Taxi boy, violador, manipulador, golpeador, pervertido, mentiroso, asesino: son algunos de los cargos que Jonathan Gil le atribuye a su padre, según lo que vivió en su casa desde que nació. El propio hijo de Claudio Gil describe la siniestra vida del hombre de 41 años que ahora permanece tras las rejas.
“No sé bien por qué estaba preso mi viejo en La Rioja, creo que porque era taxi boy y mató a alguien allá, pero no lo tengo muy claro. Sé que pasó 17 años preso”, dijo Jonathan Gil.
El joven expresó a Tiempo de San Juan que desde hace tiempo sabe que su padre tenía una inclinación homosexual y que, además, sacaba un rédito económico de esto.
“Por ahí se iba a la media noche, tarde, y volvía a las 4 o 5 de la mañana con 600 o 700 pesos”, dijo el muchacho. Además siempre se enojaba conmigo y nos peleábamos “feo” porque en varias oportunidades intentó que yo me metiera en ese ambiente. “Vamos para la plaza Aberastain, o para el lado de la Terminal, o a ese lugar por el Lateral de la Circunvalación, me decía él”, relató el pibe, quien dijo siempre negarse a esas invitaciones de su progenitor.
Jonathan vio salir en varias oportunidades a su padre con otros hombres, algunos que solían pasarlo a buscar por la esquina, otros que venían hasta su casa. “Él nunca dio explicaciones de qué hacía ni a dónde iba. Hacía la de él, tenía horarios raros, nunca hablaba nada, pero igual yo siempre supe que andaba en cosas raras”, explicó el chico.
Jonathan contó que, además de él, Claudio Gil tiene más hijos. “En La Rioja tiene dos hijos: una nena y un nene de 5 y 6 años, pero a ninguno de los dos los puede ver porque tiene una restricción del juez de no acercarse. Fue agresivo y la madre de los niños lo denunció”, contó. El cuarto hijo de Gil es, contó Johnny, el que tuvo con Micaela, la muchachita que era su novia, hasta que cayó en las “garras” de Claudio.
Tras estar preso en La Rioja, Gil volvió a San Juan hace tres años y, posteriormente, cayó preso durante un año el Penal de Chimbas. Luego Gil quedó libre y vivía en la casa de su madre desde hace unos 7 meses.
Otro dato escalofriante que relató el propio hijo del presunto asesino serial es que en alguna oportunidad este hombre, junto a algunos de sus secuaces, habría publicado en los clasificados de un diario avisos engañosos que simulaban castings, para luego mantener relaciones con quienes se presentaran en el domicilio señalado. “Ponían avisos convocando a chicas que quisieran hacerse famosas y después las violaban o les hacían cosas acá”, relató. Estos engaños habrían ocurrido hace muchos años.
Según el joven, Gil guardaba armas de diferente tipo en su casa. “Siempre tenía machetes, cuchillos, un caño negro como doblado que era como un arma casera”, describió Johnny, quien aclaró que nunca tocó las pertenencias a su padre por el alto grado de agresividad que éste podía llegar a tener si se daba cuenta que se habían metido en sus cosas.
Con algunas de esas armas le habría pegado a su propia madre, en ocasiones en que las reuniones eran organizadas en la casa de Gil, sobre la calle Esteban Echeverría. “Si mi abuela salía, él le pegaba. Ni al baño podía asomarse ella cuando acá había gente amiga de él”, agregó.
Jonathan no duda de nada de lo que los medios han publicado sobre su padre, por el contrario, agrega datos escalofriantes sobre el perfil de un sujeto que sale del común de los delincuentes.
Jonathan concluye en explicar que no conoce con exactitud los asuntos de su padre porque, además de que vivieron alejados por mucho tiempo, no tenían mucho diálogo.