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INFORME ESPECIAL / PRÓFUGOS

¡Otra vez!: liberaron por error a famoso asaltante

Antes fue Mendoza con el “Taza” Albornoz. Ahora fue la Justicia de Córdoba con el “Nene” Sosa, a quien atraparon y soltaron siendo que estaba prófugo desde el 2011 y con condena hasta el 2021. Por Gustavo Martínez Puga.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Gustavo Martínez Puga

El Juzgado de Control N°4 de la primera circunscripción judicial de Córdoba, a cargo del juez Roberto Ignacio Cornejo, liberó por error al conocido asaltante José Eduardo Sosa Domínguez (63), apodado “Nene”, quien estaba con pedido de captura del Juzgado de Ejecución Penal de San Juan desde el 10 de agosto de 2011 y  debía cumplir condena hasta el 2021.

Un caso muy parecido ocurrió en diciembre del 2012, cuando el Servicio Penitenciario de Mendoza le abrió sus puertas al famoso delincuente Miguel Ángel “Taza” Albornoz (ver recuadro).

El nuevo e indigerible error fue cometido en febrero último y recién tomó estado público esta semana, cuando a la jueza de Ejecución Penal, Margarita Camus, le llegó en un sobre la comunicación oficial, en la que consta la cadena de irregularidades cometidas en Córdoba.
A pesar de ser un habilidoso delincuente, todo se destapó porque el “Nene” Sosa dejó mal estacionado el auto, sobre el puente de una cochera en la Capital de Córdoba. El vecino llamó a la policía y el célebre delincuente cayó preso por averiguación de antecedentes.

 Eso fue a las 15.20 horas del domingo 9 de febrero último. Y a las 22 horas la Justicia de Córdoba ya lo había liberado, siendo que sobre el delincuente pesaba un pedido de captura por estar prófugo y tener pendiente el cumplimiento de una condena a 10 años de reclusión.

Según consta en los registros enviados desde Córdoba, recién el día 12 de febrero llegó un fax a la Policía de San Juan solicitando la averiguación de antecedentes, cuando Sosa ya había sido liberado. El día 14 de febrero la Policía le informó a ese Juzgado de Control N°4 de Córdoba que Sosa tenía pedido de captura y tenía una condena pendiente.

Desde entonces y hasta la semana pasada no hubo ninguna comunicación oficial desde ese juzgado cordobés con el Juzgado de Ejecución Penal de San Juan, el que se encarga de hacer cumplir las sentencias firmes.

“Cuando llegó el sobre con la documentación, busqué el número de teléfono del juzgado de Córdoba y me pude comunicar con una Secretaria, quien me dijo que como era día domingo no había querido llamar por teléfono. Eso es injustificable, pero, además, tampoco me envió un exhorto ni nada. Recién ahora me entero de lo que pasó y del error que cometieron”, explicó, con evidente malestar, la jueza sanjuanina Margarita Camus.

Esa es toda la explicación que hubo desde Córdoba. No hay registros oficiales de algún llamado telefónico preguntando si el “Nene” Sosa tenía o no antecedentes. A nivel nacional existe una red informática que comunica a todas las provincias y en la que constan los delincuentes con pedido de captura. Pero, sobre ese punto, no hay explicación oficial desde Córdoba si se habrá o no consultado ese sistema antes de cometer el error.

Lo único cierto es que el “Nene” Sosa volvió a quedar en libertad, siendo que tiene años de condena pendiente en San Juan.

HISTORIAL

Tal vez el hecho más famoso por el que saltó a la fama éste delincuente es el robo millonario a la sucursal Mercado de Abasto del Banco de San Juan. Eso fue el 18 de octubre de 1995 y se robaron 1.064.623 pesos. Por ese hecho, Sosa fue detenido y la justicia le dictó una falta de mérito por no tener pruebas suficientes para condenarlo, pero siempre estuvo vinculado a esa investigación.

Pero tiempo después sí lograrían atraparlo. Fue el 4 de junio de 2005, cuando cayó preso por el robo de 28.300 pesos a la empresa constructora Sabino Pignatari. Era dinero para el sueldo de los trabajadores y en esos días hubo una seguidilla de golpes similares en los que siempre la Policía creyó que el “Nene” tuvo que ver.

Por ese hecho, y por el robo a Pedro Pablo Bravo, es que fue condenado por la Sala I de la Cámara Penal el 2 de noviembre de 2007, donde le dieron 10 años de reclusión por los delitos de “robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo ha sido acreditada –en el caso de Sabino Pignatari- y robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo se encuentra acreditada en grado de tentativa –en el caso de Bravo- y robo agravado en poblado y en banda, conjugados entre sí por las reglas del concurso real”, dice el fallo.

El 30 de abril de 2008, la Sala I de la Cámara Penal le hizo un cómputo de la pena en el que se determinó que desde el 4 de junio de 2010 ya había cumplido la mitad de la condena, por lo que empezó a gozar de salidas transitorias.

Pero eso no iba a durar mucho: si bien hubo un tiempo en que el “Nene” cumplía con la Justicia, presentándose en el Penal y en la Sala I periódicamente, incluso, hasta llegó a ir personalmente a pedir dos gamulanes de 100 dólares cada uno que le habían secuestrado cuando lo detuvieron, hubo un momento en que decidió volver a sus andanzas.

Así fue como un día violó el régimen de confianza, no se presentó más y el 10 de agosto de 2011 fue declarado en rebeldía, por lo que la jueza de Ejecución Camus dictó su pedido de captura. Desde ese momento, su condena a 10 años de reclusión automáticamente se hizo extensiva hasta el 2021. Pero, si no lo atrapan hasta esa fecha, su pena habrá prescripto sin estar preso.

Desde ese agosto de 2011 no se supo más nada de José Sosa, apodado “Nene”; nacido el 20 de octubre de 1950 en Godoy Cruz, Mendoza; domiciliado en el barrio SUPE, calle Huarpes N°3364; casado y de profesión “chapista”, como le gustaba decir con evidente ironía.



Como el “Taza”

El caso del “Nene” Sosa es tan increíble como el del “Taza” Albornoz, el sanjuanino que tenía condena en San Juan hasta 2018 y que fue liberado por error en el Servicio Penitenciario de Mendoza el 18 de diciembre de 2012.
Trece meses después, el 24 de enero del 2014, el “Taza” fue recapturado en la peligrosa Villa Urundel, en Mendoza, y trasladado al Penal de Chimbas en febrero.
Había sido llevado a Mendoza estando preso en San Juan, sabiendo que tenía condena hasta el 2018. Sin embargo, cuando el juez que lo pidió entendió que había prescripto los delitos que le imputaban, ordenó darle la libertad en su juzgado.
Al parecer, los penitenciarios mendocinos entendieron que debían liberarlo. Y así fue que le abrieron las puertas de la cárcel erróneamente, lo que se supone que aún investiga el fiscal Especial Daniel Carniello.

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