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La viuda rompe el silencio: ¿a qué se dedicaba el norteamericano asesinado en San Juan y cómo era?

Jesse Jay Cieslicki apareció muerto en su finca de San Carlos y ni siquiera su pareja se explica cómo terminó así. Apunta contra 'El Tucumano'y sentencia: 'Era tan bueno que lo agarraban de tonto'.
miércoles, 27 de marzo de 2019 · 22:38

Después de pasar la noche en la casa de sus padres en Caucete y con una angustia que le ardía el pecho, amaneció el martes bien temprano por la mañana la sanjuanina que estaba en pareja desde hacía cuatro años con un norteamericano radicado en la provincia. La última vez que se había contactado con su pareja fue el día anterior, en horas de la tarde. Se había quedado preocupada porque se fue a dormir sin tener noticias de él pero imaginaba que -como había tenido un largo día de trabajo- quizás "tomó un poco de alcohol, se acostó tarde y todavía duerme". Tomó sus pertenencias y se dirigió hasta la casa donde convivía con su novio, ubicada en una finca de San Carlos. Mientras estaba en viaje, sonó su celular y era su vecino con la peor noticia: "El Gringo está muerto". 

Así, Natalia Cepeda cuenta cómo la terrible noticia del crimen de su novio Jesse Jay Cieslicki sacudió su vida de la noche a la mañana. "El Jesse era especial, emprendedor, quería sacar provecho de la tierra que tenía, era un soñador que se cruzó con la peor gente que lo arruinó para siempre", declara con el resentimiento a flor de piel la viuda del estadounidense brutalmente asesinado en su propia casa, emplazada en una finca de 127 hectáreas conectada por una huella que desemboca en la Ruta 40, en Sarmiento. Su cuerpo fue hallado sin vida después de lo que habría sido una reunión repleta de excesos, en la que el cóctel de drogas, sexo y alcohol fueron letales para su destino.

Según relata su mujer, el norteamericano que vivía en San Juan desde hacía cinco años estaba decidido a vivir de su tierra y por ello se dedicaba a cultivar parte del terreno con plantaciones de melones, como así también a la venta de pasto y la producción de leña. Con 37 años, el padre de dos niños de 10 y 11 años que viven en Mendoza había tenido una vida agitada, en la cual la droga había sido su aliada. Tras la muerte de su padre, de nacionalidad argentina, quien le heredó la finca en tierra sanjuanina, 'El Gringo' -como lo conocían- se estableció en todos los aspectos y hasta conoció el amor. "Había sentado cabeza, dejó de consumir, de llevar una mala vida y tenía grandes proyectos por delante, pero se los arrebataron", dice la viuda. 

Cieslicki, oriundo de Miami y procedente de una familia de clase trabajadora, dueña de restaurantes en el sur de la Florida, le dio rienda suelta a su espíritu aventurero y se adentró en las profundidades de una vida alejada de las comodidades aunque siempre con el sello característico que lo diferenciaba del resto. Chacarero con camisas Dior, con un español avanzado se abrió paso en un mundo en el que, tal y como señala su novia, era respetado. "Era un buen patrón, era tan bueno que lo agarraban de tonto y siempre luchaba con eso. A pesar de que no tenía maldad, por instinto buscaba imponerse por las malas experiencias que había tenido", sostiene Cepeda. 

Por esa misma razón y con acontecimientos anteriores que vivió con los involucrados y hoy detenidos por el sangriento homicidio, no comprende qué hacía esa noche con ellos pues reconoce que había resentimientos y esos mismos habrían hecho explotar la pelea que desencadenó el salvaje ataque. 

La víctima, en el campo donde había decidido que viviría

"El Tucumano Alejandro Nievas y Brisa Balmaceda (detenidos) habían trabajado para él a principio de año pero se alejaron después de que Jesse sospechara que el Tucumano le robó un celular que su madre le había regalado (un Iphone 7). En dos oportunidades lo había encarado para que se lo devolviera porque estaba seguro que se lo había adueñado pero nunca lo reconoció y Jesse nunca quedó conforme", cuenta Cepeda sobre la relación que existía entre los principales sospechosos y la víctima.   

"Esa pareja era violenta, los dos tenían historias que contaban que habían agredido a alguien, hasta creo que el Tucumano tenía antecedentes penales", manifiesta la mujer que está convencida que fueron ellos los que terminaron con la vida de su pareja. "No sé qué hacía Jesse con ellos, tal vez tomaron de más y él creyó que estaba con amigos, se confió y pagó caro. Creo que se aprovecharon de él. De hecho se robaron pertenencias y quisieron escaparse pero no pudieron", agrega.  

Junto a dos mochileros belgas, a los que recibió en su casa. Los había conocido ese día

Testigos que lo vieron esa noche a última hora coinciden en que el estadounidense estaba borracho. "Seguramente no tomó la medicación, ya que estaba bajo tratamiento por las drogas. Él se puede haber confiado, pero los otros quisieron sacar ventaja. No se si quisieron simular un robo, pero estaba toda la casa dada vuelta, hecha un desastre. Faltaban sus medicinas, plata, ropa, mercadería. Incluso al Tucumano cuando lo detienen tiene un pantalón que era de Jesse, ¿hasta ese morbo puede tener alguien para actuar así?", concluye. 

Sentada en el despacho de su abogada, la Dra. Yanina González, Cepeda deja caer las lágrimas que contuvo durante todo su relato. Lo recuerda y cae en cuenta de que ya no lo tendrá a su lado. "Le gustaba la música, tocar la guitarra. Amaba la naturaleza y a pesar de poder tener otra vida, eligió esta. Tenía dinero para vivir tranquilo pero su sencillez lo trajo hasta acá", cuenta con el pesar de su situación. 

En busca de Justicia, la mujer que debió reconocer el cuerpo en la Morgue pues en la escena del crimen no tuvo acceso quiere que los culpables paguen. Dolida por las versiones sobre la noche de lujuria que habría vivido su pareja con otras personas, dice que por la cantidad de remedios que consumía (antidepresivos y demás pastillas para resistir la abstinencia) repercutían de forma negativa en su actividad sexual. "No creo que haya tenido relaciones con la joven", argumenta con angustia.  

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