La Cámara Gesell se transformó en un peritaje fatal en
contra la agente Yésica Herrera (29). A tal punto que el juez Martín Heredia
Zaldo, del Cuarto Juzgado de Instrucción, le imputó corrupción de menores,
agravada por ser la encargada de la guarda de su víctima. De ser encontrada
culpable en el juicio, la policía podría ser condenada a una pena que tiene de
10 a 15 años de prisión.
En su paso por el juzgado, la agente Herrera se abstuvo de
contar su versión de los hechos que la tienen presa desde el domingo 24 de
julio, cuando se conoció que había mantenido relaciones sexuales con un niño de
13 años, hijo biológico de su pareja.
Fue ese menor el que terminó de hundir a la agente Herrera.
Cuando dio su testimonio en Cámara Gesell contó con lujos de detalles los
mismos hechos que había denunciado su madre biológica en la Seccional 28.
El menor dijo que debutó teniendo relaciones sexuales con la
pareja de su padre; que eso fue desde el mes de junio último. También dijo que,
en total, fueron cuatro o cinco veces. Y dijo que ese contacto físico se
produjo en momentos que él iba a visitar a su padre biológico, los fines de de
semana, y en época de vacaciones de invierno.
Palabras más, palabras menos, es lo mismo que el niño de 13
años le había contado a su prima. Esa niña fue la que hizo saltar el abuso
sexual, ya que ella le contó a su madre (tía del menor víctima) que su primo
tenía relaciones sexuales con la mujer policía.
Esa menor también dijo que tenía una grabación en su
teléfono celular del momento que su primo le confesaba ese hecho.
El peritaje a ese teléfono, sumado a otros peritajes a los
celulares de la mujer policía y el del menor víctima del abuso, también son
pruebas que el juez Heredia Zaldo tiene en su poder para resolver la causa.