En la mañana del 30 de diciembre de 2012 aparecía sin vida, en una casa abandonada ubicada por calle Mosconi en Trinidad, Emanuel Mayorga, un joven de 20 años que se dedicaba a la venta de bolsas de residuos y que vivía en ese hogar en condiciones extremas ya que no tenía dónde ir. ¿Qué sucedió en los momentos previos a su muerte?
Tres amigos (de apellidos: Caballero, Cinelli y De León), la noche del 29 de diciembre, asistieron a un cumpleaños de una joven de apellido Parra, en el propio hogar de la cumpleañera. En ese festejo, también estaba Carlos Camargo (Junior), quien cuando vio a los tres muchachos se prendió con ellos a beber alcohol.
Estuvieron tomando durante toda la noche. Bebieron tanto que los involucrados no recordaban lo sucedido en detalle. Es más, uno de los tres en su declaración dijo recordar lo que pasó esa noche “por momentos”.
El padre de la cumpleañera tuvo que echarlos porque ya era de día y eran los únicos que quedaban en la celebración. “Nos tuvieron que correr porque no nos queríamos ir y queríamos seguir tomando”, dijo un testigo ante el juez Maximiliano Blejman, en la Sala III de la Cámara Penal.
“Del cumpleaños nos fuimos caminando, estábamos muy borrachos (por los tres amigos). Camargo se fue con nosotros. Llegando a la casa abandonada, vimos a Emanuel Mayorga sentado afuera por lo que nos quedamos ahí”, relató uno de los tres.
En un momento los jóvenes, ya junto a Mayorga, decidieron ir a comprar más alcohol para seguir con la “joda”. Caballero y De León fueron quienes se ofrecieron para ir a un kiosco que estaba a más de 15 cuadras de la vivienda donde habían hecho la parada. Cinelli, Camargo y Mayorga se quedaron en la casa charlando en un gran estado de ebriedad.
Cómo fue el asesinato
Las charlas de borrachos a veces terminan en fuertes discusiones y, muchas veces, hasta en golpes. Esta historia no fue la excepción. Mientras los dos designados se fueron a comprar una caja de vino y una botella de gaseosa pomelo, en la casa abandonada sucedió lo peor.
Es que los tres que se quedaron siguieron con sus charlas de amigos hasta que el diálogo se subió de tono. “¿Qué te crees, que por que seas hijo del Camargo te voy a tener miedo?”, le habría dicho Mayorga a Camargo luego de una amenaza “en joda”. La amenaza no fue tomada en joda por Mayorga, como tampoco fue tomada en forma chistosa esa pregunta desafiante por Camargo.
Según contó éste último, le dio unos fuertes golpes y después le arrojó algunas piedras chiquitas pero sin intención alguna, intentando minimizar su accionar. No fue el mismo relato el de Cinelli, quien vio todo el macabro suceso y contó que Camargo se enojó tanto que le dio una fuerte golpiza y le empezó a tirar unos cascotazos de gran tamaño, incluso cuando ya estaba inconsciente en el suelo.
Luego de ello, tanto el homicida como Cinelli intentaron reanimarlo al fallecido pero como vieron que no reaccionaba, decidieron huir del lugar hacia la casa de un tío de Camargo, que vivía cerca de la casa. Ya en esa vivienda, el asesino amenazó a Cinelli diciéndole que si hablaba, le iba a matar a su familia.
Por otro lado, los dos amigos que fueron a comprar, cuando llegaron de comprar se encontraron con el aterrador panorama: Mayorga tirado en la puerta de la vivienda, ensangrentado entero, con la cabeza reventada producto de los cascotazos y ya no estaban los dos que se habían quedado con él.
Al ver semejante suceso, De León y Caballero no sabían qué hacer. Además pensaban que era un chiste debido a la borrachera que tenían.
“Cuando vimos a Mayorga tirado, pensábamos que estaba jodiendo. Nos acercamos de a poco, justo había una rama cerca de él, la movimos pero no reaccionaba. Ahí fue cuando caímos que estaba muerto. Además porque tenía la cabeza llena de sangre”, contó uno de los dos jóvenes ante la Justicia.
En ese momento decidieron irse de ahí. Se dirigieron hasta la plaza “La Joroba”. Estuvieron debatiendo qué hacer con el cuerpo de Mayorga pero era tal el miedo que tenían que no querían ni volver al lugar. Pero no lo evitaron y decidieron volver.
Al llegar nuevamente al lugar, la escena era exactamente la misma a la que dejaron. Rápidamente decidieron llamar a la Policía, quienes llegaron al instante junto al personal de la Científica. Como eran los únicos dos que podrían saber algo de lo ocurrió los llevaron detenidos. Pero no a la comisaría, sino a buscar a los otros muchachos que estuvieron con ellos esa noche.
Fueron casa por casa, tanto de Cinelli como de Camargo. De ahí todos fueron a la Comisaría 3ª, de Trinidad. Los dos que fueron a comprar dijeron lo que recordaban, mientras que el autor del crimen y el otro testigo del hecho decidieron no hablar sobre lo sucedido.
En ese entonces, el Primer Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Benito Ortíz, era el que estaba de turno. Para comenzar con la investigación, el letrado llamó a declarar a los cuatro amigos que estuvieron con Mayorga esa noche: De León y Caballero contaron su verdad, mientras que los otros dos prefirieron callar. Algo que le pareció raro al juez.
Cinelli tenía mucho miedo porque estaba amenazado por el verdadero asesino del vendedor de bolsas de residuos. Es más, fue tal el miedo que tenía, que el juez decidió detener a Cinelli durante cinco meses porque no hablaba y ya se lo estaba sindicando como el autor del hecho.
Afortunadamente, el terror le duró cinco meses. Después decidió hablar e incriminó directamente a Camargo. “Pero, ¿por qué no hablaste antes?”, le preguntó el magistrado. “Es que me tenía amenazado, me dijo que me iba a matar a mi familia si hablaba”, le habría respondido Cinelli.
Luego de ello, todas las acusaciones recayeron contra Carlos Camargo (Junior). Estuvo prófugo durante cuatro años, hasta que en 2016, luego de ser intensamente buscado fue encontrado por la Policía. De hecho, fingió su identidad con otro nombre (se hacía llamar Alejandro Vargas), pero los uniformados lograron reconocerlo y lo detuvieron instantáneamente.
Desde ese momento quedó detenido. Fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio. El juicio empezó el pasado martes 14 de agosto en la Sala III de la Cámara Penal, con el juez Maximiliano Blejman como máxima autoridad. En esa primera audiencia, Carlos Camargo dio su versión de lo sucedido.
El juicio siguió el jueves 16 de agosto, el juez citó a declarar, en calidad de testigo, a todos los jóvenes que estuvieron con Mayorga ese día de los hechos y, también, a la médica forense que analizó el cuerpo del fallecido y a la psicóloga social del Poder Judicial que escuchó a Carlos Camargo. El juicio recién está comenzando, seguirá su curso la semana próxima.