crimen en la bebida

El 'diablo' lo asesinó: ofrendas al cajón y llantos desgarradores en el velorio de la víctima

Jonathan Pérez fue apuñalado en una fiesta clandestina y más de 300 personas le dieron el último adiós. Su familia, destrozada, pide Justicia.
viernes, 26 de abril de 2019 · 13:12

En la madrugada del domingo último, en el Barrio Bernardino Rivadavia de La Bebida, a unas pocas cuadras de su casa, un joven de 17 años fue apuñalado y asesinado en una fiesta clandestina y -tras el sangriento desenlace, del cual varios vecinos fueron testigos, incluso algunos de sus amigos- sus allegados despidieron sus restos en un funeral muy particular.  

Según pudo saber Tiempo de San Juan, Jonathan Pérez, que murió desangrado en la ambulancia camino al hospital, era conocido en la zona y, por ello, a su velorio acudieron cientos de personas que se acercaron hasta su vivienda para darle el último adiós. Su madre, María Rosa Pérez, entre lágrimas recordó el momento más difícil de su vida y reconoció el apoyo de su entorno. 

Con una foto sobre el cofre de madera que contenía sus restos (fue a cajón cerrado) y en el comedor de su casa, los familiares, amigos y vecinos de la víctima fatal presenciaron un doloroso velorio. "Fueron unas 300 personas a despedirlo, todo el barrio y sus amigos estuvieron ahí. En el cajón le dejaron regalos para que se lleve a la tumba", sostuvo la madre. Cigarrillos, anillos, pulseras y gorras fueron las ofrendas que dejaron las amistades del muchacho brutalmente asesinado por Gustavo Brizuela -recientemente atrapado por la Policía, tras permanecer prófugo-. 

"Estoy destruida, pero agradezco las muestras de amor de la gente que lo conocía porque él era una buena persona", manifestó la mujer que perdió a su hijo al mismo tiempo que agregó: "Todos aplaudían cuando se lo llevaron al cementerio, durante el cotejo fúnebre. El barrio lo despidió como se lo merecía, era todo corazón mi Negro. Si tenía un par de zapatillas puesto, se lo sacaba y lo regalara a quien lo necesitara".      

Una vez en el lugar del entierro, en el cementerio de Zonda, el dolor de su entorno se hizo más evidente. Aferrados al féretro, aquellos jóvenes que compartieron su última noche en la famosa "jodita" no podían creer el desenlace de los hechos lamentaron su pérdida y ello su madre lo recordó con dolor. "Esos pobres niños lo querían al 'Mel', abrazados al cajón lloraban desconsolados.

Es que según sostuvo su familia, ese sábado -como tantos otros- junto a sus amigos tenía planeado divertirse, sin embargo, la violenta reacción del delincuente que salió hace tres meses del Penal, conocido como el 'diablo' le quitó la vida. "Yo no quería que saliera porque hacía frío. Terminamos de cenar y para calmarme, se acercó y me dio un beso en el cachete y me acarició. Así se fue y volvió en una bolsa de plástico", declaró crudamente la mujer. 

Para los allegados del fallecido, la muerte no fue una casualidad, fue una consecuencia de una serie de irresponsabilidades. "Nos están matando a los pibes. No somos todos delincuentes como creen. Piensan que es un 'negrito' más pero es una vida. Hoy hay mucha gente lastimada por esta muerte. Que el culpable pague y se pudra en la cárcel pero que la Policía haga algo. Estas fiestas clandestinas son un descontrol que provocan esto", aseguró la madre del dolor.

 

  

   

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