“Cuento del tío”

Otra vez una estafa telefónica: engañaron y sacaron plata a una obrera municipal de Chimbas

La llamaron desde Córdoba para decirle que ganó un celular y 30.000 pesos. Así fue que la embaucaron y perdió 6.500 pesos.
jueves, 23 de enero de 2020 · 07:00

Las estafas telefónicas cobraron otra víctima, en esta ocasión a una obrera municipal de Chimbas a la que engañaron con el cuento de que se ganó un celular y 3.000 pesos en efectivo. Así le sacaron 3.000 pesos de su caja ahorro y otros 3500 que giró a un desconocido a través de una sucursal de pago de servicios.

Se sospecha que el autor de la maniobra, conocida como el “cuento del tío”, es un preso de una unidad carcelaria de Córdoba. De hecho, la llamaron desde un número con característica de esa provincia y su voz tenía la típica tonada cordobesa, contó la víctima, una chica de 24 años de apellido Nieto del barrio San Francisco II.

Esto sucedió días atrás en horas de la siesta. El celular sonó y cuando la chica atendió escuchó la voz de un sujeto que se presentó como Diego Torres y que decía ser gerente de una conocida compañía telefónica. El desconocido le dijo que había hecho un sorteo entre todos los usuarios de celular que tenían la terminación 0203 y que el número de ella había resultado ganadora de un celular Samsung C10 y 30.000 pesos, explicó.

Eso fue suficiente para que ella mordiera el anzuelo. El delincuente le dijo que debía depositar un dinero para que le acreditaran los 30.000 pesos a su cuenta bancaria y para ello le preguntó que si tenía tarjeta de débito. La chica es contratada en la municipalidad, por lo que respondió que sí. Entonces le ordenó que fuera a un cajero. Aprovechándose de su desconocimiento, ordenó que obtuviera el nombre de usuario y una clave para operar por home banking. El sujeto le dio todas las indicaciones y, una vez que ella lo consiguió, le pidió esos datos.

En cuestión de minutos, mientras seguían conversando, la chica descubrió que habían desaparecido los 3.000 pesos que tenía en su caja de ahorro. Sin que ella se diera cuenta, el delincuente o un cómplice suyo ya había operado por home banking y había cargado crédito a la SUBE y en números de celulares. Esto lo supo cuando pidió el resumen de los últimos movimientos.

El delincuente fue por más y exigió otra suma de dinero argumentando que de esa forma se aseguraba los premios. Como no poseía dinero en su cuenta, la presionó hasta que ella consiguió 3.500 pesos en efectivo. Una vez que tuvo esa plata en sus manos, le ordenó que fuera a una sucursal de pagos de servicios y girara el dinero a un número de cuenta que le dio.

Pero el estafador no se conformó con eso. Le quiso sacar más plata, entonces la chica empezó a sospechar. El sujeto le dijo que, si no depositaba más dinero, le iban a embargar su cuenta porque supuestamente ya le habían depositado el premio de 30.000.

La joven se hartó de los llamados y tantas idas y vueltas. Fue por eso que le pasó el celular a su hermano, que para ese momento se dio cuenta que todo era un engaño y comenzó a increpar el desconocido. El  embaucador siguió con su mentira hasta que cortó la comunicación. A todo eso, la chica con su hermano fueron a la Central de Policía y contaron lo sucedió. Ahí les dijeron que había sido víctimas de una estafa.

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