Un calvario sin fin

Amenazas a la madre de Talía: ¿por qué la Justicia dejó libre al presunto autor?

Mientras se desarrolla el juicio por el femicidio de .la joven zondina que fue asesinada por su ex novio, su familia nunca dejó de ser hostigada y nadie pagó por ello.
lunes, 25 de marzo de 2019 · 16:26

Después del horror, un verdadero calvario fue y es el que atraviesa la familia de Talía Recabarren, la joven zondina asesinada por su ex novio el 23 de junio de 2016, impulsado por el entorno del femicida Miguel Ángel Morales, desde el cual se denunciaron amenazas y hostigamiento. Sin embargo, la Justicia nunca ofreció una respuesta concreta y hasta la actualidad lo padecen. 

Oriundas de un mismo departamento, de Zonda, las familias de la víctima y del homicida se cruzaron en varias oportunidades después del trágico desenlace y si bien no hubo incidentes que pasaron a mayores, los familiares de Talía, en especial su madre Anabella y su hermana Margarita, fueron el blanco de violentos mensajes nada más y nada menos que en la tumba donde "descansan" los restos de la muchacha de 17 años. 

Las primeras amenazas que recibieron tuvieron lugar en mayo del 2017, poco antes del aniversario del crimen, cuando el confeso asesino todavía estaba privado de su libertad en el Instituto Nazario Benavídez, pues era menor en aquel entonces. 

“Aquí vas a venir a acompañar a tu hermana. Te vamos a matar”, rezaba una de las pintadas que realizaron en el cementerio y en las cercanías del nicho. Esto despertó la indignación de la familia que denunció la situación en los medios y en la Policía, atemorizada de que pudieran concretar lo anunciado, más aún cuando aseguraban que había más gente involucrada en el asesinato que fue cómplice del único imputado. 

Dos años después del crimen y tras de la polémica liberación de Morales, por las demoras en la Justicia que hicieron que los plazos para la detención se vencieran, la madre de Talía volvió a ser foco de una nueva amenaza y por esa razón radicó la denuncia correspondiente en la Comisaría 14. El mismo Morales se habría jactado del delito cometido en la cara de la mujer que perdió a su hija. 

Por este caso intervino el Segundo Juzgado Correccional, cuya  jueza Carolina Parra decidió la aprehensión del sujeto que acababa de ser liberado. Fue así que el 28 de diciembre de 2018 fue detenido. No obstante, 21 días después (el 18 de enero de este año) fue excarcelado luego de que el Cuarto Juzgado Correccional -de turno en feria judicial- de la jueza Silvina Rosso de Balanza dictara la falta de mérito, es decir que no encontró pruebas suficientes para enrostrarle el delito.    

Desde mediados de enero, Morales goza del beneficio de la libertad y mientras se desarrolla el debate que lo sitúa como el autor de un homicidio, por el que podría ser condenado a una dura pena si se tiene en cuenta la relación que existía entre él y la víctima como así también en la forma en cómo actuó. 

A pesar de la detención descripta, nadie más pagó de forma concreta por las intimidaciones llevadas adelante. Incluso, la semana última se volvieron a replicar otra vez en las inmediaciones de la tumba de Talía. “Ya estoy cansada. No tengo pruebas para acusar a nadie. Si han venido a intimidarme, lo han logrado, porque ya no tengo ganas de seguir”, expresó la mujer que al borde de las lágrimas agregó: “Yo estoy enojada, tengo ganas de llorar, ya no puedo más, esto ya no da para más. 

 

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