El pasado lunes 4 de agosto, Antonio -alias "Manolo"- Muñoz, un jubilado de 70 años, fue brutalmente asesinado en su casa de la Villa Paolini, en Pocito. Por el hecho, los investigadores detuvieron a su inquilino, un joven de 23 y de apellido Riveros. Este muchacho fue incriminado por su propia pareja, con la que vivía en ese domicilio. En la mañana de este jueves, se realizó la inspección ocular en el lugar.
La medida fue dispuesta por el juez del Cuarto Juzgado de Instrucción, Diego Sanz. También participó la fiscal de instrucción, Ana Lía Larrea, la defensa de Riveros, a cargo de Filomena Noriega, y también algunos familiares (hermano y sobrina) del abuelo fallecido. Entre otras cosas, se tomaron las medidas superficiales de la pared, se dibujó un croquis de la casa, se midió desde el lugar donde estaba la sangre de Muñoz hasta el baño de la casa de Riveros.
Esta última medida fue porque la propia pareja de Riveros, Fernanda Marinero, declaró que escuchó cuando su novio discutió con "Manolo" en el patio. Ella estaba en el baño y también escuchó que su pareja ingresó rápidamente, le preguntó qué pasó y el acusado le respondió que no había pasado nada y se acostó inmediatamente. Con la última medida mencionada, concluyeron que desde el baño sí se puede oír lo que hablan -y más aún, si es en un tono alto- en el fondo. Ésto podría complicar la situación procesal del acusado.
Cabe recordar que a fines de agosto declaró el acusado. Sostuvo que sobre la hora del crimen estuvo junto a su mujer en su domicilio. Afirmó que vio ingresar a tres hombres, que se juntaron con el jubilado y comieron un asado. También, el juez le preguntó que por qué creía que su expareja había declarado en su contra. Su respuesta fue decir que porque estaban peleados, en primer lugar. Además, dijo que a ella la tenían amenazada para que hablara contra del acusado y porque le habían prometido regalarle un departamento, contó Noriega.