Dice el juez Martín Heredia Zaldo en sus conclusiones del auto de procesamiento contra Sandro Javier Bordón (45), por el doble crimen de los abuelos Víctor Sillero (87) y su esposa Florencia Bustos (86):
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SUSCRIBITEDice el juez Martín Heredia Zaldo en sus conclusiones del auto de procesamiento contra Sandro Javier Bordón (45), por el doble crimen de los abuelos Víctor Sillero (87) y su esposa Florencia Bustos (86):
"No hay manera de que (testigo) haya conocido ciertos detalles de la causa penal, aquí anexados al no ser que o hubiera estado en el lugar o alguien que estuvo ahí se los haya contado. Estos datos precisos, coincidentes con el resto de los elementos de la causa, a los que ningún testigo ha tenido acceso, es una prueba contundente en favor de la veracidad del testimonio. Fijar estos, insistimos, lejos de ser el indicio de una confabulación bien urdida para cobrar la recompensa (en la cual obviamente Bordón estaría pagando un precio demasiado alto), es muestra nuevamente de veracidad, por lo que coincide con otros datos agregados a la causa, a los cuales no ha tenido acceso nadie que no haya visto el expediente".

De esa forma, el magistrado del Cuarto Juzgado de Instrucción le da total credibilidad al relato del testigo clave que permitió dar con el autor del doble homicidio, quien ofreció su relato a cambio de cobrar la recompensa de 500.000 pesos que puso el Gobierno de San Juan, transformándose en el primer caso local en dar resultado ése método.
A continuación, el relato completo que el testigo dio por la recompensa en sede policial y ratificó en sede judicial:
"Empecé a esperar que Doña Alicia (Cortéz, la "vidente", quien estuvo presa y le dictaron Falta de Mérito) terminara de atender al hombre para volver a entrar. Me paré cerca de una ventana, al lado de la puerta de entrada, y ahí escuché que Javier (Sandro Bordón, el doble homicida) le decía lo que había hecho. Él decía que había entrado a una casa, y le había pegado a unos viejos, y que había empezado a revisar y se tuvo que ir porque empezó a sonar el timbre y el teléfono, y que solo se pudo llevar lo que el viejo tenía en el bolsillo. Cuando Javier dijo eso, Doña Alicia le dijo que no podía ser, que ella había visto en la "videncia" que en la casa había más de dos millones de pesos. Javier contó que entró por la puerta porque era cliente del viejo porque él lo masajeaba, y cuando entró y el viejo se dio vuelta le pegó de atrás con un "buchaco" que tiene como una cadena, entonces el viejo cayó al suelo y le entró a dar con el buchaco. Mientras contaba se reía. De ahí dijo que se fue a otra parte de la casa y había una mujer y que también le pegó, y siguió revisando la casa y no encontró la plata, y se tuvo que ir por lo que estaban tocando el timbre. Javier contó que de ahí se fue a sacar la plata del bolsillo del viejo y salió por la puerta, y cuando estaba saliendo un hombre estaba esperando en la puerta y le dijo "ya sale Don Víctor, se ha roto un caño". De ahí se fue hasta el VEA caminando y se tomó un remis al centro, y de ahí se tomó un taxi hasta lo de Doña Alicia que es donde estaba yo y lo vi. Yo al taxi lo vi, porque cuando llegó Javier y entró rápido, yo salí y pude ver que un taxi blanco techo amarrillo iba dando la vuelta por la calle porque no tiene salida. En ese momento Alicia le dijo que le pagara los materiales para la protección que tenía que hacer, y que se quedara tranquilo, y se fuera a cortar el pelo y la barba, que iba a estar bien porque iba a estar protegido. Ahí nomás Javier salió, y me vio donde estaba parado y se dio cuenta que había escuchado todo, y pasó y se fue. Ahí yo entré, y Alicia me dijo que mi trabajo iba a salir todo bien, y que en unos días nos veíamos. Cuando me despedí de Doña Alicia, Javier estaba esperándome afuera, ahí es cuando yo le dije que sabía que me estaba esperando porque había escuchado todo, y le dije lo único que falta es que te pongas las esposas. Allí nos fuimos conversando y Javier me dijo que los únicos que sabíamos éramos la "vieja" (por Doña Alicia) y yo, y que si alguien se enteraba de esto, me iba a matar a mí y a mi hijo. Cuando llegamos a la calle Benavidez, me tomé un remis y me fui a la casa de mi prima Yanina Galván que vive en la villa San Patricio, y es donde ahora vivo. Javier siguió caminando y dobló por la ruta para el lado del centro. Creo que al otro día del 25 de Mayo, me lo encontré a Javier Bordón en la casa de Doña Alicia. Ahí a penas me vio me preguntó si le había contado a alguien y yo le respondí que soy una tumba, y él respondió que me acordara que tenía un hijo chico y me dio el domicilio de mi hijo y ahí comencé a sospechar de doña Alicia y me entró el cagazo. Yo a Javier nunca le había dado el domicilio, la única que lo sabía era la curandera. Todo el tiempo desde que escuché lo que le dijo Javier hasta que fui a la policía intenté estar bien con Javier porque tenía miedo que nos mate a mi o a mi hijo, andaba perseguido, por eso cada vez que me pedía dinero prestado yo se lo daba, a veces eran $500, $700 o $1000, y nunca me los devolvió..."
Luego el testigo de la recompensa contó cómo iba vestido Bordón ése día: "Llegó con un pantalón de buzo azul, un tipo Cardigans gris, un pullover con cuello alto con cierre, no tenía gorro y llevaba barba de varios días. La ropa no estaba manchada, y las manos no se las pude ver porque siempre andaba con las manos en los bolsillos, y hacía frío ese día. Llevaba puesto un bolso negro con letras verdes claras, tipo morral, cruzado que lo dejó en la casa de Doña Alicia".
Sobre cómo conoció el testigo a Javier Bordón: "Nos conocimos en Doña Alicia, siempre que uno va hay que esperar porque Doña Alicia atiende por orden de llegada, entonces nos cruzamos varias veces. A veces nos juntábamos para ir al centro cívico... También lo llevé a algunas empresas mineras, para ir a buscar trabajo. Varias veces me ha invitado a trabajar con él en Albardón, pero yo no quería quedarme solo con él. Yo tengo miedo por mi hijo porque yo no sé cómo averiguó donde vive mi hijo con mi ex mujer, y yo tenía miedo que él le haga algo".
Sobre la opinión que tiene de "Doña Alicia", la "vidente": "Al comienzo confiaba mucho en ella, fui unos seis meses a verla. No es la primera vez que voy a alguien a buscar ayuda. Pero como dije, me pareció sospechoso que Javier sepa el domicilio de mi hijo, que solo lo sabía Doña Alicia".
Consultado sobre cómo se movilizaba Javier Bordón: "Él siempre andaba caminando".
Como tenía tantos detalles, le preguntaron al testigo de la recompensa si planeó entrar a robar a la casa de Víctor Sillero junto con Javier Bordón: "No".
Le preguntaron si mantenían comunicación por teléfono celular: "Si, cuando él no me llamaba, lo llamaba yo".
Le preguntaron de qué manera conoció Javier Bordón a Víctor Sillero: "Javier contó que se iba a masajear con él de forma permanente. Javier tenía problemas en la ingle. Una vez, después que pasó el tiempo, yo le pregunté que como sabía que Sillero tenía plata y me dijo que Sillero le había dicho mientras lo atendía que ya no confiaba en los bancos porque una vez lo habían cagado, y además porque la vidente le había dicho. Javier jugaba a la pelota con los veteranos mayores de 38 años, dos veces fui a jugar con él al camping de Atrac donde había un campeonato".
Preguntado sobre por qué no denunció antes lo que conocía sobre el hecho: "Porque siempre tuve mucho miedo, yo quería denunciar anónimo por miedo a lo que hiciera después Javier Bordón, por eso consulté con mi abogado y decidimos hacer la denuncia en homicidios...".
El juez Heredia Zaldo procesó por un delito gravísimo a Bordón, de 45 años y domiciliado en el barrio Capitán Lazo, Rawson, a quien lo pueden condenar con prisión perpetua: "Doble Homicidio doblemente agravado por ser cometido con alevosía y por ser criminis causa".
Además, lo embargó en 2 millones de pesos.
