a dos días de su detención

Gastronómico acusado de violación: el crudo relato de la madre de la presunta víctima

Una nena de 15 años confesó haber sido presuntamente abusada por su padrastro durante 8 años, con el que convive desde que es una bebé. Detalles de una historia de terror.
jueves, 13 de diciembre de 2018 · 08:08

Un hombre de 43 años, dueño de un restaurante tradicional de San Juan, fue detenido después de haber sido acusado de violar a su hijastra durante 8 años, a quien conoce desde que era una bebé. Su madre, cuyo mundo se le vino encima y su vida cambió por completo hace dos meses atrás, rompió el silencio en exclusiva con Tiempo de San Juan y reveló detalles del calvario al que habría sido sometida su hija mayor en manos del sujeto al que consideraba como un padre, pero que según su aberrante versión la trató como un objeto sexual de forma despiadada.

"Si no le decís vos, le digo yo a tu mamá", fueron las palabras que usó una amiga de la escuela de la nena, mientras lloraba desconsolada en el baño del establecimiento educativo, tras haberle confesado ser victima de constantes violaciones por parte de su "papá". "Vino un día y me dijo directamente 'el papi abusa de mí' y se fue a su cuarto a encerrarse", cuenta con dolor y con la voz quebrada la madre de la niña denunciante, Yanina. "No lo podía creer, qué asco, qué asco me dio. Con qué clase de bestia estuve todo este tiempo".

Ante semejante confesión, la mujer de 31 años y madre de tres los hermanitos de la presunta víctima, estos sí hijos biológicos del denunciado y recién detenido, se acercó a la nena, indagó en el tema y se llevó una tremenda sorpresa al conocer detalles del relato de su hija. "Cómo no me di cuenta, todos estos años, me siento una mala madre, con una culpa que no puedo explicar", dice. 

En lo que describe, se acuerda del primer día en el que su padrastro habría iniciado a abusar de ella. "Dice que fue una siesta. Tenía 7 años y dormían en la misma cama -como cualquier hijo con un padre-, cuando la empezó a tocar. Le dijo que era un juego", detalla. También recuerda cuándo fue el momento exacto en que dejó de manosearla para comenzar a penetrarla, acorde a lo que señala la madre: "Fue a sus 10 años, una noche de verano, mientras dormía al lado de su hermana, de su propia hija, de mi hija. Ese tipo es un animal, es un hijo de puta". 

Con lágrimas que recorren visiblemente su cara sin parar, la mujer describe lo que le contó su hija y aún dice no poder comprender "por qué M.V hizo lo que hizo". "Hacía 14 años que convivíamos y conoció a M (se reserva la identidad de la menor) desde que tenía un año, es más ella creía que era su padre porque tiene su apellido. Se tuvo que enterar ahora que no son nada", explica. 

Respecto al horror al que habría sido sometida, asegura: "Dice que iban al menos tres veces por semana a un hotel alojamiento, lunes miércoles y viernes como si fuera una rutina, después de que salía de la escuela. Y si se resistía, la castigaba, le quitaba el celular, la amenazaba con que iba a dejarme y que nos íbamos a morir de hambre", relata. Es que la niña asiste a un colegio del centro y él era el encargado de llevarla y buscarla, por lo que habría aprovechado esos momentos para perpetrar sus bestiales actos.

Con la excusa de atender las necesidades del negocio gastronómico, de la escuela, la nena pasaba al restaurante y ahí permanecía hasta que lo cerraba. "Era una cuestión práctica, cuando ellos volvían tarde yo ya dormía porque tenía que llevar los más chicos a la escuela temprano. Nunca me imaginé que pasaba algo así", manifiesta mientras llora. 

Acorde a lo que expone, ahora entiende muchas cosas como por ejemplo los celos que tenía con la nena en especial: "No la dejaba salir, tener amigos varones tampoco mujeres. Quería que estuviera sólo en la casa o con él. Conmigo también era mezquino, me controlaba los horarios y si alguna no hacía lo que él quería se enojaba y peleábamos. Yo fui una estúpida que pensaba que lo hacía con buenas intenciones, que era el hombre de la casa y ponía disciplina, que se preocupaba por mi hija".

Quizás la imagen gráfica que mejor refleja el horror por el que habría pasado la menor eran sus actitudes, su encierro y el arma más letal de los depredadores sexuales: la culpa. "Y pensar que yo la retaba porque se bañaba todo el tiempo. Le decía 'hija, vas a quedar desteñida', sin saber que lo hacía porque se sentía sucia", asevera con angustia. 

Luego de denunciar y dar algunos pocos detalles en Cámara Gesell ante desconocidos, la niña llora todas las noches, cuenta su madre. A pesar de haber recibido el diploma a mejor compañera, la pequeña camino a ser una mujer con 15 años que debería estar viviendo uno de los mejores momentos de su vida comenzó un tratamiento psicológico particular, después de haber guardado silencio durante tanto tiempo. Con una personalidad retraída y temerosa afronta su presente mientras los adultos, en Tribunales, dirimen su futuro.

Su abogada representante, María del Valle Torres, quien también dice ser su confidente pues con ella se abre y le da más detalles de su historia, anunció que presentarán los papeles para conformarse como parte querellante del caso. "Lo primero que solicitaremos es una ampliación de la Cámara Gesell para que cuente lo que ahora sí se anima a decir y antes por miedo no dijo. Recordemos que por mucho tiempo estuvo callada y recién ahora comienza a hablar. Es mucho lo que tiene para decir", adelantó la letrada.

Temor a las secuelas
Infiel y promiscuo, como Yanina describe a su ex, tiene temor de que su hija se haya contagiado de alguna enfermedad de transmisión sexual por la cantidad de veces que mantenían relaciones y la forma en que lo hacían, ya que no usaba preservativos, según asegura. "No entiendo cómo no la dejó embarazada, menos mal que eso no sucedió, sería peor, espantoso", dice. 

Por el momento, esperan los resultados de los estudios que se hizo para constatar su estado de salud. "Es para descartar cualquier cosa", declara la abogada. 

Sobre las marcas que quedaron en su cuerpo, una profesional de la salud la revisó aunque no encontró signos de violencia. "Se aprovechó todo este tiempo pero no la lastimó. Ella no se resistía a esta altura. Esperaba que este hombre terminara y se iba a bañar, a limpiarse. Si su ropa interior quedaba manchada, la lavaba en la ducha para que su mamá no sospechara", agrega la letrada.

Hostigamiento y miedo
Detenido en la Central de Policía, la madre de la denunciante asegura haber tenido que hacer público el caso para que avanzara en la justicia, ya que no procedían con la aprehensión del acusado a pesar de contar con la declaración de la niña en Cámara Gesell y después de haber sido revisada por una médica legista. "Él es una persona muy conocida, tiene influencias de todo tipo y tengo miedo que haga uso de eso", dice.

Previo a su detención, la madre de la menor cuenta que por las noches el presunto autor de abuso sexual merodeaba el barrio y asistía a los eventos escolares de sus hijos. "Nos estaba acechando, incluso se animó a decirle a mi hija más chica que hable con su hermana para que no lo denunciáramos porque si no se iba a quedar sin papá, no lo iban a ver más", relata. 

Esto, según describe, generó una situación conflictiva entre las dos hermanas. "La más chica culpa a su hermana mayor porque su papá ya no vive con nosotros, que por ella se alejó. Se pelean como nunca lo hicieron antes. Los otros chicos me preguntan por su padre, pero no puedo decirles que no está porque violó a su hermana. Es terrible todo esto", agrega. 
 

 

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