Tanto la policía como los investigadores judiciales coinciden, luego de pocas horas transcurridas después del salvaje asesinato de una mujer, que el homicida pudo haber producido las mutilaciones con la intención de borrar la identidad de la víctima y así ganar tiempo para huir.
Y hasta el momento, la estrategia le viene rindiendo frutos si esa fue la intención. Con varias horas pasadas desde que encontraron el cuerpo en un baldío, aún no se conoce de quien se trata y por lo tanto la justicia no puede activar una búsqueda definida en el entorno de la mujer. Lo que mejora, con ese tiempo adicional, las posibilidades de escapar.
En un primer momento se pensó que la mutilación del rostro y los brazos de la víctima había sido producto de los perros u otros animales en medio del descampado. Pero la policía científica ya tiene claro que esas heridas no son producto de la carroña sino que muy presumiblemente fueron producto del propio homicida.
Y al tratarse del rostro y las manos, los lugares por donde más rápidamente puede ser identificada una persona, coincide con una posible estrategia del salvaje criminal para evitar que se conozca inmediatamente la identidad y de esa manera reducir la búsqueda sobre su entorno.
En propio jefe de policía en el lugar del hecho –donde trabajan desde la madrugada- fue quien explicó que muy probablemente esas heridas hayan sido producidas con esa intencionalidad.
El cuerpo de la mujer ya fue trasladado a la morgue y ahora los trabajos dependen de la identificación de la mujer. El juzgado a cargo de Guillermo Adárvez ya comenzó con la extracción de muestras de ADN y su comparación con el patrón genético de mujeres que fueron reportadas como desaparecidas. También se espera que por la morgue pasen los familiares de esas mujeres para ver si la identifican por alguna seña particular.