Fue un robo planeado, sin cabos sueltos. Al menos eso pensó la banda de boqueteros liderada por Sergio Lionel Fernández, alias el "Caimán” cuando se llevó $150.000 dólares de la joyería Tic Tac el 8 de agosto del 2003. Pero como ningún golpe es perfecto, la Policía logró dar con parte de las joyas robadas en dos viviendas de Tucumán vinculadas al ladrón. La Justicia encontró culpable a la banda y el "Caimán” fue condenado a prisión. Intentando escapar del Penal de Chimbas murió de un disparo. La historia de uno de los robos más memorables.
Todas las maniobras delictivas que permitieron desvalijar a la joyería Tic Tac fueron ejecutadas premeditadamente por el "Caimán” y su banda: primero se metieron en auto a una playa de estacionamiento que da a los fondos del negocio, ubicado en calle Rivadavia 137 (Oeste), Capital.
Ya de madrugada, el "Caimán” y sus cómplices treparon la pared de la playa y se descolgaron a un pasillo que conecta con el baño de la joyería. Allí hicieron un boquete en una ventana, cubrieron la vista exterior al local con un paño con la leyenda "Feliz Día del Niño", y sopletearon dos cajas fuertes. Trabajaron tranquilos, porque antes desconectaron un doble sistema de alarmas en el comercio.
¿Qué se llevaron ese día? Rogelio Fernández, el dueño de la joyería, calcula que fueron unos 3 kilos de oro, 540 relojes Citizen, 90 de titanio de la misma marca y el resto en objetos de plata. Tras la detención de los sospechosos, Fernández comprobó que no se había recuperado el oro, aunque sí un 80 % de la plata, algo así como 50.000 ó 60.000 pesos.
Por el robo, el "Caimán” fue condenado por la Sala II de la Cámara Penal a siete años y seis meses de prisión preventiva en el 2007. Su mujer Carla Rodríguez, cómplice en el atraco, recibió una pena menor y no fue a la cárcel.
El 16 de noviembre del 2007, cerca de las 22, el "Caimán aserró la reja de la ventana de su calabozo en el Penal de Chimbas junto a un cómplice, el Coche Negro Tejada. Por esa abertura salieron al techo del pabellón y comenzaron a correr hasta llegar al borde por donde se descolgaron utilizando una soga hecha de sábanas y colchas. Los guardias los vieron y comenzaron a dispararles. El "Coche Negro” logró sortear tres vallados metálicos pero el "Caimán” había sido impactado por dos balas en el abdomen y murió camino al hospital.
Si bien en un primer momento se creyó que Fernández había sido apuñalado, luego la autopsia demostró que había muerto por los impacto de bala de los penitenciarios y que los cortes que tenía eran producto de la travesía que había realizado para escaparse.
En diálogo con Tiempo de San Juan, Fernández recordó el terrible robo que sufrió y se refirió a la muerte del "Caimán”. "Yo no le deseo la muerte a nadie, pero puedo decir que ni el delincuente ni el padre disfrutaron de nada de lo que me robaron. El "Caimán” se murió en el Penal y su padre falleció al poco tiempo, todo lo que me robaron no lo pudieron gastar”, concluyó el propietario de la joyería.