Lo descubrieron a tiempo, pero por casualidad. La niña fue a hacerse un control médico porque necesitaba un certificado para un plan social y una doctora detectó que tenía el vientre hinchado. Ese fue el primer indicador, pero la profesional no tardó mucho en descubrir que la nena de 13 años atravesaba un embarazo de varias semanas. Ni ella ni su familia lo sabían.
Así se conoció este estremecedor caso registrado en los últimos días de diciembre en Albardón. El violador sería su propio hermano, un changarín de 27 años -no se lo identifica para preservar a la víctima- que actualmente se encuentra preso. El juez de garantías Matías Parrón ordenó su detención por pedido del fiscal Roberto Mallea y la ayudante fiscal Andrea Insegna de la UFI ANIVI, aunque el defensor oficial Alejandro Martín García apeló la prisión preventiva y pidió su libertad. Esto podría resolverse en los próximos días.
La causa se manejó con mucha reserva por la gravedad y el riesgo que corría la niña de 13 años. Los familiares de la nena solicitaron que se le practicara el aborto, de modo que se activó el protocolo para someterla a una intervención quirúrgica e interrumpieron el embarazo en un nosocomio del centro capitalino.
Si bien no pudieron tomarle declaración a la víctima, ésta reveló que el hombre que la embarazó fue su hermano mayor. Eso es lo que se tiene hasta ahora, se espera que en las próximas semanas las profesionales del ANIVI le tomen testimonio a la nena a través de Cámara Gesell.
Por el estado que atraviesa la nena no le pudieron tomar declaración, pero ella misma afirmó que el abusador fue su hermano mayor.
Ya se realizó la audiencia de formalización, donde el ayudante fiscal Insegna y el fiscal Mallea imputaron al changarín desocupado por el delito de abuso sexual con acceso carnal, triplemente agravado: por el daño a la salud, por el vínculo y la convivencia preexistente con un menor de 18 años.
Lo insólito de la audiencia fue que el imputado, cuando le cedieron la palabra, afirmó que sabía porque lo habían detenido y sin problema expresó: “soy culpable”, frente a la mirada sorprendida de su defensor.
Los representantes del Ministerio Público Fiscal pidieron que continúe preso en función de los elementos que existen. El juez Matías Parrón hizo al lugar a la solicitud, habilitó la investigación penal preparatoria y dispuso la prisión preventiva para el sospechoso por el plazo de 6 meses. También ordenó que se haga la prueba de ADN para comparar el perfil genético del changarín con la muestra tomada al feto.
Por su parte, el defensor presentó la apelación para hacer cesar la prisión preventiva. Pide que sólo se le aplique las medidas de coerción como la prohibición de acercamiento u otro tipo de contacto. El problema es que la víctima y el presunto abusador viven en la misma propiedad, donde la familia –es numerosa- duerme en dos habitaciones.