“Era una chica muy buena, que trabajara en la noche no significa que sea mala mujer”, indicaban tristemente familiares y algunos vecinos de la joven mutilada y asesinada el domingo por la noche en el Complejo El Mogote, en Chimbas.
Un cruel desenlace que dejó a todo un barrio conmocionado. “A ese hijo de puta le tienen que hacer lo mismo, se tiene que pudrir en la cárcel”, comentaban. Un duro relato sobre el final de la vida de una joven muy querida en el Cabot de Capital.
Sobre su vida, su tía contaba que Yamila Pérez “tuvo una vida muy sufrida, la abandonaron sus padres biológicos y se crió con una familia amiga, los Baginay”. Tenía tres hijos, dos se los había quitado el juez y el tercero lo criaban sus familiares del corazón.