Historias del crimen

El arrebato con un final trágico para dos ladrones en moto en Concepción

Se trató de un típico robo callejero en moto. Ambos emprendieron la fuga, pero en un cruce de calles fueron embestidos por un colectivo y eso selló su destino. Eran amigos de la infancia y ninguno escapó a la muerte, en diciembre de 2007.
domingo, 29 de marzo de 2020 · 10:02

“Murieron en su ley”, sentenciaron. Pero quién podía saber que el destino tenía preparada esa mala jugada a esos dos jóvenes que como otras tantas veces salieron a robar en moto y tuvieron un percance por demás inesperado. Es que su audacia hizo que en cuestión de segundos atacaran a una mujer y le quitaran la cartera en una calle de Concepción, pero la fuga, que solía ser un trámite para dos avezados ladrones, resultó el último escape de sus vidas en diciembre de 2007.

Todavía resuenan los nombres de Héctor Eduardo Sarmiento, alías “D´Angelo” o “El Puntano”, y  Martín Alberto Camargo, apodado “El Lechuzo”. Porque aunque zafaron muchas veces de la Policía, no pudieron esquivarle a la tragedia la tarde noche del 19 de diciembre de 2007. Un colectivo los arrolló en plena fuga y sus cortas vidas quedaron selladas. Uno murió a los 9 días en el Hospital Guillermo Rawson y el otro falleció al día siguiente en el mismo nosocomio.

“El Lechuzo” Camargo, de 25 años, y el “D’Angelo” Sarmiento, de 23, eran fieles exponentes de una camada de “motochorros” que asoló San Juan en la década del 2000, comentó un viejo investigador policial. No era solamente una dupla de ladrones, ambos eran amigos y vecinos de casi toda la vida. Los dos se habían criado en la popular Villa El Salvador, Chimbas, y juntos aprendieron el oficio de la delincuencia, aseguraron.

Conocían la calle y se especializaban en los arrebatos y asaltos callejeros, contó un policía. Ambos tenían antecedentes penales. Los policías de la sección Robos y Hurtos de la Brigada de Investigaciones los habían tenido presos varias veces. La última vez que los detuvieron fue el 21 de noviembre de 2007, imputados por una serie de arrebatos. Aquella vez los tuvieron presos un par de días, pero consiguieron salir en libertad. También le habían secuestrado la moto Yamaha 125 cc que siempre conducía  Sarmiento, que era un “kamikaze” manejando y el mejor piloto de motos de Villa El Salvador, aseguró un jefe policial que lo conocía a la perfección.

Curiosa racha la de él, justamente esa misma moto lo llevó a la desgracia el 19 de diciembre de 2007. Aquel día salieron juntos a robar y encontraron una víctima en inmediaciones de la calle Salta, en Concepción, minutos pasadas las 20 de ese miércoles. No fue nada complicado para ellos. Vieron descuidada a una mujer, de apellido Calvo, que caminaba por una vereda y se le fueron encima. De un solo manotazo uno de ellos le arrancó la cartera y aceleraron en dirección al Sur para darse a la fuga.

Los gritos de la señora y el revuelo de los vecinos obligaron a que intentaran salir lo más rápido de la zona antes que llegara un patrullero. Y como eran decididos y profesionales de la fuga, siguieron por Salta y pasaron calle Cortines en contramano, explicaron fuentes policiales. Pero no se quedaron en eso. Para asegurarse, doblaron peligrosamente por Pedro Echague y continuaron en sentido contrario por esa calle, todo para despistar aún más.

Fatalidad. Así quedó la moto debajo del colectivo. Fuente: Diario de Cuyo.

Recorrieron dos cuadras en contramano a toda velocidad, en dirección al Este, y cuando parecía que otra vez habían salido airosos en la huida, ocurrió lo increíble. En el instante que atravesaban la avenida Alem recibieron el tremendo impacto del colectivo de la línea 35 de la empresa La Marina, que cruzaba Pedro Echague de Norte a Sur. Su chofer, de apellido Delgado, no tuvo tiempo de frenar. Es que no pudo verlos porque los jóvenes en moto le aparecieron del costado Oeste y venían en contramano. Los motociclistas tampoco lograron evitar el fuerte choque y recibieron el golpe de lleno. La moto Yamaha en la que viajaban acabó debajo del ómnibus.

En esos primeros minutos nadie sabía de dónde venían esos dos muchachos. El chofer se agarraba la cabeza. Sucede que los dos jóvenes estaban muy mal heridos, uno de ellos tenía destrozada una pierna. Al rato los reconocieron, eran los que acababan de arrebatar la cartera a una vecina. Entre las pertenencias que llevaban le hallaron la cartera con el celular, los 200 pesos y las tarjetas de la víctima, afirmaron en ese entonces en la Policía.

Eso luego quedó de lado ante el preocupante estado de salud de Sarmiento y Camargo, que fueron trasladados de inmediato en ambulancias al servicio de urgencias del Hospital Guillermo Rawson. El más delicado era “D’Angelo”, que había perdido masa encefálica producto del violento golpe. Encima debieron amputarle parte de la pierna izquierda porque la tenía destrozada y no pudieron salvarla. “El Lechuzo” aparentaba estar menos complicado, pero presentaba múltiples heridas y también quedó internado en terapia intensiva.

Sus vidas ya no dependían de esa osadía ni de la adrenalina que le ponían en cada una de sus acciones. Sus familiares hicieron vigilia en el hospital por muchos días hasta que en la siesta del viernes 28 de diciembre de ese año, Héctor Eduardo Sarmiento, el famoso “D’Angelo”, murió en una cama de la terapia intensiva del Rawson.

“El Lechuzo”, siguió el mismo camino. Si bien en los días posteriores al accidente su salud mejoró y lo pasaron a terapia intermedia, después se descompensó y entró en un estado crítico. Al día siguiente del fallecimiento de su amigo, el sábado 29 de diciembre, también dejó de existir. Dirán que murieron en su ley. Otros afirmaran que fue cuestión del destino, que hizo que estos dos muchachos que eran amigos desde niños fueran inseparables hasta la muerte.

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