Luego de varios días de internación, un niño de 4 años que sufría convulsiones falleció en el Hospital Rawson. Este deceso generó dudas que motivaron una investigación policial alrededor del entorno del niño. Si bien las primeras versiones indicaron que el chico había pasado por varias familias adoptivas, desde la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia sostuvieron que solo había estado previamente en una residencia unos meses y que luego salió la adopción con la que vivió hasta el momento de su muerte.
Además, indicó que mientras estuvo institucionalizado en la residencia había tenido algunos problemas de salud pero no convulsiones, según la primera información de los equipos técnicos. También sostuvieron que esta familia, a la cual le salió el proceso de adopción, había creado un gran vínculo con el niño y que eran “excelentes” y que llevaba varios meses, aunque no supieron dar mayores precisiones.
Las autoridades buscaban determinar si era posible que el niño hubiera sufrido algún tipo de golpe que le generara una lesión que luego podría hacer que tuviera las convulsiones que desencadenaron en su posterior deceso.