente en esa provincia, junto al fogón del gobernador Gioja, acompañado por el vicepresidente y otros funcionarios. El tema central: minería y antiminería a cielo abierto. Seguimos con reuniones sureñas, donde la Presidente, después de su encuentro con su par paraguayo, terminó de diseñar la forma de retomar la iniciativa política antes del acto de ayer en Rosario, y continuamos con otros desvelos, como los del sciolismo en Buenos Aires. Al final, dos viñetas: un ágape que reunió a empresarios del girasol; y otro, a dos ministros macristas de cumpleaños. Veamos.


Fiesta del Sol en el autódromo El Zonda, en San Juan. El gobernador mendocino, Francisco Pérez; Sergio Gaona, intendente regional de Coquimbo, Chile; el riojano Luis Beder Herrera; el dueño de casa, José Luis Gioja, y el vicepresidente, Amado Boudou.
 
País de película. No sólo Sean Penn merodeó por la Casa de Gobierno en misión chavista -aunque la disfrazó de solidaridad con Haití, algo que abre puertas con más facilidad que el pase del bolivariano-. También Carlos Saura, el más grande cineasta español, se zambulló entre los cerros, las viñas y las peñas cuyanas, buscando imágenes para un proyecto de documental sobre el folclore argentino, y se topó con variosemblemas de la política criolla que arribaron a San Juan invitados por José Luis Gioja para entretenerse de tanta tribulación con la Fiesta del Sol, como Amado Boudou, José Manuel de la Sota, Luis Beder Herrera, el mendocino «Paco» Pérez, y un extraterritorial para el kirchnerismo, el puntano Claudio Pozzi, que hereda el legado de los Rodríguez Saá en la vecina San Luis. El mandatario Gioja ha logrado convertir esta celebración casi pagana -adorar al sol no está entre los preceptos de la civilización occidental y cristiana- en una oportunidad turística que lleva miles de asistentes de todo el país y que ya compite con títulos con la vecina Fiesta de la Vendimia en Mendoza. Por eso se acercan gobernadores como los mencionados, que se cuidaron de espaciar su participación para evitar fotos inconvenientes que puedan dar lugar a especulaciones inoportunas. La política argentina es una política de escenario y lo que cuida cada protagonista, antes que nada, es con quién se muestra y con quién no. Pozzi, el puntano, se reservó el jueves para exhibirse junto a Gioja; De la Sota fue el viernes, pero como tiene fama de cimarrón evitaron mostrarse con él «Paco» Pérez y Beder, que sí buscaron mostrarse el sábado con Boudou, que recorrió los stands de la muestra, acompañó carrozas y participó de la fiesta grande.

El vicepresidente fue uno de los privilegiados por la invitación que suele hacer Gioja a sus convocados. «Vamos al horno», dice y, como respuesta típica, recibe el: «Ya estamos en el horno». Risas. Ir al horno significa en sanjuanino ir al quincho que tiene el gobernador en el edificio viejo de la gobernación, adonde Gioja ha mantenido su despacho y salones de trabajo. Evitó ir al nuevo centro cívico de más de 80 mil metros cuadrados, adonde fue el resto de la administración, para cumplir con una de las cábalas más respetadas en política: cuando estás en un cargo público nunca cambies de despacho porque lo perderás. Gioja lo respeta y hace sufrir a sus funcionarios cuando los cita a esas vetustas oficinas en donde tiene además el horno de barro en el que les prepara unas empanadas que cree son lo mejor del mundo, y que el sábado compartieron Boudou, Gioja, «Paco» Pérez, algunos invitados chilenos venidos de la Cuarta Región (el intendente Sergio Gaona, que tiene rango de gobernador en su país; el alcalde de Coquimbo) y algún argentino, como Ginés González García, embajador en Santiago de Chile, pero que tiene solera sanjuanina. Allí produce sus caldos tintos, que ya han alcanzado fama en encumbradas mesas en sociedad con médicos con quienes estudió en la Universidad de Córdoba.

En ese reparo, que es el horno de la gobernación vieja, también buscó imágenes este Saura, quien estuvo el fin de semana con una cámara portátil hurgando rincones para futuros escenarios para un documental que seguirá el que ya dedicó al tango. Estaba con dos hijos que sacaban fotos y que lo acompañaron en la visita a varias peñas a escuchar tonadas de un seleccionado de figuras que les acercaron sus anfitriones (el Chango Huaqueño, Los Lucero, Los Inti Huama, Mario Zaguirre, el Dúo Díaz-Heredia, Los Hermanos Canto, Los Caballeros de la Guitarra y Gustavo Troncoso). Pero no era cerca del horno todo música y cine; «Paco» Pérez preguntaba a Gioja detalles de cómo había logrado la tercera reelección, cuando él, en Mendoza, no tiene ni una sola. Pérez ha lanzado ya el proyecto y busca aliados que apoyen una reforma constitucional en la única provincia, además de Santa Fe, que no prevé un segundo mandato al gobernador. En ese empeño toca cercos electrificados, como el apoyo que le ofrecen los ambientalistas que quieren llevar la prohibición de minería a cielo abierto, que en Mendoza rige por ley, a la Constitución. Pero ese proyecto va en contramano de la política oficial, como se vio en la derogación de esa ley en Río Negro en el breve mandato de Carlos Soria, y el proyecto para lo mismo que quiere hacer avanzar en Chubut Martín Buzzi. Gioja tiene a esos ambientalistas como sus principales adversarios y les va ganando, a golpe de amparos judiciales, la pelea que cree alientan desde fuera del país grandes grupos mineros a quienes no les conviene el desarrollo de la Argentina en ese terreno por lo menos en estos años. Si no, dice, no se explica el despliegue de medios con que cuentan para sus campañas. Boudou, vocero ante el horno de la política del Gobierno nacional, pidió en San Juan discutir de minería, pero «sin patrañas ni posiciones extremas». En este entuerto las empresas, que en muchas provincias son socias de firmas estatales locales, tratan de acomodarse al juego de que las corran los ambientalistas por izquierda, y los gobiernos por derecha para aumentarles las regalías. Esas firmas están resignadas a que el 3% de regalías que prevé el código de minería tiene poca vida. El santacruceño Daniel Peralta ya habla de llevar esas regalías del 3% al 12% que pagan las petroleras, para lo cual hay que votar una ley en el Congreso. Gioja, en cambio, prefiere mantener esa regalía, pero imponerles un canon a las ganancias que obtienen.

Como había un diplomático -político- como Ginés, también hubo tiempo para charlar junto al horno del frente externo, volcando algunas especulaciones sobre quién será el nuevo representante ante la ONU en este año en el cual esa organización será el escenario de grandes batallas por Malvinas, empezando por la sesión del 14 de junio del comité de descolonización. Todos parecen gozar del hermetismo presidencial cuando se trata de nombramientos, pero se escuchó junto al horno que ese cargo puede ir como premio a algún exministro del gabinete si hay una zaranda del equipo de Gobierno el próximo mes, y si no la hay para alguien que fue ministro en la era Néstor. A propósito de éste, se cumplía el sábado el cumpleaños 62 del fallecido presidente y a uno se le ocurrió un brindis. Antes del tintineo de copas, hubo turno de gastadas para Gioja al recordarle una vieja anécdota ocurrida en ese mismo lugar, junto al horno, en el último viaje que hizo Kirchner a esa provincia. Le pidió a Gioja, después de una cena, si podían servirle una copa de whisky, una de sus bebidas predilectas. El gobernador apareció con una botella de Old Smuggler, licor mítico de esa generación, pero de producción local. El visitante insistió en que quería scotch. Es lo que hay, respondió Gioja, acá tomamos de éste. Kirchner, más cachador que nunca, lo gastó al anfitrión hasta que se fue por su prodigalidad en caldos locales.

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