Crimen en el Médano

¿Cavó su propia fosa? Las contradicciones del femicida, una por una

Mariano Valdéz se presentó en Tribunales y declaró ante el juez, pero su relato habría resultado inconsistente para los funcionarios judiciales.
jueves, 21 de marzo de 2019 · 15:09

El acusado del femicidio de Myriam Morales, la mujer hallada muerta en la casa de sus padres ubicada en el Médano de Oro, se presentó el miércoles en Tribunales y declaró frente al juez que investiga la causa, Martín Heredia Zaldo, a quien le aseguró -además de negar de ser el autor del crimen- que él y la víctima fatal eran amantes. 

A pesar de que reconociera que ese viernes 15 de febrero estuvo con la mujer asesinada horas antes de que la encontraran sin vida, su relato habría resultado inconsistente -según apuntaron fuentes judiciales- pues presentó varias contradicciones en su discurso. Estas son, una por una, las incoherencias que dejó su declaración y que lo complican.

Su presencia en las cercanías de la escena del crimen

Una testigo clave, vecina de Morales y su familia, situó a Valdéz horas antes del homicidio en las inmediaciones del domicilio donde ocurrió el horror. Lo reconoció porque -tiempo atrás- el sujeto había vivido unos meses junto a la mujer e incluso notó que tenía una actitud sospechosa. Sin embargo, el acusado aseguró que estuvo con la mujer sobre las 9.30 de la mañana de ese día pero en la escuela a la que asiste el hijo de la fallecida.

Según él, allí se encontraron porque la mujer debía inscribir al menor para el inicio de clases pero mantuvieron una discusión porque habría estado con otro hombre. Acorde al relato, los celos promovieron la pelea entre los presuntos amantes y por ello se marchó del lugar. Que otros testigos lo vieron salir de la vivienda previo al macabro hallazgo no pudo explicar y directamente negó ser él.     

Un tercero que ¿no existe? 

En su discurso, el único acusado por el crimen de Médano de Oro señaló que Morales estaba acompañada por otra persona de sexo masculino. Ante las preguntas del juez sobre las características físicas del "tercero en discordia", fuentes allegadas sostuvieron que no fue preciso, que se lo notó nervioso y pareció estar mintiendo. No recordaba cómo estaba vestido ni tampoco rasgos distintivos en ese sujeto que, según él, estaba con la mujer.  

Los horarios que no cierran

Valdéz contó que estuvo con Morales sobre las 9.30 y que luego se marchó. Más tarde, "al mediodía" dijo enterarse que "su amante" había sido encontrada muerta a través de las redes sociales. Sin embargo, los hechos demuestran que la noticia del asesinato se conoció después de las 14, cuando se replicó en los diferentes portales de medios de comunicación y sus respectivas redes.

Hasta ese entonces, los datos que se manejaban no eran claros ni tampoco se había establecido de forma oficial que Morales había sido asesinada. Recién en la tarde de ese mismo día se confirmó por la Policía la causal de fallecimiento, mientras tanto se trataba de simples especulaciones; incluso se sospechaba que el homicidio se había dado en ocasión de robo. 

¿Por qué escribió un mensaje reconociendo un error? 

Según consta en los registros presentados como pruebas, Valdéz mantuvo una comunicación con su amigo con quien compartía el mismo techo. "Me la mandé" le habría escrito en un mensaje al que accedió la Justicia. A esto no logró explicarlo con precisión: dijo que le envió ese mensaje porque había comprendido que se "escapó" y no se presentó en la Policía para aclarar que él "no tuvo nada que ver".

Pero, ¿por qué alguien utilizaría la palabra escapar para referirse a marcharse después de una simple pelea de pareja? Esto sembró dudas en quienes investigan y encendió las alarmas, al igual que otros indicios. 

¿Por qué estuvo prófugo de la Justicia?

Con la noticia de la muerte y la forma en que se dio, un ataque con arma blanca y una sangrienta escena donde fue encontrado el cuerpo, Valdéz reconoce haber sentido pánico, pues las sospechas apuntarían hacia él. Por esa razón, se escabulló y permaneció en las sombras por "miedo" a quedar preso por "algo que no hizo". Al cabo de 12 días, la Policía que seguía su rastro dio con su paradero y lo detuvo. 

 

 

 

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