Conmovedor caso

A un año del femicidio que sacudió a San Juan: Brenda vive en sus hijos

Su marido la asesinó, mintió para entorpecer la investigación de su desaparición y finalmente quedó al descubierto cuando un testigo clave lo vio donde hallaron los restos calcinados de la joven. Hoy, su familia exige justicia y pide perpetua para el femicida que dejó a dos niños sin una madre, la que tienen presente todos los días de su vida.
viernes, 10 de julio de 2020 · 23:41

Quizás no recuerdan cuándo fue la última vez que abrazaron a su madre, pero eso no es un impedimento para tenerla presente todos los días. Es que a pesar de su inocencia, los hijos de Brenda Requena, la sanjuanina que fue asesinada por su marido en Albardón el 11 de julio de 2019, saben que su mamá ya no está y tienen que arreglárselas sin ella. Su abuela sacó fuerzas de donde no tenía, se hizo cargo de ellos y hoy pide justicia para que el femicida reciba el castigo merecido: la prisión perpetua.

Hace exactamente un año atrás comenzaba la intensa búsqueda de la joven que había sido denunciada como desaparecida. Su esposo había dado aviso a la Policía. Se mostraba preocupado porque el último contacto que había tenido con ella, según dijo a las autoridades, fue cuando la descubrió con su amante. Acorde a ese relato, la muchacha de 24 años, por vergüenza, escapó con dirección al campo y no regresó más.

Un despliegue policial sin precedentes se pudo observar durante los siguientes días por la zona de Campo Afuera, en busca de Brenda. Se sospechaba que podría haberse perdido y por ello el operativo de rastreo se hacía sobre cielo y tierra. Un conmovido marido, mientras tanto, salía por los medios y le hablaba directamente a ella pidiéndole que volviera, que la perdonaba.

Sin pistas sobre su paradero, finalmente, fue un testigo clave quien advirtió que ese mismo hombre que lloraba para las cámaras había estado quemando cosas en pleno campo, el mismo día que Brenda desapareció. Hasta ese lugar llegaron los pesquisas y descubrieron lo peor: yacían los restos calcinados de la joven.

Por esto, el acusado que quedó detenido fue procesado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género. Ahora, los familiares de la víctima esperan por la fecha de juicio y la posterior condena, al mismo tiempo que afrontan el desafío de criar a dos pequeños sin su madre.   

A una humilde casita de Rawson, los mellizos que hoy tienen 7 años se mudaron junto a su abuela y en ese lugar intentan empezar de cero. En ese hogar creció su madre y, aunque ya no está, no falta ocasión para ser recordada. Ya sea con una expresión de uno de sus hijos o una historia que la haya tenido como protagonista, Brenda siempre está presente. 

Hasta allí llegó Tiempo de San Juan, donde fue recibido por la madre de la víctima fatal, Laura Requena. Una mujer que, como nunca antes, está decidida a hablar y a exigir que Diego Álvarez -el asesino de su hija- pague por lo que hizo. 

“¿Podemos hablar en código?”, pregunta la anfitriona mientras aparecen en escena los hijos de Brenda que recién se levantan. “Quisiera tener los cuidados debidos porque los niños paran la oreja y ya entienden todo. Saben que su mamá está muerta y sospecho que al menos la nena sabe que su papá es el responsable porque me lo preguntó”, cuenta la abuela y sigue: “Me dijo 'el papá mató a la mamá' y me mató. Me tomó por sorpresa y no le pude responder. Sé que esas preguntas van a continuar y tengo que ser fuerte para decirles la verdad”.

Aunque hayan transcurrido 365 días del desgraciado hecho, para Laura parece que la pesadilla hubiera sido recién ayer y por eso las lágrimas aparecen casi sin pedir permiso. “Vamos al cementerio a visitarla, a limpiar el cajón y a cambiar el agua de los floreros. Y les digo que ahí está la mamá, el cuerpito, pero en sus corazones ella vive”, detalla.  

Según relata la abuela que se convirtió en madre a la fuerza, para esos pequeños, la imagen de su mamá está siempre presente: en las estrellas, desde donde los cuida, y en las fotos que quedaron, las que piden tener cerca cuando duermen. Esos hermanitos se acompañan, se cuidan y cada vez que el nene llora, su hermana lo consuela y le dice que su mamá es un ángel que los mira desde el cielo.  

La muchacha que fue brutalmente asesinada es recordada por los suyos como una persona llena de alegría y de vida. Carismática, amorosa con sus hijos y amante de los animales, estudiaba para ser profesora de baile árabe. Le encantaba estar coqueta -al igual que hoy lo demuestra su hija-, le gustaba ser el centro de atención y no perdía la oportunidad para hacer reír a los demás. Es por eso que aún vive en las anécdotas de todos. 

A un año del tremendo desenlace, Laura reconoce que la tragedia la tomó por sorpresa no sólo porque jamás se imaginó que algún día viviría semejante situación de perder un hijo de una manera tan cruda sino también porque creyó que el hombre que estaba con su hija era otra persona. "Me decía mami, yo lo quería como un hijo. Nunca me imaginé que iba a hacer lo que hizo. No creo que pueda mirarme a la cara", sostiene.   

Luego de tener que convivir con el dolor de lo sucedido, Laura hace memoria y repasa los últimos momentos que compartió con Brenda y admite que su hija no la estaba pasando bien, pero que por alguna razón no lo decía. "Tal vez era para no preocuparnos. Una vez a su hermana le confesó que él la había abusado sexualmente. La controlaba, no la dejaba tener una vida y ella le hacía la contra", manifiesta. 

Entre lágrimas recuerda que una vez la vio con marcas en el cuello y cuando la increpó por eso Brenda le dijo que se trataba de un juego, que no era para preocuparse. "Tal vez la golpeaba, la lastimaba y nosotros no sabíamos. Se había mudado a Albardón. Estaba lejos de nosotros, nos extrañaba. Era muy familiera", explica.

Tras recordar el día que Brenda supuestamente despareció, Laura asegura que fue el mismo Álvarez quien la llamó para contarle y para transmitirle lo preocupado que estaba. "Lloraba y me decía que la había pillado con otro. Me decía que quería hacer la denuncia porque no sabía dónde estaba. Era todo mentira, ya la había matado. Es increíble hasta donde llegó", expresa. Como buena madre, su intuición le despertó la desconfianza hacia el marido no tardó en comentarle a la Policía.  

Sin embargo fue un adolescente que cazaba pajaritos el que lo puso en evidencia y lo ubicó en la escena del crimen, quien por casualidad lo observó cuando se deshacía del cuerpo y la evidencia. "Fui al lugar. Mi hijo no me quería llevar pero yo tenía que saber donde terminó Brenda. Fue muy fuerte estar ahí, imaginar cómo habían sido las cosas. Estaba tan destruida cuando un colibrí se apareció de la nada. Sentí que era ella porque no había razón para que ese animal estuviera ahí, no había agua ni nada. Sentí una paz, fue una señal", describe.  

Atestada por el dolor pero con la necesidad de seguir adelante por las dos criaturas que dependen de ella, la mujer que se apoya en sus otros hijos y en el padre de Brenda, lucha porque se haga justicia. Quiere que la causa llegue a juicio lo antes posible porque teme que los tiempos judiciales se puedan extender y el ahora aprehendido quede en libertad. Sería una locura, pero una mora judicial así lo dispondría, aunque un año más se prorrogue la prisión preventiva. No obstante pretende que este mismo año la segunda instancia judicial se de y finalmente el acusado sea sentenciado con la máxima pena. 

Del 'amante' no se olvida

Para el joven que fue conocido como el amante, José Guajardo, el cobarde que la abandonó cuando Álvarez los encontró pudiendo salvarla, también tiene un rencor. "No puede ser que la haya dejado morir y sólo haya sido castigado con una multa", asevera sobre la pena que pesó sobre sus hombros por omisión de auxilio, delito menor por el que fue sentenciado por la justicia correccional.   

La otra pelea en la justicia de Familia

Con causa en el Tercer Juzgado de Familia, la custodia de los niños fue concedida provisoriamente a la abuela pero ahora son los otros familiares, los que son de parte del padre, los que reclaman la tenencia de los pequeños. "No quiero que me los quiten. No pueden estar del lado del asesino. Creemos que Álvarez recibió la ayuda de alguien de su familia para tapar todo", sostiene Laura. 

Conformada como parte querellante, tanto en la causa que cursa en la Justicia Civil (de Familia por la tenencia de los niños) como en la Penal, la familia de la víctima representada por la abogada Filomena Noriega luchará para que los menores permanezcan con ellos. 

"Pretendemos que finalmente los niños estén con la abuela materna, que tiene la custodia provisoria, ella fue quién se hizo cargo desde un principio. Ya hemos hecho las presentaciones correspondientes en el Tercer Juzgado de Familia (del juez Esteban de la Torre)". 

Un pedido para los medios

Aunque esta fue la primera vez que se mostró tan abierta con los medios de comunicación, la madre de Brenda que esquivó un poco a los medios al principio se mostró en contra de que su hija siga apareciendo en las fotos junto a su asesino y por ello aprovechó la ocasión para solicitar que nunca más aparezca junto a él. 

 

Comentarios