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Violencia de género

A dos meses de la brutal golpiza a una joven de Santa Lucía, su agresor continúa prófugo

Es Gabriel Tovares, sobrino de un conocido sindicalista. Escapó tras el ataque y creen que se marchó de la provincia.

Por Walter Vilca

Él se hizo conocido por la feroz golpiza que le propinó a la ex pareja y madre de sus dos hijos, a la que llegó a pegarle hasta con un palo de escoba. Y ella, por las fotos que difundieron sus familiares en las cuales se la veía tendida en un piso de tierra, sin fuerzas y con el rostro ensangrentado como consecuencia de la paliza. Esto sucedió el 10 de enero pasado y, a dos meses del salvaje caso de violencia de género, el agresor continúa prófugo.

El todavía prófugo de la justicia es Gabriel Alejandro Tovares, de 26 años. Su rostro se difundió después de aquel ataque contra la chica de 24 años a la que golpeó y dejó tirada en la puerta de una casa en Villa Urquiza,  Santa Lucía, la tarde del viernes 10 de enero último.

Ya estaban separados. Gabriel Alejandro Tovares había sido excluido del hogar en 2016. Igual volvieron a convivir. En junio de 2017, ella lo denunció por otra de sus palizas. Y el 10 de febrero de 2019 se repitió la historia. La jueza del Segundo Juzgado Correccional ordenó su detención y fue apresado el 14 de febrero. Lo enviaron al penal de Chimbas, pero salió en libertad a fines de marzo del año pasado. Por esa causa, en diciembre último pidieron la elevación a juicio pero se llegó al debate. Como en otros casos, el victimario volvió a la casa e intentó recomponer la relación con su ex pareja. Estuvo con ella bajo el mismo techo desde junio pasado hasta que esa tarde de enero llegó borracho a la vivienda, golpeó a la chica y la dejó casi inconsciente de tanto pegarle.

Aquel día, Tovares escapó y un juez correccional ordenó su detención. La Policía allanó distintos domicilios pero no pudo dar con él. Existió la sospecha de que la familia lo protegía. El muchacho es sobrino del jefe local de la UOCRA. En esos días, el padre del agresor se contactó con la víctima para convencerla de que no siga con la causa penal. Los policías que lo buscaban no lo localizaron y la presunción es que se fue de la provincia. Lo cierto es que no aparece y todavía sigue vigente el pedido de captura, indicaron fuentes policiales.

Por su parte, la víctima de la agresión se tuvo que mudar y dice que quedó desamparada por todos. “En la Dirección de la Mujer me dieron unas camas. Sigo buscando trabajo porque tengo que mantener a mis hijos”, contó la muchacha.

 

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