“El Tata me besa y me toca…” Ese fue el terrible y corto relato de esa niña de 13 años a su madre, que no tardó en remover la amarga y traumática experiencia que también vivió ella cuando era chica de manos de ese hombre, su padre. Así se conoció la historia de ese jubilado acusado de abusar de su nieta y que antes había sometido a su propia hija, la madre de esa niña.
El jubilado de Pocito de 75 años actualmente se encuentra detenido y en las últimas semanas fue procesado por el juez Carlos Lima, quien estuvo provisoriamente a cargo del Segundo Juzgado de Instrucción. Lo acusó formalmente del delito abuso sexual agravado por ser cometido por un ascendiente y encargado de su guardia. No lo pudieron investigar por los ataques sexuales perpetrados contra su hija en razón de que pasaron más de 20 años y por el tiempo transcurrido el caso prescribió. De todas formas, el magistrado dispuso que, en base a las leyes que protegen a la mujer, el anciano continué detenido en su domicilio con pulsera electrónica para que no se acerque a la niña ni a su madre hasta que sea sometido a juicio.
Todo comenzó cuando la nena, de 13 años, llegó llorando de la casa de sus abuelos maternos. Su madre le preguntó qué le pasaba y la nena le confió que su “Tata” le besó y la manoseó. Le relató que el hombre quiso ir más allá, pero ella se resistió y que en forma de amenaza le dijo que iba a matar a su abuela. Contó que lo hizo antes, en ocasiones que la fue a buscar a su casa y la llevó a un sitio apartado.
La mujer no dudó ni un instante de la veracidad de los dichos de su hija. Y es que recordó que ella había sufrido lo mismo siendo niña. El 5 de febrero último radicó la denuncia en el Centro A.NI.VI. donde expuso todo lo que le relató su hija, pero también señaló que ella también padeció esos vejámenes por parte de su padre. Ahí contó que, desde los 13 a los 16 años, fue ultrajada por su padre en muchas ocasiones y que éste la amenazaba con matar a su madre y a ella. Aclaró que su madre nunca le creyó o prefirió callar todo por miedo.
Esto último no se pudo investigar porque pasaron muchos años, pero sí el caso de la niña. La nena dio detalles sobre la situación vivida con su abuelo. Los informes psicológicos indicaron que no miente y que presenta rasgos de haber sufrido un abuso sexual. Fue así que el juez dispuso el auto de procesamiento contra el jubilado. Si bien pudo haber dictado la excarcelación, ordenó que siga detenido –con pulsera electrónica en su casa- como una medida para proteger a la niña y a su madre.