Con el anochecer del lunes 5 de mayo de
2014 se le terminaba la libertad a Alejandra Ríos. Sin embargo, como estaba
amamantando al bebe que había tenido en aquellos días que su hija Camila agonizaba
en la terapia intensiva de la misma clínica, cumplía el encierro en los
calabozos de la Brigada Femenina, en Desamparados, a pocas cuadras de su casa
paterna. Luego fue derivada a los calabozos de la Seccional Primera, en
Capital. Pero esos días de "presa VIP” se terminaron abruptamente: ahora la
enviaron a una celda común de la cárcel en Chimbas.
Silvia Peña, Caballero Vidal (h.) y Raúl
Iglesia tomaron la decisión sin más trámites que una providencia, esto es, una
decisión judicial sin argumentaciones que se toma y se comunica a la Policía de
San Juan y al Servicio Penitenciario Provincial.
Alejandra Ríos, quien llegó a ser la
vicedirectora del colegio bilingüe Saint Paul, pasa sus días en una celda común
del Sector Cuatro de la Alcaidía de Mujeres, el lugar donde están las mujeres
presas por todo tipo de delitos.
Muchas de ellas cumplen el encierro con sus
hijos, pero ese no es el caso de Ríos, quien no tiene consigo al niño que tuvo
en aquellos días tormentosos en que Camila se debatía entre la vida y la
muerte.
En ese lugar del Servicio Penitenciario
Provincial Ríos espera que la Sala I le ponga fecha al juicio que le harán junto
a su ex pareja, Pedro Oris. Todo indica que eso ocurriría antes de mitad de
año.
La decisión de meter presa a Alejandra Ríos
también fue sorpresiva. Ella pudo tener en libertad al bebe que gestó con Oris,
quien no corrió la misma suerte porque estuvo preso desde un primer momento.
Pero a medida que la investigación iba
aportando pruebas que demostraban que Camila había sido víctima de una brutal
paliza, el juez Benito Ortiz se fue convenciendo de que la madre tuvo mucho que
ver.
Oris y Ríos siempre se responsabilizaron
mutuamente por la golpiza de Camila.
En aquellos días de octubre de 2013 todo el
mundo estaba pendiente de si Camila viviría o no. Fue ahí cuando apareció el
milagro del cura Brochero, lo que permitirá que ahora el sacerdote cordobés se
transforme en el primer santo que nació y vivió en Argentina.
Por esos días los médicos del CIMYN
sostenían que Camila tenía daños irreversibles en su cabeza; y que si vivía,
nunca más iba a volver a ser una niña normal.
Hasta que apareció su abuela. Ella le
cantaba al lado de su cama en la terapia intensiva y todos dicen que fue quien le
pidió al cura Brochero por su nieta.
Luego, para sorpresa de los médicos y sin
encontrar una explicación científica, Camila empezó a recuperarse
constantemente. Atrás quedaron los días de terapia intensiva, respiración
mecánica, estado vegetativo. Así llegó a cumplir y festejar sus 10 años de
vida, pasar de grado en la escuela y tener una vida normal.
En enero último llegó la confirmación del
Vaticano: lo de Camila no tiene otra explicación que un milagro. Y como así lo
certificaron las rigurosas investigaciones de la máxima institución católica, decidieron
elevar de rango al cura Brochero: ahora dejará de ser beato para ser santo. Y,
posiblemente esa decisión se celebre en marzo próximo en Roma.
Fechas claves
*El 25 de octubre de 2013 Camila Brusotti
Ríos llegó inconsciente en los brazos de su madre a la centro CIMYN. Alejandra
Ríos les dijo a los médicos que se había caído de un caballo. Por las heridas,
nadie le creyó.
*El 26 de noviembre de 2013 Alejandra Ríos
tuvo al bebe fruto de su relación con Pedro Oris, el padrastro de Camila también
preso por la golpiza. Ocurrió en la misma clínica que Camila estaba en terapia
intensiva.
*El 27 de junio de 2014 el juez Benito
Ortiz procesó a Alejandra Ríos por homicidio en grado de tentativa, agravado
por el vínculo, y lesiones agravadas y reiteradas. Y a su pareja, Pedro Oris,
lo procesó por homicidio en grado de tentativa, agravado por la violencia de
género, y lesiones graves reiteradas.
Por qué no le dieron prisión domiciliaria
Técnicamente
A continuación, las definiciones de los
estudios psicológicos que aconsejaban al juzgado la separación de Camila de
Alejandra Ríos, su madre:
*”No aconsejaría que la madre estuviera en
contacto con su descendencia”.
*”La menor se encontraba en un nivel de
desestabilización provocado al recordar momentos traumáticos que la enfrentaban
a la posibilidad de tener que afrontar la destrucción que para un niño significa
la muerte”.
*”La menor
asocia llanto con castigo y hace inhibición de llanto. La menor sufre de
temores a una amenaza sufrida, reaccionando con pérdida del control
esfinteriano, demostrando además intensa angustia”.
*"En sus destellos
post operatorios la menor manifestó que su madre era mala; que le pegaba con el
cinto;que le pegaban con un talero; que la metía en la ducha con agua fría; que
le gritaba y la dejaba encerrada y se iba; que le tapaba la cabeza con una
sábana, mientras la progenitora mantenía relaciones sexuales; que la pateaban.
Cada vez que se le nombró la madre, Camila se puso muy mal”.
Legalmente
Fabrizio Medici, Fiscal
de Instrucción N° 2, quien representó al ministerio público en la investigación
por el ataque a Camila, tuvo una postura contundente a la hora de negarse al
pedido de prisión domiciliaria que había hecho la defensa de Alejandra Ríos, la
madre de la niña.
"Esa puerta abierta a la prisión domiciliaria se
debería abrir solo cuando las reales circunstancias y condiciones así lo
permitan. Se debe velar por el derecho a la seguridad del resto de la sociedad
y por la correcta aplicación de la ley y su espíritu”.
Por otro lado, el fiscal Medici sostuvo que
"el Ministerio Público tiene por misión actuar en defensa del interés público y
los derechos de las personas, procurar ante los tribunales la satisfacción del
interés social y custodiar la normal prestación del servicio de justicia”.
En base a esa opinión, el juez Benito Ortiz
terminó optando por no otorgar el beneficio de la prisión domiciliaria a Ríos.
La ley 26.472, en su artículo 1, determina
que la prisión domiciliaria a la madre de un menor de 5 años (Ríos había tenido
un bebe cuando ocurrió lo de Camila) es un beneficio que el juez puede o no
conceder.