La búsqueda de Manuel Díaz tuvo el final menos deseado. Esta mañana, un baqueano que atravesaba la salina de Angaco dio con el cuerpo sin vida de este hombre de 71 años, vecino de Chimbas, que se encontraba perdido del pasado 26 de noviembre cuando salió rumbo al camping de San Ceferino. Fuentes oficiales reconocieron que por el estado en el que se encontró el cuerpo, Díaz llevaba al menos una semana muerto.
Ocho de los nueve hijos de Manuel Díaz se presentaron en el lugar y, tras dos largas horas de espera, pudieron confirmar que se trataba de su padre. Lo que no se explican ellos, y así se lo hicieron saber a la Policía, es cómo llegó a ese lugar. Ni tampoco cómo nadie lo vio antes ya que al parecer, según indicó la inquilina de un ranchito ubicado a unos 2 kilómetros de dónde se encontró el cuerpo, esa zona es bastante transitada por las personas que unen Angaco con Mogna y otros parajes de la zona.
Edith, unas de las hijas de Díaz, comentó que su padre no era conocedor de la zona. “El año anterior había ido por primera vez a San Ceferino pero acompañado. Esta vez, cuando salió de ver a sus amigos en el fútbol se subió a la moto y se fue para allá, pero nunca llegó”.