propietarios truchos

Vendieron un terreno que no era suyo por 180 mil pesos: estos son los estafadores

El comprador y damnificado que habló con Tiempo de San Juan les pagó en parte con un cuatriciclo, que al día siguiente lo descubrió a la venta en Facebook.
jueves, 02 de mayo de 2019 · 12:47

Hace dos semanas atrás, la delegación de Defraudaciones y Estafas de la Policía de San Juan -en conjunto con el personal policial de la Comisaría 4ta, desbarató a una banda de estafadores que se hacían pasar por propietarios de terrenos y los vendían, engañando a los compradores que al poco tiempo descubrían que todo era una mentira. Ese fue el caso de Cristian Bettio, quien "compró" una propiedad pero a los días se enteró que era tierras privadas y fiscales, por lo que realizó la denuncia y los acusados cayeron detenidos.   

Pablo Sandez (41) y Daniel Riveros (46) quedaron detenidos después de que la investigación judicial y policial condujera a ellos, identificados por el comprador damnificado que, a los días de la transacción la que quedó registrada con un boleto de compra venta, descubrió en Facebook que vendían el cuatriciclo que entregó como parte de pago. 

"Quiero que su cara salga en los medios porque así como me engañaron a mí, ellos o sus conocidos pueden hacerlo con otra gente. Para que estén atentos y no caigan como yo lo hice con estos estafadores", sostuvo el damnificado. 

"Me 'cuentearon', después de que les entregué la plata desaparecieron, me bloquearon de todos lados. Hablando con los vecinos del terreno, me dijeron que tenía una dueña con la que me reuní y me mostró la escritura. Ahí caí con que me estafaron", sostuvo todavía indignado Bettio, aunque se mostró conforme con el trabajo de la fuerza de seguridad que capturó a los acusados que serán sometidos a un procesos judicial. 

Sandez, oriundo de la Villa Nacusi, y Riveros -con domicilio en la Villa del Carril- están presos y son investigados por el Quinto Juzgado de Instrucción no sólo por estafa sino por conformar una asociación ilícita, encargada de vender terrenos que son propiedad del Estado y otros privados. Los mismos ofrecieron un cómodo plan de pago: la víctima les ofreció un cuatriciclo de 250 cc, con su carro incluido -valuados en $55.000-, más $60.000 y cuotas de $7.000.     

Conforme a los avances de la investigación, la Policía detuvo a un tercero: Carlos Burgos (43), que también habría sido partícipe necesario en la concreción de otra estafa. Con varias causas, tras las denuncias penales, la Justicia analiza unificarlas ya que se trata del mismo modus operandi y los mismos imputados. 

"Estoy agradecido por el trabajo que se ha hecho desde la Policía y de la Justicia, que de inmediato se ocuparon del tema y respondieron con las detenciones", finalizó la víctima de estafa. 

Más estafados, los mismo estafadores

Naranjo, otro defraudado, realiza la denuncia en la Central de Policía contra Sandez y hace entrega de los elementos y sus papeles. Continuando con las investigaciones, los efectivos de Defraudaciones y Estafas lograron atrapar a Pablo Sandez, en el cementerio de Rawson, ubicado por calle Meglioli, metros antes de Calle 5. 

Pero ésto no es todo. Ya con el cambio de turno de juzgado, ingresando el Primero de Instrucción, a cargo del juez Benito Ortiz, los pesquisas reciben una nueva denuncia con la misma modalidad pero en un terreno, en Chimbas. Nuevamente, el damnificado localizó, a través de Facebook, un ofrecimiento de ese terreno chimbero. Tras reunirse con los presuntos vendedores, llegan a un acuerdo: la víctima les iba a pagar con un Renault 12 Break (valuado en $35.000), más $70.000 en efectivo y cuotas de $6.000.

Los estafadores como comprobante le entregan una fotocopia de boleto de compraventa, el que expresaba que Riveros había comprado, anteriormente, ese terreno a un hombre de apellido Lisandro. También, les dan una fotocopia de DNI de Riveros y una boleta de la luz del domicilio de Lisandro. Este caso fue en diciembre de 2018.

Otra vez pasan unos días hasta que este nuevo estafado decide averiguarse sobre la escritura del terreno recientemente adquirido. Al darse cuenta que estaba a nombre de un señor, de apellido Lisandro, comienza a tratar de localizarlo hasta que logra dar con él. En la charla que mantuvieron, Lisandro le confiesa que ese terreno ya no le pertenecía, sino que era de un sobrino de Mendoza. Sobre la boleta de luz y otra documentación, Lisandro le contó que la había denunciado en Comisaría 23ª porque se la habían sustraído tiempo atrás.

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