La mujer contó que el problema de inseguridad en el lugar es gravísimo y que debido a que no obtenían respuestas por parte de las fuerzas policiales y que sufrían dos robos por día, decidieron contratar una empresa de seguridad privada.
Hasta ahí todo bien, si no fuera porque ya van por la tercera empresa y todos los guardias que han enviado están una noche y renuncian.
“El barrio da a unos baldíos y por ahí se meten la mayoría de los ladrones, abren puertas y encierran a la gente en el baño para robarles todo”, explicó Camaño.
Además agregó que el último guardia se les fue hace dos noches porque una moto se paró cerca de él cinco veces y le dijeron “o te vas esta noche o te pegamos un tiro”.
Tal es la situación que el último guardia que tuvieron llamó a la policía 20 veces en una noche, porque vio gente caminando por los baldíos en todo momento.
Camaño explicó que el barrio está compuesto por 60 casas y que de esas 40 pagan la seguridad privada, pero que como los guardias se van ya no saben qué hacer.
“No podemos salir de noche, nos cuidamos entre nosotros. Tener un guardia que tenga arma de fuego cuesta el doble y no podemos pagarlo”, dijo compungida la vecina.





