Se dijo que una nena aseguró que el portero la espiaba en el baño, que ella le tenía terror al hombre y que hasta dio su apodo para identificarlo. A partir de ahí acusaron al empleado de maestranza del jardín de la Escuela Normal Sarmiento de “mirón” y lo catalogaron de presunto pervertido, al punto que lo separaron del cargo mientras crecían los reclamos de los padres y el escrache contra su persona. Sin embargo, a dos meses de realizada la denuncia y del escándalo en ese conocido colegio de Capital, el caso se vino abajo porque todo era mentira y una fiscal de la UFI ANIVI finalmente desestimó la causa.
La denuncia fue hecha el 29 de septiembre pasado y generó revuelo porque despertó la sospecha que la niña de 5 años sufrió un abuso sexual o era acosada por ese portero, cuyas iniciales son F. M., indicaron fuentes judiciales.
Todo empezó por unos docentes que dijeron que notaban actitudes extrañas en la niña e iba seguido al baño. Una maestra dijo también que, cada vez que entraba a los sanitarios, la pequeña miraba por debajo de la puerta. Por otro lado, la madre relató que la niña expresó que tenía miedo de ir al baño, que el hombre que hacía la limpieza en el jardín la espiaba y mencionó su apodo.
El alboroto fue tan grande en la escuela que hubo reclamo de algunos padres y llegaron al escrachar al portero en las redes sociales, sin saber si todo era cierto.
En función a esos supuestos dichos, los padres realizaron la denuncia y los docentes dieron intervención al Ministerio de Educación, que derivó con la apertura de un sumario y la separación del portero en su cargo. Por otro lado, el rumor corrió entre los padres y hubo comentarios de todo tipo por el temor de que estuviesen frente a un pervertido sexual. Incluso lo escracharon como un posible abusador en las redes sociales.
La fiscal Ingrid Schott abrió una investigación preliminar y pidió al juez de garantías Andrés Abelín Cottonaro que se tomara declaración a la niña. Lo sorprendente fue que la niña fue entrevistada por psicólogos, con la presencia del juez, de la fiscalía y la abogada Sandra Leveque, en representación del portero.
Ahí, la nena no hizo mención alguna sobre situaciones extrañas en los baños, tampoco relató de alguna vivencia relacionada a una agresión sexual ni mencionó al portero u otra persona, indicaron fuentes judiciales. Paralelamente, los psicólogos llegaron a la conclusión que la niña se desenvuelve bien, no muestra indicadores de ansiedad, angustia o signos de que haya sufrido un hecho de índole sexual.
En síntesis, la niña no hizo referencia todo lo que se decía en la denuncia. Fue así que la fiscal Schott pidió este miércoles al juez Abelín Cottonaro dar por desestimada la causa. Y es que no hay indicios de un posible delito, de modo que el caso pasó a archivo.