Dos hermanos de apellido Ale, vecinos del jubilado asesinado, son los principales sospechosos por el crimen de Pocito. Una huella de zapatilla llevó a la Policía hasta los hermanos, que además tenía herramientas que habrían sido robadas a Antonio Abel Tapia el día del asesinato, según dijeron fuentes del caso.
Los pesquisas expresaron que los hermanos Ale tienen antecedentes en robos, lo que los complica aún más.
Los detenidos viven en la calle Aberastain cerca de Calle 14, a menos de un kilómetro de la casa de Antonio.
No se sabe con certeza cuánto dinero le robaron, dado que días anteriores el jubilado le había entregado a su hija 128 mil pesos para que se los guardara, ya que tenía miedo porque ya le habían entrado a robar.
El juez Martín Heredia Zaldo investiga si hay otros involucrados por lo que aún hay mucho hermetismo en torno a la causa.