La firma más atacada

Otro robo con boquete a Zoberano que remitió a la financiera del crimen

La empresa denunció el ilícito en el mismo lugar donde estaba el local relacionado con préstamos y un asesinato conmocionante.
miércoles, 14 de agosto de 2019 · 22:05

Nuevamente, un negocio de la firma Zoberano fue víctima de ladrones en la mañana de este lunes. Según confirmaron fuentes policiales, los malvivientes hicieron un boquete en el techo y se llevaron alrededor de 200 camperas. Es en el local ubicado por calle Tucumán 69 norte, en Capital.

No es la primera vez que utilizaban el mismo modus operandi para atacar uno de los locales de esa empresa. Tanto el 13 de enero como el 26 de diciembre de 2018, delincuentes ingresaron a la fábrica textil que poseen en Santa Lucía y, llevando adelante la misma metodología, les robaron cifras millonarias.

Sin ir más lejos, el pasado 16 de julio, ladrones entraron al local de calle Tucumán, entre San Luis y avenida Libertador, realizaron un boquete en el techo y, según efectivos de la Primera, les llevaron vestimenta de todo tipo, sin poder precisar el monto exacto.

Coincidentemente, el lugar de estos atracos -el de calle Tucumán- sería el mismo en el que trabajaba un conocido financista sanjuanino que fue asesinado el 22 de junio de 2018, sobre el mediodía. Se trata de Florencio Chávez, quien apareció asesinado a balazos en el interior de su vehículo Volkswagen Bora, en calle Roque Saenz Peña, a metros de calle Landa, en Santa Lucía. También, las fuentes dijeron que le habían robado un maletín con $2.000.000.

Según publicó Tiempo de San Juan en aquel entonces, los modus operandi del prestamista eran dos. El primero: Chavez citaba a los clientes en algún lugar del Gran San Juan, daban algunas vueltas en su auto y realizaban los intercambios dinerarios; o directamente los hacían en el lugar acordado. En otras ocasiones, Chavez los citaba en ese local de calle Tucumán –cuyo propietario es la firma Zoberano- y allí llevaba a cabo las transacciones.

Ese dinero se encontraba fuera del sistema financiero. Es decir, un sistema informal que manejaba dinero no declarado y que se dedicaba a cambiar dólares, reales y otras monedas, cheques y también, a prestar dinero, a una altísima tasa de interés.

En esa crónica se sostenía que en realidad la plata no era de Chavez sino que el difunto prestamista pertenecía a una red financiera cuyo dinero era de una firma identificada con la letra inicial Z. Algunas fuentes decían, en ese entonces, que se trataba de una red cambiaria de las más importantes de la provincia.

Casualmente, el lugar donde Chavez solía realizar las operaciones el financista fallecido es el mismo donde ocurrieron los distintos atracos (siempre los delincuentes ingresaron haciendo un boquete).

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